Hace doscientos años una frase se hizo muy popular: "En el Perú él que no tiene de inga, tiene de mandinga".
Muchos atribuyen este dicho al limeño Ricardo Palma, autor del famoso libro "Tradiciones Peruanas", que recoge una increíble colección de cuentos, leyendas, anécdotas, ironías costumbres, humor y refranes populares desde la época precolombina hasta la vida republicana.
Aunque exactamente no se sabe si fue el mismo Ricardo Palma quien inventó esta famosa ocurrencia, cabe decir que la creatividad peruana sintetizó en exactamente doce palabras y una sola frase la riqueza cultural del Perú: El mestizaje.
Así es, porque en el Perú el mestizaje nace y se funde bajo el sol de la costa, de cumbres nevadas y ríos de oro.
Perú es el crisol de tres mundos en una sola entraña: costa, sierra y montaña.
Perú es el país donde la historia no se cuenta, se ve, se siente; porque el sol quema, la nieve calma y sus ríos nos llenan de gloria y esperanza.
El Perú es el único país en el mundo donde la historia del mestizaje no se cuenta, se ve, se siente, se desayuna, se almuerza y se cena.
El Perú es el país donde en el crisol de una cocina con gusto, con placer, con amor se fusionan la papa, el trigo, la yuca y el arroz.
En el Perú la historia se escribe más allá de los libros, está en una paila, en una olla; en la estufa de una chola, de una blanca, de una negra, de un tusán o de un nisei.
Cuatro mil variedades de papa descienden de los andes, de los abuelos que las cultivaron por años.
El trigo llegó con la conquista que creó el Reino del Perú.
La yuca siempre noble, rica y resistente viene del verde amazonas, sempiterno.
Y el arroz que llegó de lejos cruzando mares y océanos se hizo peruano con zalamera sazón y al ritmo de cucharas, guitarra y cajón.
Por eso hoy digo que el Perú no es sólo historia escrita, es un valsecito añejo, es el llanto de una quena, es la fuerza de una zampoña; una guitarra que llora, un cajón que marca el paso; un pan con chicharrón, un cebiche norteño, una causa limeña, una papa a la huancaína, un ají de gallina, un lomo saltado, un arroz chaufa, un pollo a la brasa, un anticucho al paso.... En el Perú cada comida tiene historia...
Perú es un crisol de culturas de costa, sierra y montaña, de Europa, África y Asia.
Perú es un crisol de culturas que se funden en un solo corazón, en una sola historia que le da libertad, en una cocina que le da fama internacional.
Perú es un país mestizo y su mestizaje es su mayor tesoro cultural y gastronómico
El mestizaje no nos divide, nos une como en una cocina, como en un crisol donde no falta el arroz, el pan, la papa, la yuca, el sillao, el kión, el aji-no-moto, la cebollita china y le dan vida a un rico lomo saltado.
El mestizaje no nos divide, nos une en un desayuno, en un almuerzo, en una cena, en una fiesta, en una comida, en un solo corazón.
El mestizaje no nos divide, nos une en una singular e inigualable sazón.
El mestizaje no nos divide, nos une en una crónica viva, en un testimonio que día a día se sigue escribiendo y nos grita que compartimos una misma historia, un mismo destino.
La riqueza cultural de nuestro Perú, hoy por hoy, cabalga en la diversidad de sus raíces: papa, trigo, yuca, arroz o por decirlo de una manera más criolla: inga, españinga, mandinga, chininga, japoninga y todas las mingas que vayan naciendo, porque el Perú está vivo, es movimiento, es migración, es mestizaje que se funde en un solo crisol.
Y aquí está el secreto de la cocina peruana, el secreto de los peruanos, el secreto del Perú es su diversidad cultural.
El Perú es un crisol bajo el sol de la costa, el frío de los andes y el calor de la montaña.
Tres regiones, tres climas, tres almas y un sólo crisol.
