Hasta 1998 nos enseñaron que el pensamiento filosófico era propio de Europa y Asia.
Nos enseñaron que en Grecia, Tales de Mileto dio el salto del mito al logos, que Sócrates es el padre de la Filosofía Occidental y que Aristóteles estableció las bases del pensamiento científico, lógico y filosófico desde hace dos mil años.
Nos enseñaron que, en Oriente, los ascetas se alejaban del mundo ordinario para pensar, para pasar de un pensamiento abstracto a una guía practica de vida y lograr la perfección de la existencia humana a través de una transformación espiritual.
Sin embargo, en 1998, el filósofo y teólogo suizo, Joseph Estermann publica su obra cumbre: "Filosofía andina: Estudio intercultural de la sabiduría autóctona andina".
Estermann con su obra demuestra que en la América Precolombina se hacía filosofía, que se había pasado de una cosmovisión a un logos, como lo hizo Tales de Mileto en su tiempo.
El filósofo y teólogo suizo, con su trabajo, nos hizo ver que en esta parte del mundo el hombre andino desarrolló su propio sistema de comunicación, su propio pensamiento.
Y así como Aristóteles dice que el fin del hombre es la búsqueda de la felicidad a través del ejercicio de la virtud; el pensamiento andino habla del Buen Vivir (Sumak Kawsay) a través de la practica de: Racionalidad, no en individuo. Complementariedad, no en oposición. Reciprocidad, no en acumulación. Correspondencia, entre arriba y abajo, entre un costado y el otro.
Sin embargo, he observado, que Estermann no tuvo tiempo para decir cuál es el origen de la filosofía del Buen Vivir o Sumak Kawsay, en quechua. (El quechua es un idioma del Perú)
No por culpa suya, sino por cronología.
Estermann publica su libro en 1998. Ese año, Caral, era un montón de polvo, tierra y piedras. Era un montículo de tierra y arena en Supe que nadie creía lo que contenía. Ruth Shady recién empezaba a desenterrarla con las uñas en 1996.
El mundo solo se enteró que Caral era la civilización más antigua de América hasta el 27 de abril de 2001, cuando la prestigiosa revista Science publicó su descubrimiento.
¿Cómo iba a publicar Estermann el origen de la filosofía andina si Caral no sonaba?
Hoy tú y yo podemos y debemos revelar el origen del pensamiento andino.
Porque lo que Estermann describió como sabiduría del Chachawarmi o Runa andino concebido como un pastor, como un sujeto comunitario y colectivo, ya estaba construido en piedra hace 5000 mil años en Áspero:
Racionalidad: mar que alimenta el valle, valle que alimenta al mar. Anchoveta por algodón. Sin algodón no hay red, sin red no hay pesca, sin pesca no hay vida. Todo está amarrado. Eso es filosofía, no poesía.
Reciprocidad: te doy, me das. Pero te doy medido, pesado, contado. Por eso la Dama de los Cuatro Tupus era matemática. Porque sin medida no hay justicia.
Complementariedad: no hay pirámide sin pueblo. no hay tiempo sin fogón, no hay élite sin tejedora. Caral no tuvo palacios. Tuvo plazas circulares donde todos cabían. ¿Comprendes eso? No era socialismo era inclusión, amor al prójimo, aceptación, no imposición.
Correspondencia: como es arriba es abajo, Como es aquí es allá.
Y según mi punto de vista, como egresado de la Facultad de Artes Liberales con mención en Ciencias de la Información el año 1984, como alumno de la Dra. Luz Gonzáles, catedrática de Historia de la Filosofía, de la Dra. Carmela Aspillaga, de Antropología Filosófica; del Dr. Pablo Pérez, Historia del Pensamiento; del Dr. Vicente Rodríguez Casado, Historia del Capitalismo y del Socialismo Contemporáneo; del Dr. Pablo Ferreiro, de Factor Humano I y II, me atrevo a decir que la Correspondencia es el principio, el pilar de la Filosofía, que Europa nunca vio, nunca lo entendió y por eso lo llamó magia.
Estermann, en su libro citado, lo explica así: lo que pasa en el mundo de los astros, pasa en el mundo humano. Y aquí quiero agregar algo más que sustenta la teoría de Estermann.
Acá en México para los aztecas el orden en su hogar era de vital importancia, porque la casa es el reflejo del universo y en el cosmos, en la naturaleza no hay desorden, todo está en lugar. Y esa costumbre se vive hasta hoy. La mujer mexicana le da mucha importancia al quehacer y al orden en su hogar. Su hogar es su pequeño universo, su microcosmo. Antes de desayunar limpia y coloca cada detalle en su lugar.
Bueno, regresando a Estermann dice que los que pasa en el Hanan Pacha (arriba), se refleja aquí en el kay Pacha (mundo presente).
Y ésto no es analogía, es correspondencia real.
Por ejemplo, en Caral nada está puesto al azar. La pirámide mayor está alineada con el solsticio, con la constelación de las Pléyades, que marca la venida de las lluvias y está alineada con el río Supe.
El arquitecto caralino nos dice, a través de sus construcciones, como es arriba construimos abajo, como marca el cielo siembro en la tierra.
Esto no es astrología barata, no es una casualidad, es un calendario hecho intencionalmente usando el sentido común, usando la observación como principio del conocimiento humano, y aprendiendo a leer el cosmos.
El caralino tenía que saber leer al cielo para saber cuándo pescar anchoveta, cuando sembrar algodón, porque sin anchoveta y sin redes no hay comida.
La correspondencia no es un poema, un sueño una quimera, es un sistema de planificación productiva.
Y justo este punto nunca lo entendió Europa, por eso sufrían de hambrunas, por eso pueblos como los vikingos vivían de la guerra, el saqueo y el robo.
Descartes separó el cielo y la tierra como como entes sin relación. Res cogitans y res extensa. Arriba Dios y abajo el hombre. Y en medio un vacío, un abismo.
Caral nunca separó al cielo de la tierra.
los caralinos veían el tejido de la mujer como correspondía al tejido de la red del pescador, y el tejido de la red correspondía al tejido de la galaxia que observaban en la noche.
De ahí, que la Dama de los Cuatro Tupus no es solo una mujer enterrada con 4 alfileres en posición de Serviam. Es una mujer enterrada que une su manto con cuatro tupus, cuatro alfileres que representan los cuatro puntos cardinales, los cuatro elementos. Mar, valle, cielo y pueblo. Agua, tierra, aire y fuego.
La Dama de los Cuatro Tupus hace 5000 mil años había resuelto lo que Empédocles apenas intuía cinco siglos antes de Cristo.
El filósofo griego 500 años de Jesús, dijo que todo era tierra, aire, agua y fuego y lo pusieron en los libros. La Dama de los Cuatro Tupus lo sostuvo en su pecho, en sus cuatro alfileres, mientras trabajaba y enseñaba.
Empédocles lo dejó como teoría, la Dama de los Cuatro Tupus lo vivió para enseñarle a su pueblo a vivir sin guerras, sin armas, sin murallas durante 1000 años.
La Dama de los Cuatro Tupus en su vestido no llevaba adornos, llevaba los cuatro elementos:
Tierra: el algodón nativo para tejer vestidos y redes.
Agua: el mar de Áspero que da la anchoveta, para el biitute, para la comida.
Aire: el viento que hace sonar las flautas, la música, la danza de los caralino y avivaba el fuego.
Fuego: el altar circular que nunca se apagaba.
Los Cuatro elementos no eran teoría eran vida, eran el sostén del mundo caralino.
La filosofía de Caral no era abstracta, ni buscaba el nirvana como los asiáticos, era una filosofía de vida, de sentido común para no sobrevivir, sino para vivir bien, con calidad de vida como promovió en 1930 el economista inglés Arthur Pigou.
La filosofía de Caral es una filosofía de la vida plena. No es vertical, es horizontal por eso armoniza con el algodón, la anchoveta, la flauta y el altar circular que nunca se apagaba.
Estermann lo vio durante 8 años viviendo en el Cuzco, estudiando el Sumak Kawsay, donde es tan importante la existencia de una piedra como la vida del ser humano. En otras palabras, Estermann vio el río, pero no vio el manantial, no porque no quiso sino por factor cronológico como lo mencioné anteriormente.
Sin embargo, gracias a Ruth Shady y su descubrimiento hoy sí podemos decir que la Filosofía Andina del Sumak Kawsay, del Buen Vivir, nació en Caral no como una teoría, sino como un ejercicio de vida, siguiendo la intuición y el sentido común.
Mientras Europa escribía sus teorías filosóficas y los monjes en Asia meditaban, Caral las vivía cuidando siguiendo uno de los sentidos internos más importantes del ser humano, según Aristóteles y Santo Tomas de Aquino: El Sentido Común es el sentido interno que percibe las sensaciones. Aristóteles lo llamó phrónesis (fronesis) o sabiduría practica o prudencia moral.
Caral no necesito estudiar a Aristóteles para poner en practica su sentido común. Lo vivía en cada ejercicio de su vida ordinaria, por ejemplo:
1. Sentido común hidráulico: no luchar contra el río, conversar con él.
El europeo aferrado a su filosofía vertical ve el río Supe dice: lo canalizo, lo domino y le pongo diques.
El caralino ve que el río es huayco en verano y seco en invierno, dice: no construyo en el río, construye con el río y entonces pone sus pirámides arriba, en la terraza aluvial lejos del huayco y abajo deja el valle para sembrar.
Eso es ingeniería del sentido común, no pongas tu casa donde el agua va a pasar.Por ejemplo, el Chilcal quedó bajo el agua durante el fenómeno del Niño de 82-83. Construyeron esa urbanización en una hondonada.
2. Sentido común sísmico: la shicra.
Estamos en el cinturón de fuego. Todo tiembla, todo se cae.
Entonces, el caralino conociendo su realidad construye siguiendo el principio de un telar, de una red, teje una bolsa de fibra vegetal que aguante el paso del tiempo, que no se pudra en las primeras semanas; la llena de piedras y la pone como base en la pirámide. Hoy la shicra la usa la ingeniería antisísmica japonesa.
A eso llamo sentido común. Si la tierra se mueve, tú no te pongas duro, muévete con ella. Caral tejió cestas flexibles, antisísmicas hace 5000 mil años.
Esto el principio del taoísmo que predica la no resistencia, la flexibilidad. El taoísmo dice que lo blando y flexible vence a lo duro y rígido.
La diferencia entre el taoísmo y la filosofía de Caral es que mientras el monje taoísta Lao Tse se aleja de la vida cotidiana, la Dama de los Cuatro Tupus ejercitaba su pensamiento en la vida ordinaria a través del trabajo.
3.Sentido común económico: tejer para pescar.
Caral no tiene moneda, no tiene rey que acuñe. Entonces la pregunta obligada es ¿Cómo comerciaba? ¿Cómo hace negocios?
La respuesta es más hermosa, que pintoresca.
En Áspero el mar provee de anchoveta; pero, no tienen algodón para tejer sus redes.
Caral en el valle tiene algodón; pero, no tiene carne, no tiene proteína para nutrirse bien.
Así que empieza el trueque, el intercambio; tú me das lo que te sobra, yo te doy lo que me sobra. Y para que sea justo el intercambio, sin ventajas, inventaron el tupu que sujeta y mide: la balanza.
Caral no necesitó las teorías de Adam Smith para crear el mercado. Necesitaron satisfacer sus necesidades básicas: comida, casa y vestido. Y necesitaron algo importante: la palabra y el valor de la honestidad.
Eso es reciprocidad justa y pura. No es trueque primitivo, de la era de las cavernas. Es economía circular, es economía de la reciprocidad 5000 años antes de Cristo.
En la actualidad la Unión Europea hace congresos sobre economía circular. Caral lo hacía con una red de pescar.
4.Sentido común de político: la paz como negocio, no como ideal.
Hasta la fecha Europa y Asia, menciono a estos continentes, porque allí se desarrolló el pensamiento filosófico que hoy se imparten en las universidades.
Europa y Asia piensan que la paz es un tratado que firman los reyes después de matarse. Caral piensa que la paz es más rentable.
Si haces la guerra no tejes, no pescas, no siembras, no hay música, no hay danza. Pierdes.
Si haces la paz Áspero te manda 100 kilos de pescado y C aral me da redes, vestido y mantas de algodón.
Mil años sin armas, sin guerras, sin murallas no es porque no sean humanos, no eran ángeles y como todo ser humano tenía sus virtudes y defectos; sin embargo, eran listos, inteligentes y entendieron bien que la guerra es un mal negocio.
Usaron su sentido común y dijeron para qué matar al proveedor, al que teje las redes, al que lee el cielo, al que lee los quipus, al que toca la flauta, al que danza.
Por eso en Caral no hay armas, no hay murallas, no hay guerras durante 1000 años.
No es un pacifismo místico, religioso y espiritual; es un pacifismo practico, por sentido común. La guerra sólo trae dolor, odio, rencor, desgracia, atraso, hambre y muerte.
Cómo vemos Caral es la filosofía del Sentido Común que no separa nunca lo que la vida ya unió.
Si lo quieren ver es como un matrimonio donde el Cielo y la Tierra están unidos por eso se alinean los templos.
No separan el mar del valle, por eso comercian.
Es no separar lo fuerte de lo flexible por eso inventan la shicra.
Es no separar la ética del estómago, por eso no hacen la guerra.
Por eso crearon la Ruta del Algodón. Y comercializaron con los andes (la sierra) y la selva. (Ver la Ruta del Algodón)
Europa y Asia nos vendieron la idea que para pensar hay que separar, dividir, analizar. Sabiendo que analizar, análisis etimológicamente es disolver, romper, aunque sea de forma ordenada.
Caral nos enseña que se aprende a vivir juntando, tejiendo, amarrando. Wankuy que en quechua quiere decir tejer.
Tejer como se tejen las raíces de un árbol que se va hundiendo bajo la tierra para que su tronco soporte el peso de sus ramas y sus hojas y de los animales y pájaros que se posen sobre él.
Por eso filosofar para Caral es tejer bien para sostener al hombre, al individuo y su pueblo. Y esto no es socialismo. El individuo respeta a su comunidad, como su comunidad respeta la libertad individual, por eso en Caral cada quien escogía su trabajo, su oficio, su vocación.
En pocas palabras Caral es la filosofía que se teje con el sentido común.
Caral es, también, la prueba arqueológica de lo que Joseph Estermann escribió como Filosofía Andina.
LAUDATE Sí Y LA FILOSOFIA DE CARAL
Por un capricho de la vida el Papa Francisco presenta al mundo su Encíclica Laudate Sí, un 18 de junio del 2015.
La presenta en el onomástico de mi madre, Marina Bocanegra Medina, y el mismo año en que fui a Perú por mi padre, Edmundo Cabrejos Heredia, que tenía 85 años cuando me lo traje a vivir a México.
Y quiero expresar que este trabajo se lo dedico a ellos que me enseñaron a caminar por las calles de Chiclayo, por los pueblos del norte peruano y en especial por Lima cuando tenía 11 años.
Bueno, siempre que menciono la Enciclica me acuerdo de mis viejos.
Vamos no quiero caer en la trampa de la nostalgia así que mejor paso al tema.
En la fecha mencionada el Papa Francisco le dice al mundo que es hora del Sumak Kawsay y recuerda que todo está conectado; pero, no cita el trabajo de Joseph Estermann y mucho menos hace referencia a Caral.
Y aunque repite cinco veces la frase "Todo está conectado", omite las fuentes de la Filosofía Andina.
Tal vez porque desconoce a Estermann y tal vez porque Caral hasta la fecha no es tan popular como Egipto, China, Mesopotamia, India y Olmecas. Pero eso es algo circunstancial que con el tiempo se tiene que subsanar con mayor difusión global.
El Papa Francisco propone:
1. Ecología integral: No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola crisis socio-ambiental compleja (LS 139) Hay que integrar ecología ambiental, económica, social, cultural y de la vida cotidiana. Es lo mismo que el principio caralino de la relacionalidad. No impongo, me relaciono.
2. Crítica al paradigma tecnocrático: el modelo occidental cree que la tecnología lo resuelve todo sin ética.
Aquí Caral demuestra lo contrario: tecnología sismorresistente con shicras, efecto Venturi para el fuego, pero al servicio del ritual no de la acumulación.
3. Bien común y justicia intergeneracional: El clima es un bien común.
Caral colapsó hacia 1800 a. C. por oscilación climática, lo dice la Dra. Ruth Shady. El mismo aviso que nos da el Papa Francisco hoy.
4.Conversión ecológica: Cambio de estilo de vida, no solo de foco. Volver a celebrar la tierra.
Exactamente la función de la plaza circular de Caral: celebrar con música.
Por eso sustento que Caral es el origen arqueológico de la filosofía que Estermann sistematiza y que el Papa Francisco universaliza.
En conclusión:
Caral: práctica la filosofía del sentido común
hace 5000mil años.
Estermann: publica un libro de la filosofía andina en 1998
El Papa Francisco publica Laudate Sí proponiendo una ética global para el 2025.
Dinamarca práctica el hygge lo mismo que hacían los caralinos hace 5000 años.
Caral nos recuerda que el futuro sostenible es una realidad cuando no hay imposición, sino relación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario