Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

domingo, 30 de agosto de 2026

LA LITERARTURA: UN ESPEJO PARA MIRAR NUESTRA VIDA INTERIOR

Antes de entrar de lleno al tema es necesario recordar los siguientes conceptos básicos: La literatura es el arte de convertir nuestros pensamientos, sentimientos, deseos y emociones en escritura.
El espejo es una herramienta u objeto donde se reflejan las cosas que tiene al frente.
La vida interior, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es el "conjunto de las reflexiones y
pensamientos de una persona".
Es decir, la vida interior es aquello que sólo se siente en el alma, en el espíritu, en lo más íntimo, recóndito y profundo del ser humano. Es por tanto aquello que sólo nosotros sentimos y conocemos e influye directamente en nuestra toma de decisiones, en el ejercicio de nuestra libertad.
Nuestra vida interior es tan nuestra, tan profunda que ni el mismo diablo puede conocer qué pensamos, como dice Santo Tomás de Aquino en su libro la Suma Teológica.

LA LITERATURA NO ES ABSTRACTA, ES PRACTICA Y ÚTIL

Desde hace tiempo cuando platico con algún amigo, con mis hijos, algún familiar o cuando doy una charla, sostengo que la literatura no es abstracta, vaga, teórica sólo para estudiantes de literatura, intelectuales y académicos; es todo lo contrario, la literatura es practica, es útil porque es un ejercicio que nos permite conectarnos con nosotros mismos y con los demás.
La literatura es extremadamente útil porque nos permite entrar en nuestra vida interior, nos ayuda a ver: ¿Qué somos? ¿Quiénes somos? ¿Qué sentimos? ¿Por qué somos felices? ¿Por qué sufrimos? ¿En qué creemos? ¿Cuáles son nuestras esperanzas? ¿Qué amamos? ¿Cuáles son nuestras prioridades?
Me explico, cuando uno lee un verso, un poema; una fábula, un cuento, una novela; cuando uno ve una obra de teatro, una película, etc. y sentimos que ésto nos conmueve, nos emociona, nos hace pensar, nos hace buscar palabras que no conocíamos; o despierta en nosotros sentimientos que no sabíamos manifestar, o simplemente nos permite ver la vida ya no con los mismos ojos de siempre; sino, desde otra perspectiva; entonces, en ese momento, la literatura deja de ser un cúmulo de palabras, una pila de versos, un bloque de oraciones un conjunto de párrafos y se convierte en una experiencia de vida.
La literatura no nos aleja de nuestra realidad, nos devuelve a ella con una comprensión más profunda, más inteligente de nosotros mismos, de los demás y de nuestro entorno.

VIVIMOS RODEADOS DE INFORMACIÓN; PERO, NO DE                                        COMPRENSIÓN

En la actualidad vivimos rodeados de información que pasa frente a nosotros como un pestañeo; pero, no de formación, mucho menos de comprensión.
Cuando uno lee con profundidad convirtiéndose en un interlocutor con la lectura, abriendo nuestros sentidos externos e internos al mensaje, cuando uno reflexiona y medita lo que está leyendo, entonces la literatura es un espejo que convierte esa información en conocimiento, en sabiduría en experiencia de vida.
¿Por qué?
Porque la lectura nos invita a dialogar con ella, nos invita a platicar con nuestra propia conciencia, con nuestros sentimientos, con nuestras emociones y pensamientos. En ese momento, cuando abrimos nuestra mente y nuestro corazón a la lectura es cuando la información se convierte en formación, porque se hace uno con nuestra conciencia, con nuestra vida interior, con nuestra existencia y esto es lo que nos permite comprender nuestra esencia, comprender a los demás a nuestro entorno. Es decir, nos hace humanos.
La literatura no nos invita a leer por leer, a consumir un montón de libros, a presumir leo 50 libros al año; la literatura no es acumular datos, frases hechas, aprender un verso o un poema de memoria; la literatura nos invita a encarnar lo que leemos, a hacerlo parte de uno mismo a personificar lo que comprendemos. 
La literatura alimenta el alma, ensancha la mente y fortalece la voluntad, tal como lo sugería, en el siglo II de la era cristiana, el poeta romano Juvenal.

                    LA LITERATURA COMO HERRAMIENTA

La literatura nos invita a leer. 
Pero no se trata de leer por leer, hay que disfrutar la lectura, conocer la biografía del autor, sus circunstancias, su entorno, etc. Es decir, la literatura nos invita a leer con el alma, con el corazón, no sólo con los ojos, sino con todos los sentidos. Cuando leemos así, con el alma, el corazón y todos los sentidos atentos al cien por ciento, es cuando la literatura se convierte en una herramienta útil para nuestra vida.
¿Por qué?
Porque no estamos leyendo por leer, por pasar páginas y páginas, para llegar al final de la obra sin entender nada, sin entender las figuras literarias, sin entender el significado de las palabras nuevas; estamos leyendo para dialogar con las páginas, para interactuar con el autor, para ser un interlocutor que está participando activamente en el desarrollo de la lectura.
Cuando participamos de la literatura activamente con nuestra inteligencia y voluntad, con nuestros sentidos internos y externos y nos preguntamos: ¿qué me está contando este escritor?, ¿qué me dice este personaje? ¿Por qué esta historia me gusta? ¿Por qué me incomoda? ¿Qué tiene que ver esto conmigo?
Cuando reflexionamos lo que estamos leyendo es cuando nuestra vida interior se activa, es cuando nuestra vida interior comienza a crecer y nuestra memoria se expande como un músculo con el ejercicio.
En otras palabas la literatura es una herramienta porque es el gimnasio del alma humana. Así como uno busca buena alimentación para nutrir al cuerpo, así como uno hace ejercicios físicos para lograr una mejor calidad de vida; la literatura es útil para:
1)Desarrollar el pensamiento crítico.
2)Enriquece el lenguaje y mejora nuestra forma de comunicarnos.
3)Conserva nuestra memoria y la memoria de los pueblos.
4)Despierta la imaginación y la creatividad.
5)Nos ayuda a comprender el dolor, el amor y los conflictos humanos.
6)Es un medio para hacer catarsis.
7)Es compañía, consuelo y respuestas para quien busca la verdad.

                          NO LLENA EL ESTOMAGO

Ahora dirán de qué sirve todo eso si la literatura no llena el estómago. Sobre todo, en una sociedad como la nuestra que la gente está acostumbrada a buscar el pan de cada día, que no tienen tiempo ni para respirar y va sobreviviendo.
Ahora me preguntaras ¿para qué voy a leer si tengo que trabajar para comer? Claro, obviamente, ésta es una realidad innegable. 
La literatura no llena el estómago como la tortilla, el pan o el arroz; sin embargo, la literatura nutre aquello con lo que tomamos decisiones y ejercemos nuestra libertad.
Cómo ya lo apuntamos antes siguiendo el pensamiento del poeta romano Juvenal, la literatura es el alimento del alma, ensancha la mente y fortalece la voluntad. Y además puedo agregar que la literatura sensibiliza el corazón, aviva nuestra creatividad, motiva nuestra imaginación y hace crecer nuestra memoria. En pocas palabras, la literatura aviva, engrandece, enriquece e ilumina nuestra vida interior. Y es con nuestra vida interior con la cual ejercemos nuestra libertad y tomamos nuestras decisiones que edificarán o destruirán nuestra existencia.
Por tanto, afirmo y sostengo que la literatura no es un lujo.  Porque, así, como el alimento saludable nutre al cuerpo otorgándole mejor calidad de vida; la literatura y en concreto leer es el sustento indispensable para el desarrollo de la conciencia, el pensamiento crítico y la empatía. Es decir, para robustecer nuestra vida interior.
La literatura nutre la vida interior, como la tortilla nutre al cuerpo.
La literatura no es un refugio para escapar de la vida ordinaria; sino, una herramienta para vivirla mejor y con mayor plenitud.

                               ESCRIBIR A MANO

Ahora antes de que se me olvide quiero comentarles que la literatura tiene una herramienta muy importante y ese medio es escribir a mano.
Y no lo digo yo, lo dicen las doctoras Audrey van der Meer, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega; Catalina Alatorre de la Universidad Nacional Autónoma de México; Pam Mueller de la Universidad de Princeton; el Dr. Daniel M. Oppenheimer, de la Universidad de California de los Ángeles.
Entre otros investigadores de neurociencia y psicología cognitiva.
Los investigadores en sus estudios coinciden que escribir a mano sobre un papel con lápiz o pluma es útil para:
1) Activar la mente y la memoria: Al escribir a mano no se corre tan rápido como en el teclado de una computadora y eso permite que las ideas maduren antes de ser escritas.
2) Fortalece la memoria: Escribir a mano favorece el aprendizaje y los recuerdos, porque el cerebro participa de manera más activa en el proceso creativo.
3) Desarrolla la creatividad: Al escribir a mano el contacto con el papel, el lápiz o la pluma es una invitación a hacer anotaciones y capturar ideas que aparecen como luciérnagas durante el proceso creativo.
4) Mejora la concentración: Al escribir a mano los sentidos internos y externos se enfocan en el papel; nuestros sentidos están apagados para las notificaciones que llegan al celular o a la computadora o tableta y sólo prestan atención al desarrollo de las ideas.
5) Deja una huella personal: Escribir sobre el papel deja una huella personal, revela el ritmo y la emoción, la personalidad del escritor que ninguna fuente digital es capaz de producir.
En resumen, escribir a mano es más que escribir con una mina hecha de grafito mezclada con arcilla y agua; es más que escribir con tinta hecha a base de aceite especial para que no se escurra; escribir a mano es escribir con nuestra alma, con nuestra memoria, con nuestros sentidos, con nuestro corazón. Es plasmar nuestra vida interior. 

LA LITERATURA ES UNA HERRAMIENTA ÚTIL PARA UNA     MEJOR CALIDAD DE VIDA Y LOGRAR UNA VIDA PLENA

No cabe duda de que vivimos en una época en la cual dedicamos mucho tiempo a mirar el mundo exterior; pero, muy poco miramos hacia dentro y luego todos deseamos obtener una mejor calidad de vida y pensamos poco en tener una vida plena.
Muchas personas han logrado alcanzar sus metas económicas satisfaciendo sus necesidades básicas y psicológicas; pero pocos logran satisfacer sus necesidades trascendentes y alcanzar una vida plena con el alma llena y una vida interior satisfecha.
En este punto la literatura es una herramienta para lograr esa riqueza interior que le da sentido a nuestra existencia.
¿Por qué?
Porque la literatura es más que información, es más que un medio de entretenimiento; la literatura es útil para hacer catarsis, para formar el carácter, para formar conciencia, para hacernos más humanos, más empáticos, para ver la vida de una manera horizontal. La literatura alimenta nuestra humanidad.
Por eso, sustento que la literatura no es algo abstracto, sino algo útil como un espejo para meternos con honestidad en nuestra vida interior con el fin de conocernos, de comprendernos, de saber quiénes somos, de ver nuestras luces y sombras, nuestras debilidades y fortalezas, nuestras emociones y ponderar nuestras prioridades para darle un camino más claro a nuestra vida interior.
La literatura es una herramienta, es un espejo cuando a través de las letras, el teatro, el buen cine nos enseña a leer nuestra propia vida, nuestra vida interior. Porque cuando aprendemos a leernos nos comunicamos con nosotros mismos, nos comprometemos con nosotros mismos y trabajamos por nosotros mismos para crecer como ser humano.
Claro, es obvio, que la literatura por sí misma no nos garantiza seguir el camino hacia una buena calidad de vida, a una vida plena. Depende mucho de cómo leemos, de cómo vemos una buena película, porque en esencia una cinta cinematográfica inicia con la idea de un guion plasmado en un papel y escrito por uno o más escritores especializados en el séptimo arte.
Depende de cómo reflexionamos, depende de cómo discernimos en la toma de nuestras decisiones y en el ejercicio de nuestra libertad.
Por eso, la literatura es una de las grandes herramientas para el conocimiento y el desarrollo de nuestra vida interior. Marcel Proust, escritor francés (Siglo XIX-XX) decía: "el escritor no nos impone su mundo, sino que nos ayuda a leer el nuestro". 
En su obra maestra "En busca del tiempo perdido" afirma: "Cada lector es, cuando lee, el propio lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico que ofrece al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo".
El escritor peruano Mario Vargas Llosa (1936-2025), Premio Nóbel de Literatura coincide diciendo: "Al leer descubrimos que en nuestra intimidad (miedos, deseos y fantasías) somos iguales a los demás sin importar la época o la cultura".
El crítico y filósofo búlgaro Tzvetan Todorov (1939 -2017) en su libro "La literatura en peligro" dejó escrito que: "la literatura es una herramienta para conocer la vida interior, ya que nos permite asomarnos a los pensamientos, secretos y complejidades de la mente humana de una forma que la ciencia o la psicología no pueden igualar".
La literatura no llena el estómago, nutre el alma ofreciéndonos
preguntas, experiencias y perspectivas que nos ayudan a crecer como seres humanos. 
La literatura no cambia el mundo, no llena el estómago; pero, ayuda a discernir con libertad y responsabilidad. Es decir nos ayuda a vivir en plenitud protagonizando nuestras vidas como héroes o villanos.
Acabo citando al poeta romano Juvenal que en el siglo II después de Cristo decía: "Orandum est ut sit mens sana in corpore sano", que en español quiere decir: "Se debe orar para que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano".






domingo, 23 de agosto de 2026

LOS MIRAGE 5P PERUANOS, QUE FUERON A LAS MALVINAS, DESPEGARON DE CHICLAYO

Cada 2 de abril la Historia Universal nos recuerda la guerra de las Malvinas y cada dos de abril el mundo recuerda que Perú apoyó a los gauchos con cazabombarderos, misiles, armamento, pilotos de combate, técnicos especializados y un respaldo legal encubierto.

A estas alturas ya no es un secreto la participación silenciosa del Perú en ese conflicto armado que duró del 2 de abril de 1982 hasta el 14 de junio del mismo año.

¿Pero no sé por qué hasta hoy no cuentan la historia completa de esa guerra en la cual Chiclayo participó activamente?

Chiclayo no fue un mero espectador. Fue un importante protagonista. Chiclayo arriesgando el pellejo de cada chiclayano: de mis padres, hermanos, de mis amigos del barrio, de la escuela primaria del "pelao" Vigil, del Colegio Nacional "San José"; de la colonia China, de la universidad y de miles de chiclayanos. Así es, Chiclayo dio todo por Argentina.

Si un espía chileno hubiese descubierto lo que se estaba cocinando en Chiclayo, no tengo la menor duda que Margaret Thatcher, la primera ministra de Reino Unido de l977 a 1990, hubiera bombardeado Chiclayo para destruir los Mirage 5P y, luego de hacernos añicos, le declararía la guerra al Perú, que por lo bajo estaba apoyando al gobierno del general argentino Leopoldo Fortunato Galtieri.

Y ésto no lo estoy imaginando como periodista de investigación, ni como guionista de la Novela Policiaca, porque en el diario "La Industria" de Chiclayo (1978) publicaron la captura de Julio Vargas Garayar, suboficial técnico FAP, quien espiaba para el gobierno chileno de Agusto Pinochet. 

Julio Vargas Garayar espía chileno de nacionalidad peruana fue capturado a finales de 1978 tomando fotos en la base aérea de Chiclayo, luego que había hecho lo mismo en la Joya, la base FAP de Arequipa.

Pese a la solicitud de perdón del Papa Juan Pablo II, el gobierno militar de Francisco Morales Bermudes se mantuvo firme. Vargas fue juzgado por traición a la patria y fusilado al amanecer del 20 de enero de 1979.

Los chiclayanos conocíamos bien el caso de este traidor a la patria. Desde niños sabíamos de la importancia militar de nuestra base aérea. Base aérea que conocía muy bien porque cuando éramos chibolos con mi primo Dante íbamos a jugar en el cementerio de los aviones desde donde podíamos observar los cazabombarderos y sus hangares.

Dante y yo tendríamos siete años en esos días cuando salíamos de la casa de mi abuela Zoila, ubicada en la primera cuadra de la avenida 28 de Julio, en el barrio Diego Ferré. Caminábamos por la avenida Bolognesi hasta las instalaciones del Aereopuerto Internacional "José Abelardo Quiñones Gonzales" y de allí hasta el deshuesadero de las naves. Como felinos veíamos a la policía militar patrullar en sus jeeps color azul con sus uniformes del mismo tono y sus cascos blancos. Sin hacer ruido nos ocultábamos en la panza de las enormes máquinas voladoras; jugábamos a la guerrita, a ser pilotos de combate y nos divertíamos muchísimo escondiéndonos de los aguiluchos de seguridad. Nunca nos descubrieron y era una gran aventura que se la contábamos a nuestra abuela pese a que siempre nos reñía cariñosamente. 

El año 1969, después de la muerte de mi abuela, el gobierno militar del golpista Juan Velasco Alvarado reforzó la seguridad de la base aérea. Dante y yo ya no podíamos entrar al panteón aviones viejos.  Ahora sólo veíamos a los jóvenes Mirage surcar nuestro cielo con un tremendo estruendo que a gritos decía: "rompimos la barrera del sonido".

Desde aquellos días de mi infancia (hoy tengo 65 años) todos sabemos la importancia estratégica de Chiclayo y por ende es sensible a la existencia de espías como lo decía mi padre, quien fue infante de Marina dado de baja sin honores por el conflicto del 3 de octubre de 1948 en el Callao cuando marinos y civiles del Partido Aprista Peruano intentaron dar un golpe de estado en contra del presidente José Bustamente y Rivero.

También, quedó demostrado que Chiclayo es un bastión en la defensa del Perú durante las 3 guerras contra el Ecuador: En 1941, 1981 y 1995. En esas fechas los aviones de guerra nacionales despegaron desde la base Aérea Número 6 para combatir al enemigo.

A mí me tocó vivir el Conflicto del Falso Paquisha del 22 de enero al 21 de febrero de 1981.

Eran nuestras vacaciones de verano; pero esta vez no eran como las anteriores, estábamos en guerra y Chiclayo una vez más era protagonista en esta historia. 

Los chiclayanos éramos blanco de un posible ataque aéreo ecuatoriano, así que durante las noches toda la ciudad permanecía a oscuras, sin ruido, en total silencio. Cada hijo e hija de Chiclayo, niño, niña, joven, señorita, hombre, mujer, anciano o anciana se portó a la altura de las circunstancias. Gracias a Dios nunca sonaron las alarmas, nunca nos cayó una bomba, una bala de cañón, ni un disparo de fúsil, ni de pistola. Las Fuerzas Armadas peruanas no dejaron avanzar a los ecuatorianos, la guerra se concentró en la Cordillera del Condor hasta que el enemigo se rindió.

Toda esta historia heroica de Chiclayo la conocía el presidente Fernando Belaúnde Terry cuando tomó la decisión de mandar apoyo militar y logístico a la hermana República de Argentina. 

Belaúnde no actuó improvisadamente, ni emocionalmente. Decidió conociendo el heroísmo de la ciudad de Chiclayo y lo limpio que estaba el Grupo Aéreo No. 6 del espionaje chileno.

A Chiclayo tampoco le temblaron las piernas y sin miedo apoyó con todo a los gauchos. Lo dio todo sin escatimar recursos; pese a la guerra interna que vivía el Perú contra los sanguinarios terroristas de Sendero Luminoso (SL).

El 6 de junio de 1982 de la base aérea número 6 de Chiclayo despegaron 10 bombarderos supersónicos Mirage M 5P rumbo a la Joya, Arequipa. Los cazas volaron sin ser detectados por los radares chilenos. Chile estaba con los británicos y eso en la actualidad todo el mundo lo sabe.

En calidad de apoyo voló, tambien, un avión Hercules con 34 mecánicos y técnicos especializados en aviones de guerra, en misiles Exocet franceses; misiles aire-aire; aire-tierra; bombas de 250 y 500 kilógramos, lanzadoras de cohetes de 68 y 130 milímetros y tanques de combustible. Este avión de ingeniería norteamericana fue piloteado por el mayor FAP Dositeo Aliaga Zegarra. 

Los pilotos peruanos volaron a 33 mil pies de altura, en un vuelo silencioso para no alertar a los chilenos que desde la Guerra del Pacífico (1879) tienen una estrecha relación militar y económica con los ingleses.

Los pilotos eran: Mayor FAP Ramiro Lanao Márquez jefe del escuadrón 612; teniente FAP Pedro Seabra Pinedo, el más joven del grupo con 26 años; teniente FAP Mariano Tueros Mannareli, quien al toque dio un paso al frente para ir a combatir; teniente FAP Rubén Mimbela Velarde conocido como el sapo, apodo que se ganó por los aviones de combate que lucharon en la guerra del Falso Paquisha, eran tan rápidos y veloces que parecían saltar entre árboles y ríos como verdaderos sapos.

Teniente FAP Augusto Mengoni Vicente y los tenientes FAP César Gallo Lale, Milenko Volojdic Vargas, Pedro Ávila Tello, Mario Núñez del Arco, Marco Carranza Correa, Ernesto Lanao y Augusto Barrantes. Todos con experiencia de combate durante la guerra con el Ecuador en 1981, es decir un año antes.

Así como lo leen, los pilotos aprobados por el presidente Fernando Bealúnde Terry eran jóvenes; pero, no novatos. Tenían experiencia en combate durante la guerra del Falso Paquisha y en más de una ocasión despegaron desde Chiclayo para defender la patria.

Ahora con esa experiencia en guerra real, el 6 de junio de 1982 despegaron desde Chiclayo rumbo a Arequipa. En la Joya los pintarían con las matrículas de naves argentinas derribadas, se les pondrían los colores celeste y blanco y de allí hasta Tandil, en el corazón de Buenos Aires. 

Los pilotos y técnicos despegaron con el corazón de un guerrero cargado de armas, personal y tecnología. Despegaron sabiendo que Chile espiaba el cielo y el territorio peruano. Despegaron conociendo el riesgo de que surja otro traidor como Vargas. Despegaron sin miedo a la muerte, con la bendición de cada chiclayano que oró en silencio por su tierra natal y por Argentina. Despegaron eludiendo espías, radares, engañando al enemigo. Despegaron con el orgullo de la heroica ciudad de Chiclayo sobre sus hombros. Despegaron sabiendo que Chiclayo es la cuna del máximo héroe de la Fuerza Aérea Peruana, José Abelardo Quiñones Gonzáles. Despegaron gritando su lema: "Sin raza no hay gloria".

Y así es la vida, sin raza, sin fuerza, sin coraje, sin agallas, sin compromiso, sin determinación, sin huevos no se alcanza la victoria.

Gracias a Dios, a Chiclayo, a sus pilotos y técnicos la operación "Traslado" fue un éxito. Los tigres del aire lograron con creces su misión y no quisieron regresar luego, luego al Grupo Aéreo No 6 de Chiclayo, se quedaron como instructores de sus colegas argentinos.

Los pilotos de los escuadrones 611 y 612 despegaron desde mi tierra natal con experiencia en combate real llevando en el alma el espíritu de la heroica Ciudad de Chiclayo hija ilustre del bravo Naylamp y cuna de José Abelardo Quiñones Gonzales, máximo héroe de la aviación peruana.

Chiclayo una vez más no fue un espectador, fue un protagonista.




sábado, 1 de agosto de 2026

PERÚ ES UN CRISOL...

Hace doscientos años una frase se hizo muy popular: "En el Perú él que no tiene de inga, tiene de mandinga".

Muchos atribuyen este dicho al limeño Ricardo Palma, autor del famoso libro "Tradiciones Peruanas", que recoge una increíble colección de cuentos, leyendas, anécdotas, ironías costumbres, humor y refranes populares desde la época precolombina hasta la vida republicana.

Aunque exactamente no se sabe si fue el mismo Ricardo Palma quien inventó esta famosa ocurrencia, cabe decir que la creatividad peruana sintetizó en exactamente doce palabras y una sola frase la riqueza cultural del Perú: El mestizaje.

Así es, porque en el Perú el mestizaje nace y se funde bajo el sol de la costa, de cumbres nevadas y ríos de oro.

Perú es el crisol de tres mundos en una sola entraña: costa, sierra y montaña.

Perú es el país donde la historia no se cuenta, se ve, se siente; porque el sol quema, la nieve calma y sus ríos nos llenan de gloria y esperanza.

El Perú es el único país en el mundo donde la historia del mestizaje no se cuenta, se ve, se siente, se desayuna, se almuerza y se cena.

El Perú es el país donde en el crisol de una cocina con gusto, con placer, con amor se fusionan la papa, el trigo, la yuca y el arroz.

En el Perú la historia se escribe más allá de los libros, está en una paila, en una olla; en la estufa de una chola, de una blanca, de una negra, de un tusán o de un nisei.

Cuatro mil variedades de papa descienden de los andes, de los abuelos que las cultivaron por años.

El trigo llegó con la conquista que creó el Reino del Perú.

La yuca siempre noble, rica y resistente viene del verde amazonas, sempiterno.

Y el arroz que llegó de lejos cruzando mares y océanos se hizo peruano con zalamera sazón y al ritmo de cucharas, guitarra y cajón.

Por eso hoy digo que el Perú no es sólo historia escrita, es un valsecito añejo, es el llanto de una quena, es la fuerza de una zampoña; una guitarra que llora, un cajón que marca el paso; un pan con chicharrón, un cebiche norteño, una causa limeña, una papa a la huancaína, un ají de gallina, un lomo saltado, un arroz chaufa, un pollo a la brasa, un anticucho al paso.... En el Perú cada comida tiene historia...

Perú es un crisol de culturas de costa, sierra y montaña, de Europa, África y Asia. 

Perú es un crisol de culturas que se funden en un solo corazón, en una sola historia que le da libertad, en una cocina que le da fama internacional.

Perú es un país mestizo y su mestizaje es su mayor tesoro cultural y gastronómico

El mestizaje no nos divide, nos une como en una cocina, como en un crisol donde no falta el arroz, el pan, la papa, la yuca, el sillao, el kión, el aji-no-moto, la cebollita china y le dan vida a un rico lomo saltado.

El mestizaje no nos divide, nos une en un desayuno, en un almuerzo, en una cena, en una fiesta, en una comida, en un solo corazón.

El mestizaje no nos divide, nos une en una singular e inigualable sazón.

El mestizaje no nos divide, nos une en una crónica viva, en un testimonio que día a día se sigue escribiendo y nos grita que compartimos una misma historia, un mismo destino.

La riqueza cultural de nuestro Perú, hoy por hoy, cabalga en la diversidad de sus raíces: papa, trigo, yuca, arroz o por decirlo de una manera más criolla: inga, españinga, mandinga, chininga, japoninga y todas las mingas que vayan naciendo, porque el Perú está vivo, es movimiento, es migración, es mestizaje que se funde en un solo crisol.

Y aquí está el secreto de la cocina peruana, el secreto de los peruanos, el secreto del Perú es su diversidad cultural.

El Perú es un crisol bajo el sol de la costa, el frío de los andes y el calor de la montaña.

Tres regiones, tres climas, tres almas y un sólo crisol.








 






miércoles, 1 de abril de 2026

LA DRA. CARMELA ASPILLAGA DECÍA: "UN PAÍS QUE EDUCA, NO ENGENDRA MASA"

 


Hoy primero de abril del 2026 ha partido al cielo la Dra. Carmela Aspillaga.

Me sentí triste; pero, luego la recordé tal como era ella.

Y me llené de alegría porque sé que se fue al cielo,

Directo a sentir a gozar de la presencia de Dios.

Estoy seguro de que está allá arriba

porque sé que falleció cumpliendo la voluntad de Dios.

Sé que falleció en el buen olor a Cristo.

Sé que falleció bajo la calidad sonrisa de la Virgen María.

Sé que falleció trabajando hasta su último aliento.

Sé que murió como una verdadera sierva de Dios.

Exprimida como un limón.

Como les enseñó a sus hijos

San José María Escrivá de Balaguer,

fundador del Opus Dei.

Por eso hoy no le digo descanse en paz,

sino goce del Cielo mi inolvidable maestra, 

mi maestra de filosofía.






domingo, 1 de febrero de 2026

EN PRIMERA PLANA MIS MEMORIAS: ASI NACIÓ MI PASIÓN POR EL PERIODISMO..


Las últimas marchas en la ciudad de México me hacen recordar al Perú de los años 70 y 80.
Era un niño cuando por primera vez sentí un ardor intenso en los ojos. Parecía que me había frotado la vista con ají o chile como le dicen los aztecas. 
Era la primera vez que los ojos se me llenaban lágrimas. Unos años antes, el 69 había llorado intensamente por la muerte de mi abuela Zoila; pero lloré de dolor, de tristeza; sin embargo, ahora lloraba involuntariamente, lloraba por los químicos del gas antidisturbios y no por sentimiento.
Era la primera vez que sentía como no podía abrir mis ojos y gritaba todas las lisuras que mi papá me había enseñado desde mi infancia.
Era la primera vez que no podía ver bien, que no enfocaba, que mi visión estaba borrosa y abanicaba las manos tratando de mantener el equilibrio o de agarrarme de algo y regresar a corriendo a casa; pero, sentía que me ahogaba y sin ver ni respirar bien no podía avanzar.
Era la primera vez que sentía "arena" en mis ojos sin haber jugado a la guerrita con los amigos del barrio. 
Era la primera vez que me ardía la nariz, la garganta y estornudaba, tocía y me faltaba el aire como a mi hermana Alicia durante sus ataques de asma.
Era la primera vez que deseaba correr y huir por la avenida Balta, donde en la época de verano nos gustaba correr jugando a la pega, a las escondidas, al chicote escondido, a los carricoches, a la pelota, a cazar grillos en el mes de marzo, cuando las lluvias apenas nos visitaban, y a otros tantos juegos de chibolos que hasta la fecha no olvido. 
Era la primera vez que quería ser veloz como el "loco" Uchofen, para correr por la Balta y huir de los manifestantes del Sindicato Único de los Trabajadores de la Educación Peruana (SUTEP), de la policía y de los gases antimotines. Y fue la primera vez que sentí como me auxiliaban. Eran unas manos tiernas y suaves que cubrían mi rostro con un pañuelo húmedo que calmaba el ardor de mis ojos y me permitía respirar mejor. Era la Pirucha, la mudita del barrio quien entre balbuceos me auxiliaba y con su mirada serena y su rostro pecoso me calmaba. Era Pirucha quien, tomando mi brazo derecho, mientras yo sostenía el pañuelo mojado en mi nariz y boca con la mano izquierda, me llevaba hasta su casa junto a la estación de Radio Lambayeque. Era la primera vez que iba a su casa no para cantarle al niño Dios como lo hacíamos cada Navidad y su abuelita nos premiaba con caramelos, alfajores, mazamorra, arroz con leche y chicha morada. No, esta vez no me llevó a su casa para alegrar al Niño Dios, sino para resguardarnos de la policía que brutalmente, sin discriminación, a golpes, patadas, palazos y gases dispersaba a los manifestantes mientras apresaba a otros.
Y fue la primera vez que con Pirucha vimos como los vecinos del barrio salieron en defensa de una joven estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG), ubicada en la avenida Balta, entre Torrez Paz y Francisco Cabrera. Cabe recordar que por esas fechas la "Pedro", no tenía campus universitario y sus facultades estaban desparramadas por todo Chiclayo.
Los vecinos con valentía entre gritos y golpes rescataron a la joven estudiante y también la auxiliaron en casa de la mudita del barrio. Estaba golpeada, sangraba por la nariz y la boca, tenía los ojos hinchados y solo repetía en voz baja: "estudio derecho".
En medio de esa confusión llegó mí viejo. Entró saludando a los papas de Pirucha con las siguientes palabras: ¡Hola, primo!... ¿Cómo está mi hijo?
Esa noche me enteré qué la abuelita de Pirucha era prima hermana de mi abuela Zoila, la mamá de mi papá; que los padres de Pirucha eran mis parientes, que la mudita del barrio era mi prima lejana y que el hombre que había golpeado a la estudiante de derecho era un alférez de la guardia civil.
Cuando todo se calmó y el gas lacrimógeno se dispersó mi padre me llevó a casa. No dijo ni una palabra, ni me dio explicaciones de nada. Ese silencio me ayudó a pensar y recordé el velorio de mi abuela: Los parientes de Pirucha no estuvieron en el funeral de mi abuela. Por más que hacía memoria nos los veía en mis recuerdos.
Al llegar a casa sólo me dijo: "Lávate bien la cara y los ojos y vienes a cenar, tu mamá hizo hígado encebollado con yucas fritas".
Una semana después durante el desayuno mi viejo preguntó: "¿Se acuerdan del alférez que masacró a la estudiante de derecho?"... y agregó: "Lo mataron en el parque de San Carlos".
Entonces agarré el periódico local, "La Industria" de Chiclayo, y vi la noticia en primera plana. Un grupo de desconocidos habían emboscado al policía y lo acribillaron a balazos.
En ese momento sentí que algo nuevo había nacido en mí...
A partir de los 80 oler los gases lacrimógenos, estar en medio de marchas, ser testigo de la brutalidad policiaca y de la violencia terrorista se convirtió en la materia prima de mi trabajo periodístico.





















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sábado, 31 de enero de 2026

viernes, 16 de enero de 2026

EL CUAQUITO: GUARDIÁN DEL AGUA.

 




                   COMO UN TIERNO "NIÑO" CUIDA LAS AGUAS DE LA SIERRA MIXTECA


               PERO CUANDO PERSONAS SIN ESCRÚPULOS CONTAMINAN SUS AGUAS, 
                                   LAS ESPANTA COMIÉNDOSE SUS ALMAS.

Hace 36 años llegué por primera vez a la sierra mixteca de Oaxaca. 
Don Pánfilo me recibió en su humilde jacal en el pueblo de Santa María de Apazco, Nochixtlán, en la mixteca alta, donde las nubes se ven tan bajas que uno cree que las puede tocar.
Como todo campesino amable y hospitalario lo primero que hizo fue enseñarme las costumbres de su pueblo. Aprendí a caminar por las veredas sin pisar la milpa y las siembras de trigo y frijol, alimentos básicos en su dieta diaria.
Aprendí a montar burro, a ventear el trigo, a darle de comer a los borregos, etc.; pero sobre todo me enseñó a respetar el agua.
Me llevó hasta un enorme árbol de tule donde se había formado un ojo de agua. Allí nacía el líquido elemento que calmaba la sed del pueblo. Luego me llevó hasta un riachuelo donde las mujeres lavaban la ropa y por último a un pequeño río con  muchas rocas que servían de trampolín y allí uno podía nadar y divertirse como chavo.
Cuando le pregunté por qué no podían nadar en el ojo de agua, o beber del agua donde lavaban la ropa o beber del agua donde se bañaban. 
Claro yo con mi mentalidad citadina no entendía. Más aún cuando recordé el pensamiento griego: Uno no se baña dos veces en el mismo río. Así que pregunté: -¿Qué tiene de malo si me meto a nadar en el ojo de agua del tule si parece una alberca y los rayos del sol la entibian? (El ojo de agua se veía tan tentador para un extranjero como yo nacido en la costa norte del Perú)
Entonces me miró fijamente a los ojos y respondió: -Los ñaato (los de la ciudad) no entienden. Son nuestras costumbres. Así los antiguos les enseñaron a mis ancestros, mis ancestros a mis abuelos y mis abuelos a mis padres y ahora yo les enseño lo mismo a mis hijos y mis hijos se lo enseñarán a mis nietos-.
Entonces, como periodista, volví a la carga: - Creo que están exagerando. Yo creo que no pasa nada si uno disfruta de este maravilloso ojo de agua-.
Tras un breve silencio y como un hombre sabio sin alterarse me contestó: - Ves los cerros, el campo, el cielo y el agua. Respondí: -Sí, todo es muy hermoso-.  
Como un maestro a su alumno, agregó: -Aquí todo está protegido por los espíritus de la naturaleza. Y el agua de nuestro pueblo está protegida por el Cuaquito. 
El Cuaquito es el guardián del agua de nuestro pueblo. Parece un ser travieso y juguetón como un yiqui (niño); pero, cuando la gente no respeta el agua de nuestro pueblo se presenta como un tata furioso y se apodera del alma de los dalaqui (malvados, hijos del mal, hijos del diablo)-.