Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

martes, 12 de abril de 2011

Foto: Carlos Cabrejos Bocanegra

En qué pensará nuestro oraguntán después de las elecciones del 10 de Julio en Perú.
Creo que así como yo no puede creer que Ollanta Humala haya pasado en primer lugar a la segunda vuelta seguido de Keiko Fujimori.

Creo que está tan deconcertado, como yo, viendo a un Perú sin memoria. Viendo a miles de votantes que no saben vivir y gozar de la Democracia y que a gritos con su voto piden que retorne el velasquismo o el fujimorismo.
¿Qué es lo que pasa con mi patria? ¿Qué pasa con mi gente? ¿Por qué le gusta vivir en la mentira del nacionalismo, de la izquierda mentirosa que sólo sirve para generar dictaduras y enriquecer a los dictadores, a su familia y a sus felpudinis?
¿Por qué quieren vivir en la mentira? No lo comprendo. Nunca lo he comprendido, ni nunca lo entenderé por eso en la década de los 80 cuando Belaúnde no quería aceptar públicamente la violencia terrorista de Sendero Luminoso, escribí:

La Mentira

En la vida del hombre hay mentira.
En la mentira no hay hombres,
¿Qué esperas, hombre?
para no ser más una mentira.





viernes, 8 de abril de 2011

La muerte de las abejas

El pasado 6 de abril del presente año, mientras en el interior del Auditorio Nacional se hablaba de la "Educación y Valores para la Convivencia en el Siglo XXI", afuera en la contraesquina del lado derecho un grupo de bomberos analizaba la forma de cómo acabar con un panal de abejas africanizadas, que estaban haciendo una colmena en la horquilla del poste de luz y el brazo de la lámpara de alumbrado público.
Al ver a los bomberos y al enjambre recordé mis años de estudiante en la Universidad de Piura, cuando el Dr. Antonio Mabres me estaba iniciando en el ABC de la apicultura.
Recordaba aquella mañana cerca del río Piura, en una lomita donde crecía un hermoso ciruelo había un enorme panal de abejas silvestres. El doctor Mabres quería cortar el panal con todo y tronco para meterlo en una caja y llevarlo a un campo apicultor donde producían miel pura.
Así que comencé a humear a las abejas con todas las fuerzas que tenía. Recogí estiercol seco de vaca, lo quemé y con humeador ataqué a las abejas para atontarlas.
Pero algo salió mal, la máscara y los guantes no fueron sufciente. Las abejas buscaron nuestros puntos vulnerables y comenzaron a picarnos en piernas y tobillos. Cuanto más humo les hechaba, más nos picaban...No aguanté más tiré el humeador y con el doctor Mabres salimos corriendo hacia el río. Un grupo de recolectores de algorrobo me vio correr gritando: ¡A un lado..abejas!...¡Abejas!...¡Abejas!... Dejanron todo lo que estaban haciendo y se lanzaron de palomita al río....Entonces el Dr. Mabres, de origen catalán, desconcertado se paró en seco y subitamente me dijo: -Pero..¿por qué esos hombres se lanzan al río?-. Le conteste por las abejas.
Y agregó:- Pero si las pobres sólo te persiguen 50 metros...Comenté: -Yo no lo sbía y creo que ellos mucho menos-. Y comenzamos a reir a carcajadas,,,,Los recolectores nos vieron y dijeron en voz alta:---¡Che, gua...Estos si que están relocos..gua!...

Pero ahora veamos que pasó aquí

Primer acto: Llegan los bomberos.

Segundo acto: Tres bomberos piensan como resolver el problema


Tercer acto: Atacan a las abejas con alta presión de agua.

Cuarto acto: En el auditorio habla Eduardo Guerreo experto en seguridad.
Los bomberos siguen lanzando agua contra las abejas.


Quinto acto: Las abejas caen muertas.


Sexto acto: Los bomberos se fueron, las abejas quedaron muertas.


Fotos y textos: Carlos Cabrejos Bocanegra










martes, 5 de abril de 2011

Mimos mexicanos


El circo callejero en México al estilo francés:

Jóvenes mimos mexicanos cuyo interés es hacernos reir con música, muecas, gestos y balabares.
Estudiantes que sin decir nada, dicen mucho.
Finos soñadores callejeros,
que sin recurrir a la acción grosera y al lenguaje vulgar
nos recuerdan que se vale soñar,
que se vale vivir,
que se vale reir.
Ja..ja..ja...

miércoles, 23 de marzo de 2011

LA FAMILIA

La familia Monster. Como nos divertía cuando éramos niños.

El día de ayer fui a visitar una clienta de la colonia Benito Juárez, en el municipio de Nezahualcóyotol, donde vivo desde hace 20 años y me contó algo muy triste.
La mejor amiga de su única hija de 17 años se cortó la vida hace un par de semanas. Ahora su hija está muy afligida y hasta se siente culpable por el suicidio de su amiga.


Mi clienta me comenta que llevará a su niña con el sicólogo para que supere este hecho tan traumático y se libere de esa carga pesada que en estos instantes la tiene en un estado de pesadumbre y dolor.

Ella, mi clienta, expresa que no entiende porque se mató esa jovencita que era hija de familia y aparentemete todo marchaba de maravilla en su casa.

Luego de escucharla, hablé con ella, le surtí lo que necesitaba y me alejé pensando en lo que me había contado. Comencé a reflexionar y a recordar el viejo poema que escribí sobre la familia a mediados de los '80; cuando, yo también me sentía solo, deprimido y con ganas hasta de quitarme la vida porque sentía que la familia más que una alfombra para caminar suavecito se convertía en loza sobre mi espalda, en un camino de espinas que lo único que hacía era provocarme dolor más que alegría.
Quiero mucho este poema, porque pienso que fue uno de los que salvó mi vida.


LA FAMILIA

La familia...
¿Qué es, Señor, la familia?
Acaso
sólo
es
¿Un clan de gente
qué solo sirve
para maltratarse
moralmente?
O
es
acaso
una celula conflictiva
que dentro de una jungla mayor
con malas caras
malos tratos
buscan pisotear
el alma
de
un
ser
humano.

Qué triste
visión de familia
me enseñan,
Señor,
mis familiares.

Son mi sangre
o
son mi hiel.
Son el oxígeno
que sostiene
mi existencia...
o
el monóxido
que destruye
mis células.

martes, 22 de marzo de 2011

JAPON: UN EJEMPLO DE HUMANIDAD

Japón sinónimo de solidaridad, respeto, compasón y amor.
(Foto: Cadena Ser)

En estos momentos no deseo comentar nada. Sólo quiero escribir un poema que, según mi punto de vista, describe al país que conoce el dolor la desgracia y la tragedia.

Los japoneses
al mundo entero nos dan una gran leccion.
En medio del dolor y la tragedia
nos muestran que tan humanos son.
Mantienen el orden,
no hay saqueos,
no hay robos,
sólo dolor
y
mucha compasión.

Saben ser solidarios
saben sufrir en silencio
y
180 héroes
sacrifican sus vidas por toda la humanidad.
Que gran ejemplo de servicio y amor
en medio
de la tragedia y el dolor.

Aprendamos de nuestros hermanos
de Japón.
Siempre venciendo al dolor,
siempre venciendo a la tragedia.
Son cuatro valores sencillos
solidaridad,
respeto,
compasión
y
amor.








domingo, 6 de marzo de 2011

Lourdes, Alberto y yo: Amigos por siempre

Alberto, Lourdes y yo

Carlitos hoy me diste una gran sopresa. Me paré como siempre a checar los periódicos y mi correo por medio de la red. Estaba dispuesto a subir un poema sobre la familia, que escribí en la década de los 80. Pero al abrir mi correo, leer tu nombre: Carlos Morales; y al leer tu mensaje, las lágrimas corrieron por mi rostro y comencé a llorar como un niño. Maribel, la tercera de mis hijas me abrazó muy fuerte y riendo llena de emoción me dijo: ¡Papi!... ¡Es el hijo de tu amigo Alberto Morales...!. Le respondí llorando: Sí, Belita... Es el hijo de mi viejo amigo Moralitos...Mi hermano del alma, mi viejo compañero de trabajo y de aventuras. De una aventura que nos sacó del país hace más de 22 años y que aún no termina porque ambos estamos vivos y podemos seguir escribiendo un viaje de sueños y esperanzas que empezó un 30 de agosto de 1988.
Sí después de 22 años, Alberto y yo, volvemos a hacer contacto. Yo lo busqué por medio de la red desde hace 8 años y no lo pude encontrar hasta que, hoy 6 de marzo del 2011, su hijo Carlos Morales me encontró a través del facebook.
Hoy es un día muy especial para mí. Es un día de alegría. Mi amigo Alberto Morales y yo hemos hecho contacto. Dios hace milagros, sobretodo porque ayer sábado tuve una experiencia muy dolorosa.
Por mis actividades como editor y escritor, ayer sábado, conocí a un pequeño de Tepito. Un niño menudito, que a simple vista parece tener 9 años, pero está a punto de cumplir 12.
Está un poco raquítico para su edad, pero el ambiente en el cual vive lo ha convertido en un pequeño ladrón.
Conocer su historia me dolió tanto que me metí a un oratorio y de rodillas con la cabeza besando el piso, como un musulman, le pedí a Dios que lo llene de amor. Porque sólo con el amor de Dios ese niño podrá ser un hombre de bien, mañana más tarde. Hoy sólo puedo rezar por él, ver la manera de hacerle llegar las revistas didácticas que publico y no juzgarlo, porque es un pequeño que sufre y que lo único que desea es el cariño de su padre que está en la cárcel y de su madre que lo abandona todo el día para irse a trabajar por un poco de tortilla y pan.
La historia de este niño me duele bastante y ahora (no sé porque Dios hace que las cosas coincidan), Alberto hace contacto conmigo. Me lleno de alegría, me lleno de esperanzas y sobretodo ahora entiendo mucho más porque hay que luchar por nuestra familia.
Tal vez el padre de ese niño no entendió que su egoísmo lo llevaría a la cárcel y a destrozar la vida de su pequeño y de su familia.
Alberto comprendió en su momento que sino tomaba una generosa decisión de alto riesgo, en la cual nos jugabamos la vida, sus hijos no tendrían la fortuna de vivir hoy en Canadá.
Hoy la vida me da una lección, Dios me permite tener estas vivencias para que siga luchando por hacer su voluntad y seguir apoyando a mi prójimo, a otro ser humano.
La vida no tiene sentido cuando somos egoístas, cuando no tenemos amigos, cuando no valoramos a nuestra familia.
Hoy Alberto, mi viejo amigo, hizo contacto conmigo, ayer un pequeño ladrón me dio una hermosa lección. Mañana no sé que pasará, sólo sé que debo agarrarme fuertemente de Dios.









viernes, 25 de febrero de 2011

LA GENTE ES MALA

Como no sé dibujar tomó prestado un dibujo de Quino 1996

Hace unos días cuando iba a la colonia Roma, en la línea 9 del metro de la Ciudad de México, escuché a una señora que le decía a su hijo adolescente: - "la gente de allí es bien mala..."
No escuché más, ni sé de qué más venían platicando, ni a que gente se estaban refiriendo. Pero esas palabras penetraron muy dentro de mí y me hicieron recordar mi niñez, mi adolescencia, mi juventud y toda mi vida pasó frente a mí como una película de horror. Recordé a mi madre aconsejándome contra la gente mala. Recordé a mi padre aconsejándome en contra de los chinos viciosos, de los curas mentirosos, de los limeños elegantes, de los negros con plata, de los cholos con puesto y de los blancos pobres; para él toda esa gente era mala y sólo debía evitarla.
Recordé como en otra ocasión, cuando iba de Zárate al centro de Lima, una señora también le decía a su hijo: -"Esa gente es bien mala"....
En aquella ocasión tenía 24 años cuando, por primera vez, oí en un medio de transporte público decirle una madre a su hijo: "La gente es mala". Hoy por segunda vez, lejos de mi país, pero también en un medio de transporte público, escucho que una madre le dice a su hijo adolescente: -"La gente de allí es bien mala..."

Y hoy como hace 25 años siento la misma necesidad de volver a escribir lo que escribí hace 25 años, unos garabatos que me liberan del peso de los prejuicios sembrados, por mi familia y por mi sociedad, en mi alma:


" LA GENTE ES MALA"

La gente es mala le enseña la madre al hijo.
La gente es mala le enseña el padre al hijo.
La gente es mala repite el hermano a la hermana.
La gente es mala repite la hermana al hermano.
La gente es mala repiten los parientes.
La gente es mala repite el indigente.
La gente es mala repite el poderoso.
La gente es mala repite el ignorante.
La gente es mala repite el ilustrado.
La gente es mala repite el obrero.
La gente es mala repite el profesional.
La gente es mala repiten todos
sin darse por aludidos,
como si fueran extraterrestres
y
no simples seres humanos
con pecado orginal,
con malicia;
pero
también con bondad,
con fuerza,
con la virtud
para vencer al mal..
Porque todos somo gente,
somos la gente,
gente, gente...
Tú y yo somos la gente
por eso no digas que mala es la gente
mejor hay que ser conciente
y
comprensivo
de nuestra naturaleza humana
con tendencias al bien y al mal.

Carlos Enrique Cabrejos Bocanegra, Lima 1985

Como dijo Cristo: "Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra".