Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

jueves, 17 de septiembre de 2026

CARAL DESCUBRIÓ A MASLOW HACE 5 MIL AÑOS

 Antes de empezar quiero dedicar este trabajo a mi padre quien me enseñó a viajar desde los 11 años. 

Me llevó a Lima pueblo por pueblo y nos detuvimos en Supe sin saber el mensaje que, Caral, guardaba en sus entrañas para el Perú y el mundo.

En 1943, el psicólogo Abraham Maslow dijo que el ser humano tiene una pirámide de necesidades. Lo que nadie se atrevió a decir es que, en el Perú 5.000 años antes, ya la habían construido en barro, quincha y adobe. No en papel. En barro, quincha y adobe del Valle de Supe.

Conocí Supe a los 11 años y ahora a los 65, gracias a la arqueóloga Ruth Sady, puedo afirmar que Caral en sí mismo es la pirámide de Maslow.

He aquí la comparación:

1. LA BASE: Necesidades Básicas. Lo que yo llamo la Ruta del Algodón. Maslow decía: alimentación, casa, vestido, seguridad, salud, educación. En Caral eso se ve abajo, en la base de la pirámide. 

¿Qué encontró la arqueóloga Ruth Shady? Algodón para vestirse y para hacer redes. Pescado fresco, pescado seco de Áspero para comer proteínas. Casas de quincha que no se caen con los terremotos, porque tienen una técnica antisísmica que hoy usamos. Plantas medicinales de la selva para curarse. Y papa, oca y quinua de la sierra para nutrirse. Si no resuelves la base, no puedes pensar en nada más. Por eso Caral primero tejió la red Costa-Sierra-Selva. La Ruta del Algodón. Era su supermercado, su farmacia, su maderería.

2. EL MEDIO: Necesidades Psicológicas. El entretenimiento, el ser parte. Maslow decía: pertenencia, autoestima, entretenimiento, autoconocimiento, desarrollo personal. En Caral eso está en el medio de la pirámide. Encontraron 32 flautas hechas de hueso de cóndor y de pelícano. ¿Para qué? Para hacer música. Encontraron un anfiteatro circular hundido, para hacer fiestas, para bailar todos juntos. Encontraron espejos de obsidiana, para mirarse a sí mismo. Eso es autoconocimiento. Caral entendió que el hombre no solo quiere comer. Quiere reír, quiere tocar música, quiere bailar, quiere sentirse parte de una comunidad, quiere crecer. O cómo diría Aristóteles quiere ser feliz.

3. LA CÚSPIDE: La Necesidad Trascendente. Lo más difícil. Maslow al final de su vida añadió la última necesidad, la que pocos alcanzan: la trascendencia. Dejar un legado. Servir a otros. Dejar una historia digna y honesta para las nuevas generaciones. 

Y aquí está la genialidad de Caral. En Egipto, la cúspide de la pirámide era para un solo hombre: el faraón muerto, con todo su oro. Era ego. En Caral, la cúspide es vacía. Es una plaza para que suba todo el pueblo a ver el sol, las estrellas, a estar juntos. No guardaba un muerto, guardaba una idea: "nosotros estuvimos aquí, trabajamos juntos sin guerra durante 1.000 años, y esto que construimos se lo dejamos a ustedes". Por eso no hay murallas en Caral. Por eso no hay armas. En conclusión, de un caminante, que empezó a rodar a los 11 años, que estudió Filosofía, que ejerció el periodismo en plena guerra contra el terrorismo en el Perú, que vino a pie a México siguiendo la ruta de los ilegales, que conoce el México profundo y sigue viajando: Maslow lo escribió en un libro. Caral lo vivió hace 5 mil años. 

Cómo me dijo una vez el padre Ugarte, mi profesor de Teología, en la Universidad de Piura: "a nadie se le puede hablar de Dios con el estómago vacío". 

Caral nos recuerda: primero aseguras la comida, la casa y el vestido con tu Ruta del Algodón. Luego aseguras la alegría, la música y el ser parte de algo. Y solo entonces, cuando tienes lo primero y lo segundo, puedes pensar en lo tercero: en servir, en dejar un legado, en que tu historia sea digna de ser contada, para que tus hijos y tus nietos vivan con honor y honra. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia y tenemos que ver como la queremos escribir.

Esa es la lección de Caral. Esa es la lección que hoy el Perú y el mundo han olvidado. Caral no descubrió solo la economía circular y recíproca. Descubrió el sentido de la vida humana hace 5.000 años: No impongo, relaciono. 




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