Para que podamos hablar de la amistad como un valor incuantificable, lo primero que debemos hacer es conocer el origen de la palabra amistad.
La palabra amistad. Según los etimólogos deriva del vocablo latino: amicus; que es la adición de las expresiones latinas: animi y custos.
Animi que significa alma y custos, custodia.
Por tanto, el termino amigo, etimológicamente quiere decir: El que nos custodia el alma o nos cuida el alma.
Así, que, partiendo de su origen, se puede decir coloquialmente que un amigo es quien cuida nuestra alma.
Por tanto, el valor de la amistad radica en que los amigos se cuiden entre sí.
Es decir, que los amigos cuidan su salud física, mental y espiritual entre sí.
Un amigo es quien comparte nuestra vida espiritual, no se queda en la parte física, ni accidental o circunstancial.
Un amigo comparte sobre todo nuestra vida interior, por eso los griegos pensaron que había dos tipos de amistad.
En la antigua Grecia amistad era sinónimo de amor. Y para ellos había dos tipos de amor: El amor de Ágape y el de Eros.
El amor de Ágape es la amistad desinteresada, cariñosa, caritativa, entregada, generosa, sin mezquindades.
El amor de Ágape es el amor donde se comparte el tú por el tú; muy diferente al amor de Eros que impone el Yo sobre el Tú.
Los helenos cuatro siglos antes de Cristo, decían que el amor de Eros es egoísta, interesado, mezquino, sexual, donde primero está mi Yo y luego muy lejos está el tú, están los demás.
Eros no tiene amigos, no tiene amigas, sólo busca el placer económico, el poder y el placer sexual. En eros el ser humano es soberbio, egoísta y no cree más que en el mismo.
Eros no juega limpio, es ventajoso, acosador, abusivo y sucio. Nunca piensa sano, no mira limpio, no es generoso, es desleal, avaro y mentiroso.
Eros solo piensa en sí mismo, en su confort, porque primero está él, segundo está él y tercero está él.
Aristóteles, uno de los mayores filósofos griegos, dice que la amistad debe ser como el amor de Ágape; es decir, puro, desinteresado, leal, generoso, comprensivo, cariñoso, entregado, tolerante, respetuoso, reciproco y alegre.
Sólo practicando la amistad de ágape se puede entender la frase de Jesús: "quien tiene un amigo tiene un tesoro".
Entonces, es aquí, en la virtud del conocimiento donde radica la amistad como un valor incuantificable.
Aristóteles también decía que los enemigos de la amistad son: la incomprensión, la falta de respeto, el odio, el rencor, el resentimiento, la deslealtad, la traición, el egoísmo, la intolerancia, la imposición y la falta de comunicación con compromiso.
En una amistad si no hay comunicación, compromiso y conocimiento mutuo no hay amistad. Porque el amor y la amistad, según Aristóteles, nacen del conocimiento.
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