El espejo es una herramienta u objeto donde se reflejan las cosas que tiene al frente.
La vida interior, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es el "conjunto de las reflexiones y
pensamientos de una persona".
Es decir, la vida interior es aquello que sólo se siente en el alma, en el espíritu, en lo más íntimo, recóndito y profundo del ser humano. Es por tanto aquello que sólo nosotros sentimos y conocemos e influye directamente en nuestra toma de decisiones, en el ejercicio de nuestra libertad.
Nuestra vida interior es tan nuestra, tan profunda que ni el mismo diablo puede conocer qué pensamos, como dice Santo Tomás de Aquino en su libro la Suma Teológica.
LA LITERATURA NO ES ABSTRACTA, ES PRACTICA Y ÚTIL
Desde hace tiempo cuando platico con algún amigo, con mis hijos, algún familiar o cuando doy una charla, sostengo que la literatura no es abstracta, vaga, teórica sólo para estudiantes de literatura, intelectuales y académicos; es todo lo contrario, la literatura es practica, es útil porque es un ejercicio que nos permite conectarnos con nosotros mismos y con los demás.
La literatura es extremadamente útil porque nos permite entrar en nuestra vida interior, nos ayuda a ver: ¿Qué somos? ¿Quiénes somos? ¿Qué sentimos? ¿Por qué somos felices? ¿Por qué sufrimos? ¿En qué creemos? ¿Cuáles son nuestras esperanzas? ¿Qué amamos? ¿Cuáles son nuestras prioridades?
Me explico, cuando uno lee un verso, un poema; una fábula, un cuento, una novela; cuando uno ve una obra de teatro, una película, etc. y sentimos que ésto nos conmueve, nos emociona, nos hace pensar, nos hace buscar palabras que no conocíamos; o despierta en nosotros sentimientos que no sabíamos manifestar, o simplemente nos permite ver la vida ya no con los mismos ojos de siempre; sino, desde otra perspectiva; entonces, en ese momento, la literatura deja de ser un cúmulo de palabras, una pila de versos, un bloque de oraciones un conjunto de párrafos y se convierte en una experiencia de vida.
La literatura no nos aleja de nuestra realidad, nos devuelve a ella con una comprensión más profunda, más inteligente de nosotros mismos, de los demás y de nuestro entorno.
VIVIMOS RODEADOS DE INFORMACIÓN; PERO, NO DE COMPRENSIÓN
En la actualidad vivimos rodeados de información que pasa frente a nosotros como un pestañeo; pero, no de formación, mucho menos de comprensión.
Cuando uno lee con profundidad convirtiéndose en un interlocutor con la lectura, abriendo nuestros sentidos externos e internos al mensaje, cuando uno reflexiona y medita lo que está leyendo, entonces la literatura es un espejo que convierte esa información en conocimiento, en sabiduría en experiencia de vida.
¿Por qué?
Porque la lectura nos invita a dialogar con ella, nos invita a platicar con nuestra propia conciencia, con nuestros sentimientos, con nuestras emociones y pensamientos. En ese momento, cuando abrimos nuestra mente y nuestro corazón a la lectura es cuando la información se convierte en formación, porque se hace uno con nuestra conciencia, con nuestra vida interior, con nuestra existencia y esto es lo que nos permite comprender nuestra esencia, comprender a los demás a nuestro entorno. Es decir, nos hace humanos.
La literatura no nos invita a leer por leer, a consumir un montón de libros, a presumir leo 50 libros al año; la literatura no es acumular datos, frases hechas, aprender un verso o un poema de memoria; la literatura nos invita a encarnar lo que leemos, a hacerlo parte de uno mismo a personificar lo que comprendemos.
La literatura alimenta el alma, ensancha la mente y fortalece la voluntad, tal como lo sugería, en el siglo II de la era cristiana, el poeta romano Juvenal.
LA LITERATURA COMO HERRAMIENTA
La literatura nos invita a leer.
Pero no se trata de leer por leer, hay que disfrutar la lectura, conocer la biografía del autor, sus circunstancias, su entorno, etc. Es decir, la literatura nos invita a leer con el alma, con el corazón, no sólo con los ojos, sino con todos los sentidos. Cuando leemos así, con el alma, el corazón y todos los sentidos atentos al cien por ciento, es cuando la literatura se convierte en una herramienta útil para nuestra vida.
¿Por qué?
Porque no estamos leyendo por leer, por pasar páginas y páginas, para llegar al final de la obra sin entender nada, sin entender las figuras literarias, sin entender el significado de las palabras nuevas; estamos leyendo para dialogar con las páginas, para interactuar con el autor, para ser un interlocutor que está participando activamente en el desarrollo de la lectura.
Cuando participamos de la literatura activamente con nuestra inteligencia y voluntad, con nuestros sentidos internos y externos y nos preguntamos: ¿qué me está contando este escritor?, ¿qué me dice este personaje? ¿Por qué esta historia me gusta? ¿Por qué me incomoda? ¿Qué tiene que ver esto conmigo?
Cuando reflexionamos lo que estamos leyendo es cuando nuestra vida interior se activa, es cuando nuestra vida interior comienza a crecer y nuestra memoria se expande como un músculo con el ejercicio.
En otras palabas la literatura es una herramienta porque es el gimnasio del alma humana. Así como uno busca buena alimentación para nutrir al cuerpo, así como uno hace ejercicios físicos para lograr una mejor calidad de vida; la literatura es útil para:
1)Desarrollar el pensamiento crítico.
2)Enriquece el lenguaje y mejora nuestra forma de comunicarnos.
3)Conserva nuestra memoria y la memoria de los pueblos.
4)Despierta la imaginación y la creatividad.
5)Nos ayuda a comprender el dolor, el amor y los conflictos humanos.
6)Es un medio para hacer catarsis.
7)Es compañía, consuelo y respuestas para quien busca la verdad.
NO LLENA EL ESTOMAGO
Ahora dirán de qué sirve todo eso si la literatura no llena el estómago. Sobre todo, en una sociedad como la nuestra que la gente está acostumbrada a buscar el pan de cada día, que no tienen tiempo ni para respirar y va sobreviviendo.
Ahora me preguntaras ¿para qué voy a leer si tengo que trabajar para comer? Claro, obviamente, ésta es una realidad innegable.
La literatura no llena el estómago como la tortilla, el pan o el arroz; sin embargo, la literatura nutre aquello con lo que tomamos decisiones y ejercemos nuestra libertad.
Cómo ya lo apuntamos antes siguiendo el pensamiento del poeta romano Juvenal, la literatura es el alimento del alma, ensancha la mente y fortalece la voluntad. Y además puedo agregar que la literatura sensibiliza el corazón, aviva nuestra creatividad, motiva nuestra imaginación y hace crecer nuestra memoria. En pocas palabras, la literatura aviva, engrandece, enriquece e ilumina nuestra vida interior. Y es con nuestra vida interior con la cual ejercemos nuestra libertad y tomamos nuestras decisiones que edificarán o destruirán nuestra existencia.
Por tanto, afirmo y sostengo que la literatura no es un lujo. Porque, así, como el alimento saludable nutre al cuerpo otorgándole mejor calidad de vida; la literatura y en concreto leer es el sustento indispensable para el desarrollo de la conciencia, el pensamiento crítico y la empatía. Es decir, para robustecer nuestra vida interior.
La literatura nutre la vida interior, como la tortilla nutre al cuerpo.
La literatura no es un refugio para escapar de la vida ordinaria; sino, una herramienta para vivirla mejor y con mayor plenitud.
ESCRIBIR A MANO
Ahora antes de que se me olvide quiero comentarles que la literatura tiene una herramienta muy importante y ese medio es escribir a mano.
Y no lo digo yo, lo dicen las doctoras Audrey van der Meer, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega; Catalina Alatorre de la Universidad Nacional Autónoma de México; Pam Mueller de la Universidad de Princeton; el Dr. Daniel M. Oppenheimer, de la Universidad de California de los Ángeles.
Entre otros investigadores de neurociencia y psicología cognitiva.
Los investigadores en sus estudios coinciden que escribir a mano sobre un papel con lápiz o pluma es útil para:
1) Activar la mente y la memoria: Al escribir a mano no se corre tan rápido como en el teclado de una computadora y eso permite que las ideas maduren antes de ser escritas.
2) Fortalece la memoria: Escribir a mano favorece el aprendizaje y los recuerdos, porque el cerebro participa de manera más activa en el proceso creativo.
3) Desarrolla la creatividad: Al escribir a mano el contacto con el papel, el lápiz o la pluma es una invitación a hacer anotaciones y capturar ideas que aparecen como luciérnagas durante el proceso creativo.
4) Mejora la concentración: Al escribir a mano los sentidos internos y externos se enfocan en el papel; nuestros sentidos están apagados para las notificaciones que llegan al celular o a la computadora o tableta y sólo prestan atención al desarrollo de las ideas.
5) Deja una huella personal: Escribir sobre el papel deja una huella personal, revela el ritmo y la emoción, la personalidad del escritor que ninguna fuente digital es capaz de producir.
En resumen, escribir a mano es más que escribir con una mina hecha de grafito mezclada con arcilla y agua; es más que escribir con tinta hecha a base de aceite especial para que no se escurra; escribir a mano es escribir con nuestra alma, con nuestra memoria, con nuestros sentidos, con nuestro corazón. Es plasmar nuestra vida interior.
LA LITERATURA ES UNA HERRAMIENTA ÚTIL PARA UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA Y LOGRAR UNA VIDA PLENA
No cabe duda de que vivimos en una época en la cual dedicamos mucho tiempo a mirar el mundo exterior; pero, muy poco miramos hacia dentro y luego todos deseamos obtener una mejor calidad de vida y pensamos poco en tener una vida plena.
Muchas personas han logrado alcanzar sus metas económicas satisfaciendo sus necesidades básicas y psicológicas; pero pocos logran satisfacer sus necesidades trascendentes y alcanzar una vida plena con el alma llena y una vida interior satisfecha.
En este punto la literatura es una herramienta para lograr esa riqueza interior que le da sentido a nuestra existencia.
¿Por qué?
Porque la literatura es más que información, es más que un medio de entretenimiento; la literatura es útil para hacer catarsis, para formar el carácter, para formar conciencia, para hacernos más humanos, más empáticos, para ver la vida de una manera horizontal. La literatura alimenta nuestra humanidad.
Por eso, sustento que la literatura no es algo abstracto, sino algo útil como un espejo para meternos con honestidad en nuestra vida interior con el fin de conocernos, de comprendernos, de saber quiénes somos, de ver nuestras luces y sombras, nuestras debilidades y fortalezas, nuestras emociones y ponderar nuestras prioridades para darle un camino más claro a nuestra vida interior.
La literatura es una herramienta, es un espejo cuando a través de las letras, el teatro, el buen cine nos enseña a leer nuestra propia vida, nuestra vida interior. Porque cuando aprendemos a leernos nos comunicamos con nosotros mismos, nos comprometemos con nosotros mismos y trabajamos por nosotros mismos para crecer como ser humano.
Claro, es obvio, que la literatura por sí misma no nos garantiza seguir el camino hacia una buena calidad de vida, a una vida plena. Depende mucho de cómo leemos, de cómo vemos una buena película, porque en esencia una cinta cinematográfica inicia con la idea de un guion plasmado en un papel y escrito por uno o más escritores especializados en el séptimo arte.
Depende de cómo reflexionamos, depende de cómo discernimos en la toma de nuestras decisiones y en el ejercicio de nuestra libertad.
Por eso, la literatura es una de las grandes herramientas para el conocimiento y el desarrollo de nuestra vida interior. Marcel Proust, escritor francés (Siglo XIX-XX) decía: "el escritor no nos impone su mundo, sino que nos ayuda a leer el nuestro".
En su obra maestra "En busca del tiempo perdido" afirma: "Cada lector es, cuando lee, el propio lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico que ofrece al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo".
El escritor peruano Mario Vargas Llosa (1936-2025), Premio Nóbel de Literatura coincide diciendo: "Al leer descubrimos que en nuestra intimidad (miedos, deseos y fantasías) somos iguales a los demás sin importar la época o la cultura".
El crítico y filósofo búlgaro Tzvetan Todorov (1939 -2017) en su libro "La literatura en peligro" dejó escrito que: "la literatura es una herramienta para conocer la vida interior, ya que nos permite asomarnos a los pensamientos, secretos y complejidades de la mente humana de una forma que la ciencia o la psicología no pueden igualar".
La literatura no llena el estómago, nutre el alma ofreciéndonos
preguntas, experiencias y perspectivas que nos ayudan a crecer como seres humanos.
La literatura no cambia el mundo, no llena el estómago; pero, ayuda a discernir con libertad y responsabilidad. Es decir nos ayuda a vivir en plenitud protagonizando nuestras vidas como héroes o villanos.
Acabo citando al poeta romano Juvenal que en el siglo II después de Cristo decía: "Orandum est ut sit mens sana in corpore sano", que en español quiere decir: "Se debe orar para que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano".
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