Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

domingo, 23 de agosto de 2026

LOS MIRAGE 5P PERUANOS, QUE FUERON A LAS MALVINAS, DESPEGARON DE CHICLAYO

Cada 2 de abril la Historia Universal nos recuerda la guerra de las Malvinas y cada dos de abril el mundo recuerda que Perú apoyó a los gauchos con cazabombarderos, misiles, armamento, pilotos de combate, técnicos especializados y un respaldo legal encubierto.

A estas alturas ya no es un secreto la participación silenciosa del Perú en ese conflicto armado que duró del 2 de abril de 1982 hasta el 14 de junio del mismo año.

¿Pero no sé por qué hasta hoy no cuentan la historia completa de esa guerra en la cual Chiclayo participó activamente?

Chiclayo no fue un mero espectador. Fue un importante protagonista. Chiclayo arriesgando el pellejo de cada chiclayano: de mis padres, hermanos, de mis amigos del barrio, de la escuela primaria del "pelao" Vigil, del Colegio Nacional "San José"; de la colonia China, de la universidad y de miles de chiclayanos. Así es, Chiclayo dio todo por Argentina.

Si un espía chileno hubiese descubierto lo que se estaba cocinando en Chiclayo, no tengo la menor duda que Margaret Thatcher, la primera ministra de Reino Unido de l977 a 1990, hubiera bombardeado Chiclayo para destruir los Mirage 5P y, luego de hacernos añicos, le declararía la guerra al Perú, que por lo bajo estaba apoyando al gobierno del general argentino Leopoldo Fortunato Galtieri.

Y ésto no lo estoy imaginando como periodista de investigación, ni como guionista de la Novela Policiaca, porque en el diario "La Industria" de Chiclayo (1978) publicaron la captura de Julio Vargas Garayar, suboficial técnico FAP, quien espiaba para el gobierno chileno de Agusto Pinochet. 

Julio Vargas Garayar espía chileno de nacionalidad peruana fue capturado a finales de 1978 tomando fotos en la base aérea de Chiclayo, luego que había hecho lo mismo en la Joya, la base FAP de Arequipa.

Pese a la solicitud de perdón del Papa Juan Pablo II, el gobierno militar de Francisco Morales Bermudes se mantuvo firme. Vargas fue juzgado por traición a la patria y fusilado al amanecer del 20 de enero de 1979.

Los chiclayanos conocíamos bien el caso de este traidor a la patria. Desde niños sabíamos de la importancia militar de nuestra base aérea. Base aérea que conocía muy bien porque cuando éramos chibolos con mi primo Dante íbamos a jugar en el cementerio de los aviones desde donde podíamos observar los cazabombarderos y sus hangares.

Dante y yo tendríamos siete años en esos días cuando salíamos de la casa de mi abuela Zoila, ubicada en la primera cuadra de la avenida 28 de Julio, en el barrio Diego Ferré. Caminábamos por la avenida Bolognesi hasta las instalaciones del Aereopuerto Internacional "José Abelardo Quiñones Gonzales" y de allí hasta el deshuesadero de las naves. Como felinos veíamos a la policía militar patrullar en sus jeeps color azul con sus uniformes del mismo tono y sus cascos blancos. Sin hacer ruido nos ocultábamos en la panza de las enormes máquinas voladoras; jugábamos a la guerrita, a ser pilotos de combate y nos divertíamos muchísimo escondiéndonos de los aguiluchos de seguridad. Nunca nos descubrieron y era una gran aventura que se la contábamos a nuestra abuela pese a que siempre nos reñía cariñosamente. 

El año 1969, después de la muerte de mi abuela, el gobierno militar del golpista Juan Velasco Alvarado reforzó la seguridad de la base aérea. Dante y yo ya no podíamos entrar al panteón aviones viejos.  Ahora sólo veíamos a los jóvenes Mirage surcar nuestro cielo con un tremendo estruendo que a gritos decía: "rompimos la barrera del sonido".

Desde aquellos días de mi infancia (hoy tengo 65 años) todos sabemos la importancia estratégica de Chiclayo y por ende es sensible a la existencia de espías como lo decía mi padre, quien fue infante de Marina dado de baja sin honores por el conflicto del 3 de octubre de 1948 en el Callao cuando marinos y civiles del Partido Aprista Peruano intentaron dar un golpe de estado en contra del presidente José Bustamente y Rivero.

También, quedó demostrado que Chiclayo es un bastión en la defensa del Perú durante las 3 guerras contra el Ecuador: En 1941, 1981 y 1995. En esas fechas los aviones de guerra nacionales despegaron desde la base Aérea Número 6 para combatir al enemigo.

A mí me tocó vivir el Conflicto del Falso Paquisha del 22 de enero al 21 de febrero de 1981.

Eran nuestras vacaciones de verano; pero esta vez no eran como las anteriores, estábamos en guerra y Chiclayo una vez más era protagonista en esta historia. 

Los chiclayanos éramos blanco de un posible ataque aéreo ecuatoriano, así que durante las noches toda la ciudad permanecía a oscuras, sin ruido, en total silencio. Cada hijo e hija de Chiclayo, niño, niña, joven, señorita, hombre, mujer, anciano o anciana se portó a la altura de las circunstancias. Gracias a Dios nunca sonaron las alarmas, nunca nos cayó una bomba, una bala de cañón, ni un disparo de fúsil, ni de pistola. Las Fuerzas Armadas peruanas no dejaron avanzar a los ecuatorianos, la guerra se concentró en la Cordillera del Condor hasta que el enemigo se rindió.

Toda esta historia heroica de Chiclayo la conocía el presidente Fernando Belaúnde Terry cuando tomó la decisión de mandar apoyo militar y logístico a la hermana República de Argentina. 

Belaúnde no actuó improvisadamente, ni emocionalmente. Decidió conociendo el heroísmo de la ciudad de Chiclayo y lo limpio que estaba el Grupo Aéreo No. 6 del espionaje chileno.

A Chiclayo tampoco le temblaron las piernas y sin miedo apoyó con todo a los gauchos. Lo dio todo sin escatimar recursos; pese a la guerra interna que vivía el Perú contra los sanguinarios terroristas de Sendero Luminoso (SL).

El 6 de junio de 1982 de la base aérea número 6 de Chiclayo despegaron 10 bombarderos supersónicos Mirage M 5P rumbo a la Joya, Arequipa. Los cazas volaron sin ser detectados por los radares chilenos. Chile estaba con los británicos y eso en la actualidad todo el mundo lo sabe.

En calidad de apoyo voló, tambien, un avión Hercules con 34 mecánicos y técnicos especializados en aviones de guerra, en misiles Exocet franceses; misiles aire-aire; aire-tierra; bombas de 250 y 500 kilógramos, lanzadoras de cohetes de 68 y 130 milímetros y tanques de combustible. Este avión de ingeniería norteamericana fue piloteado por el mayor FAP Dositeo Aliaga Zegarra. 

Los pilotos peruanos volaron a 33 mil pies de altura, en un vuelo silencioso para no alertar a los chilenos que desde la Guerra del Pacífico (1879) tienen una estrecha relación militar y económica con los ingleses.

Los pilotos eran: Mayor FAP Ramiro Lanao Márquez jefe del escuadrón 612; teniente FAP Pedro Seabra Pinedo, el más joven del grupo con 26 años; teniente FAP Mariano Tueros Mannareli, quien al toque dio un paso al frente para ir a combatir; teniente FAP Rubén Mimbela Velarde conocido como el sapo, apodo que se ganó por los aviones de combate que lucharon en la guerra del Falso Paquisha, eran tan rápidos y veloces que parecían saltar entre árboles y ríos como verdaderos sapos.

Teniente FAP Augusto Mengoni Vicente y los tenientes FAP César Gallo Lale, Milenko Volojdic Vargas, Pedro Ávila Tello, Mario Núñez del Arco, Marco Carranza Correa, Ernesto Lanao y Augusto Barrantes. Todos con experiencia de combate durante la guerra con el Ecuador en 1981, es decir un año antes.

Así como lo leen, los pilotos aprobados por el presidente Fernando Bealúnde Terry eran jóvenes; pero, no novatos. Tenían experiencia en combate durante la guerra del Falso Paquisha y en más de una ocasión despegaron desde Chiclayo para defender la patria.

Ahora con esa experiencia en guerra real, el 6 de junio de 1982 despegaron desde Chiclayo rumbo a Arequipa. En la Joya los pintarían con las matrículas de naves argentinas derribadas, se les pondrían los colores celeste y blanco y de allí hasta Tandil, en el corazón de Buenos Aires. 

Los pilotos y técnicos despegaron con el corazón de un guerrero cargado de armas, personal y tecnología. Despegaron sabiendo que Chile espiaba el cielo y el territorio peruano. Despegaron conociendo el riesgo de que surja otro traidor como Vargas. Despegaron sin miedo a la muerte, con la bendición de cada chiclayano que oró en silencio por su tierra natal y por Argentina. Despegaron eludiendo espías, radares, engañando al enemigo. Despegaron con el orgullo de la heroica ciudad de Chiclayo sobre sus hombros. Despegaron sabiendo que Chiclayo es la cuna del máximo héroe de la Fuerza Aérea Peruana, José Abelardo Quiñones Gonzáles. Despegaron gritando su lema: "Sin raza no hay gloria".

Y así es la vida, sin raza, sin fuerza, sin coraje, sin agallas, sin compromiso, sin determinación, sin huevos no se alcanza la victoria.

Gracias a Dios, a Chiclayo, a sus pilotos y técnicos la operación "Traslado" fue un éxito. Los tigres del aire lograron con creces su misión y no quisieron regresar luego, luego al Grupo Aéreo No 6 de Chiclayo, se quedaron como instructores de sus colegas argentinos.

Los pilotos de los escuadrones 611 y 612 despegaron desde mi tierra natal con experiencia en combate real llevando en el alma el espíritu de la heroica Ciudad de Chiclayo hija ilustre del bravo Naylamp y cuna de José Abelardo Quiñones Gonzales, máximo héroe de la aviación peruana.

Chiclayo una vez más no fue un espectador, fue un protagonista.




sábado, 1 de agosto de 2026

PERÚ ES UN CRISOL...

Hace doscientos años una frase se hizo muy popular: "En el Perú él que no tiene de inga, tiene de mandinga".

Muchos atribuyen este dicho al limeño Ricardo Palma, autor del famoso libro "Tradiciones Peruanas", que recoge una increíble colección de cuentos, leyendas, anécdotas, ironías costumbres, humor y refranes populares desde la época precolombina hasta la vida republicana.

Aunque exactamente no se sabe si fue el mismo Ricardo Palma quien inventó esta famosa ocurrencia, cabe decir que la creatividad peruana sintetizó en exactamente doce palabras y una sola frase la riqueza cultural del Perú: El mestizaje.

Así es, porque en el Perú el mestizaje nace y se funde bajo el sol de la costa, de cumbres nevadas y ríos de oro.

Perú es el crisol de tres mundos en una sola entraña: costa, sierra y montaña.

Perú es el país donde la historia no se cuenta, se ve, se siente; porque el sol quema, la nieve calma y sus ríos nos llenan de gloria y esperanza.

El Perú es el único país en el mundo donde la historia del mestizaje no se cuenta, se ve, se siente, se desayuna, se almuerza y se cena.

El Perú es el país donde en el crisol de una cocina con gusto, con placer, con amor se fusionan la papa, el trigo, la yuca y el arroz.

En el Perú la historia se escribe más allá de los libros, está en una paila, en una olla; en la estufa de una chola, de una blanca, de una negra, de un tusán o de un nisei.

Cuatro mil variedades de papa descienden de los andes, de los abuelos que las cultivaron por años.

El trigo llegó con la conquista que creó el Reino del Perú.

La yuca siempre noble, rica y resistente viene del verde amazonas, sempiterno.

Y el arroz que llegó de lejos cruzando mares y océanos se hizo peruano con zalamera sazón y al ritmo de cucharas, guitarra y cajón.

Por eso hoy digo que el Perú no es sólo historia escrita, es un valsecito añejo, es el llanto de una quena, es la fuerza de una zampoña; una guitarra que llora, un cajón que marca el paso; un pan con chicharrón, un cebiche norteño, una causa limeña, una papa a la huancaína, un ají de gallina, un lomo saltado, un arroz chaufa, un pollo a la brasa, un anticucho al paso.... En el Perú cada comida tiene historia...

Perú es un crisol de culturas de costa, sierra y montaña, de Europa, África y Asia. 

Perú es un crisol de culturas que se funden en un solo corazón, en una sola historia que le da libertad, en una cocina que le da fama internacional.

Perú es un país mestizo y su mestizaje es su mayor tesoro cultural y gastronómico

El mestizaje no nos divide, nos une como en una cocina, como en un crisol donde no falta el arroz, el pan, la papa, la yuca, el sillao, el kión, el aji-no-moto, la cebollita china y le dan vida a un rico lomo saltado.

El mestizaje no nos divide, nos une en un desayuno, en un almuerzo, en una cena, en una fiesta, en una comida, en un solo corazón.

El mestizaje no nos divide, nos une en una singular e inigualable sazón.

El mestizaje no nos divide, nos une en una crónica viva, en un testimonio que día a día se sigue escribiendo y nos grita que compartimos una misma historia, un mismo destino.

La riqueza cultural de nuestro Perú, hoy por hoy, cabalga en la diversidad de sus raíces: papa, trigo, yuca, arroz o por decirlo de una manera más criolla: inga, españinga, mandinga, chininga, japoninga y todas las mingas que vayan naciendo, porque el Perú está vivo, es movimiento, es migración, es mestizaje que se funde en un solo crisol.

Y aquí está el secreto de la cocina peruana, el secreto de los peruanos, el secreto del Perú es su diversidad cultural.

El Perú es un crisol bajo el sol de la costa, el frío de los andes y el calor de la montaña.

Tres regiones, tres climas, tres almas y un sólo crisol.








 






miércoles, 1 de abril de 2026

LA DRA. CARMELA ASPILLAGA DECÍA: "UN PAÍS QUE EDUCA, NO ENGENDRA MASA"

 


Hoy primero de abril del 2026 ha partido al cielo la Dra. Carmela Aspillaga.

Me sentí triste; pero, luego la recordé tal como era ella.

Y me llené de alegría porque sé que se fue al cielo,

Directo a sentir a gozar de la presencia de Dios.

Estoy seguro de que está allá arriba

porque sé que falleció cumpliendo la voluntad de Dios.

Sé que falleció en el buen olor a Cristo.

Sé que falleció bajo la calidad sonrisa de la Virgen María.

Sé que falleció trabajando hasta su último aliento.

Sé que murió como una verdadera sierva de Dios.

Exprimida como un limón.

Como les enseñó a sus hijos

San José María Escrivá de Balaguer,

fundador del Opus Dei.

Por eso hoy no le digo descanse en paz,

sino goce del Cielo mi inolvidable maestra, 

mi maestra de filosofía.






domingo, 1 de febrero de 2026

EN PRIMERA PLANA MIS MEMORIAS: ASI NACIÓ MI PASIÓN POR EL PERIODISMO..


Las últimas marchas en la ciudad de México me hacen recordar al Perú de los años 70 y 80.
Era un niño cuando por primera vez sentí un ardor intenso en los ojos. Parecía que me había frotado la vista con ají o chile como le dicen los aztecas. 
Era la primera vez que los ojos se me llenaban lágrimas. Unos años antes, el 69 había llorado intensamente por la muerte de mi abuela Zoila; pero lloré de dolor, de tristeza; sin embargo, ahora lloraba involuntariamente, lloraba por los químicos del gas antidisturbios y no por sentimiento.
Era la primera vez que sentía como no podía abrir mis ojos y gritaba todas las lisuras que mi papá me había enseñado desde mi infancia.
Era la primera vez que no podía ver bien, que no enfocaba, que mi visión estaba borrosa y abanicaba las manos tratando de mantener el equilibrio o de agarrarme de algo y regresar a corriendo a casa; pero, sentía que me ahogaba y sin ver ni respirar bien no podía avanzar.
Era la primera vez que sentía "arena" en mis ojos sin haber jugado a la guerrita con los amigos del barrio. 
Era la primera vez que me ardía la nariz, la garganta y estornudaba, tocía y me faltaba el aire como a mi hermana Alicia durante sus ataques de asma.
Era la primera vez que deseaba correr y huir por la avenida Balta, donde en la época de verano nos gustaba correr jugando a la pega, a las escondidas, al chicote escondido, a los carricoches, a la pelota, a cazar grillos en el mes de marzo, cuando las lluvias apenas nos visitaban, y a otros tantos juegos de chibolos que hasta la fecha no olvido. 
Era la primera vez que quería ser veloz como el "loco" Uchofen, para correr por la Balta y huir de los manifestantes del Sindicato Único de los Trabajadores de la Educación Peruana (SUTEP), de la policía y de los gases antimotines. Y fue la primera vez que sentí como me auxiliaban. Eran unas manos tiernas y suaves que cubrían mi rostro con un pañuelo húmedo que calmaba el ardor de mis ojos y me permitía respirar mejor. Era la Pirucha, la mudita del barrio quien entre balbuceos me auxiliaba y con su mirada serena y su rostro pecoso me calmaba. Era Pirucha quien, tomando mi brazo derecho, mientras yo sostenía el pañuelo mojado en mi nariz y boca con la mano izquierda, me llevaba hasta su casa junto a la estación de Radio Lambayeque. Era la primera vez que iba a su casa no para cantarle al niño Dios como lo hacíamos cada Navidad y su abuelita nos premiaba con caramelos, alfajores, mazamorra, arroz con leche y chicha morada. No, esta vez no me llevó a su casa para alegrar al Niño Dios, sino para resguardarnos de la policía que brutalmente, sin discriminación, a golpes, patadas, palazos y gases dispersaba a los manifestantes mientras apresaba a otros.
Y fue la primera vez que con Pirucha vimos como los vecinos del barrio salieron en defensa de una joven estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG), ubicada en la avenida Balta, entre Torrez Paz y Francisco Cabrera. Cabe recordar que por esas fechas la "Pedro", no tenía campus universitario y sus facultades estaban desparramadas por todo Chiclayo.
Los vecinos con valentía entre gritos y golpes rescataron a la joven estudiante y también la auxiliaron en casa de la mudita del barrio. Estaba golpeada, sangraba por la nariz y la boca, tenía los ojos hinchados y solo repetía en voz baja: "estudio derecho".
En medio de esa confusión llegó mí viejo. Entró saludando a los papas de Pirucha con las siguientes palabras: ¡Hola, primo!... ¿Cómo está mi hijo?
Esa noche me enteré qué la abuelita de Pirucha era prima hermana de mi abuela Zoila, la mamá de mi papá; que los padres de Pirucha eran mis parientes, que la mudita del barrio era mi prima lejana y que el hombre que había golpeado a la estudiante de derecho era un alférez de la guardia civil.
Cuando todo se calmó y el gas lacrimógeno se dispersó mi padre me llevó a casa. No dijo ni una palabra, ni me dio explicaciones de nada. Ese silencio me ayudó a pensar y recordé el velorio de mi abuela: Los parientes de Pirucha no estuvieron en el funeral de mi abuela. Por más que hacía memoria nos los veía en mis recuerdos.
Al llegar a casa sólo me dijo: "Lávate bien la cara y los ojos y vienes a cenar, tu mamá hizo hígado encebollado con yucas fritas".
Una semana después durante el desayuno mi viejo preguntó: "¿Se acuerdan del alférez que masacró a la estudiante de derecho?"... y agregó: "Lo mataron en el parque de San Carlos".
Entonces agarré el periódico local, "La Industria" de Chiclayo, y vi la noticia en primera plana. Un grupo de desconocidos habían emboscado al policía y lo acribillaron a balazos.
En ese momento sentí que algo nuevo había nacido en mí...
A partir de los 80 oler los gases lacrimógenos, estar en medio de marchas, ser testigo de la brutalidad policiaca y de la violencia terrorista se convirtió en la materia prima de mi trabajo periodístico.





















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sábado, 31 de enero de 2026

viernes, 16 de enero de 2026

EL CUAQUITO: GUARDIÁN DEL AGUA.

 




                   COMO UN TIERNO "NIÑO" CUIDA LAS AGUAS DE LA SIERRA MIXTECA


               PERO CUANDO PERSONAS SIN ESCRÚPULOS CONTAMINAN SUS AGUAS, 
                                   LAS ESPANTA COMIÉNDOSE SUS ALMAS.

Hace 36 años llegué por primera vez a la sierra mixteca de Oaxaca. 
Don Pánfilo me recibió en su humilde jacal en el pueblo de Santa María de Apazco, Nochixtlán, en la mixteca alta, donde las nubes se ven tan bajas que uno cree que las puede tocar.
Como todo campesino amable y hospitalario lo primero que hizo fue enseñarme las costumbres de su pueblo. Aprendí a caminar por las veredas sin pisar la milpa y las siembras de trigo y frijol, alimentos básicos en su dieta diaria.
Aprendí a montar burro, a ventear el trigo, a darle de comer a los borregos, etc.; pero sobre todo me enseñó a respetar el agua.
Me llevó hasta un enorme árbol de tule donde se había formado un ojo de agua. Allí nacía el líquido elemento que calmaba la sed del pueblo. Luego me llevó hasta un riachuelo donde las mujeres lavaban la ropa y por último a un pequeño río con  muchas rocas que servían de trampolín y allí uno podía nadar y divertirse como chavo.
Cuando le pregunté por qué no podían nadar en el ojo de agua, o beber del agua donde lavaban la ropa o beber del agua donde se bañaban. 
Claro yo con mi mentalidad citadina no entendía. Más aún cuando recordé el pensamiento griego: Uno no se baña dos veces en el mismo río. Así que pregunté: -¿Qué tiene de malo si me meto a nadar en el ojo de agua del tule si parece una alberca y los rayos del sol la entibian? (El ojo de agua se veía tan tentador para un extranjero como yo nacido en la costa norte del Perú)
Entonces me miró fijamente a los ojos y respondió: -Los ñaato (los de la ciudad) no entienden. Son nuestras costumbres. Así los antiguos les enseñaron a mis ancestros, mis ancestros a mis abuelos y mis abuelos a mis padres y ahora yo les enseño lo mismo a mis hijos y mis hijos se lo enseñarán a mis nietos-.
Entonces, como periodista, volví a la carga: - Creo que están exagerando. Yo creo que no pasa nada si uno disfruta de este maravilloso ojo de agua-.
Tras un breve silencio y como un hombre sabio sin alterarse me contestó: - Ves los cerros, el campo, el cielo y el agua. Respondí: -Sí, todo es muy hermoso-.  
Como un maestro a su alumno, agregó: -Aquí todo está protegido por los espíritus de la naturaleza. Y el agua de nuestro pueblo está protegida por el Cuaquito. 
El Cuaquito es el guardián del agua de nuestro pueblo. Parece un ser travieso y juguetón como un yiqui (niño); pero, cuando la gente no respeta el agua de nuestro pueblo se presenta como un tata furioso y se apodera del alma de los dalaqui (malvados, hijos del mal, hijos del diablo)-.





miércoles, 14 de enero de 2026

¡MAHSA AMINI NO HA MUERTO!

 Mahsa Amini!!!

No has muerto!!!!
Vives en el corazón
de todas las mujeres
y niñas iraníes.

Mahsa Amini!!!
Estás viva
En cada grito de
las mujeres y niñas
de tu país.
Mahsa Amini!!!
Tú pueblo no te olvida
El mundo no te olvida.
Eres un símbolo
de valentía y libertad!!!
Hago votos por un Irán libre de tanta opresión y y tiranía.
(CARLOS CABREJOS BOCANEGRA 14 DE ENERO 2025)