Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

jueves, 13 de octubre de 2022

DAME UN BESO

 DAME UN BESO 

QUIERO SENTIR

EL CALOR 

DE

TUS 

FRESCOS LABIOS.

 

DAME UN BESO

UN BESO TIERNO

DE ESOS QUE 

 NO SE OLVIDAN.

 

DAME UN BESO

UN BESO SUAVE

TIBIO

DE 

TUS 

LABIOS VIVOS.

 

DAME UN BESO.

UN BESO DULCE

 UN BESO, UNA SONRISA

ES NUESTRA DESPEDIDA.

 

DAME UN BESO.

UN BESO CALIDO, DULCE, TIERNO...

ES SUFICIENTE

ME VOY PARA SIEMPRE.

 

 

 

 

jueves, 15 de septiembre de 2022

LA ULTIMA LECCION DE MI PADRE: LA FELICIDAD DEL SER HUMANO CONSISTE EN ENCONTRAR UNA MUERTE HONORABLE

 


El pasado 7 de agosto a las 10.21 de la noche mi padre partió al infinito, a unirse con el universo, con la Pachamama (Madre tierra) o con nuestro creador, como cada uno lo quiera ver desde su propia fe, desde sus propias creencias. (Cada quien es libre de creer en lo que le de más paz interior)
Sin embargo, ver morir a mi padre, verlo morir en mis brazos literalmente; verlo partir con su rostro lleno de paz, con la expresión de un niño que se duerme profundamente; verle bajar su cabecita blanca suavemente hasta exhalar su último suspiro; verlo morir dulcemente me dio la respuesta a la pregunta que me vengo haciendo desde que escribí hace 42 años mi primer poema: ¿Qué es la vida?
Y ha pasado un largo tiempo para hallar la respuesta a esa pregunta, pregunta que mi padre a sus 92 años me respondió con el silencio de su muerte: La vida es nacer para morir, para morir con honor.
Así es, así es como comprendo hoy la vida: La vida es una oportunidad para morir con honor.
Mi padre se marchó dándome su última gran enseñanza, su última gran lección, sin palabras, y en el silencio de su despedida me dijo: La felicidad del ser humano consiste en encontrar una muerte honorable.
La deshonra y el deshonor son la desgracia del ser humano.
Descansa en paz, papá.

lunes, 25 de abril de 2022

YO EXISTO, PORQUE TU EXISTES

 

Hoy cumplo 61 años de vida y por mi onomástico quiero compartir con ustedes mis amigos, lectores y seguidores una frase que ha calado profundamente en mí las últimas semanas.

Es un pequeño enunciado que dice: "Yo existo, porque tu existes". Oración que pertenece a la filosofía africana y nos exhorta a ser recíprocos.

Así como la filosofía Andina, la filosofía nativa del África negra nos recuerda que no existimos solos, sino que nuestra existencia depende de ti, de mí, de él, de ella, de ustedes, en conjunto de nosotros. Es decir como dicen los pensadores andinos es tan importante el individuo como la comunidad, la persona humana no podría existir sola, sin su comunidad y la comunidad no podría existir sin la suma de todos sus integrantes.

Ambos pensamientos, andino como africano, nos recuerdan que el ser humano no está hecho para dominar la naturaleza sino para protegerla, cuidarla, en un acto de profunda reciprocidad.

Ambas filosofías contemplan la vida de una forma horizontal y no vertical. Son las filosofías que profundizan en el compartir y respetar, dejando a un lado la filosofía occidental del dominio que tanto daño le ha hecho a nuestra humanidad.

lunes, 7 de marzo de 2022

El origen de la violencia contra la mujer.

jueves, 13 de enero de 2022

jueves, 28 de octubre de 2021

AL PRESIDENTE DEL PERÚ, PEDRO CASTILLO TERRONES

 

 

 

Sr. Pedro Castillo Terrones, después de ver un video en YouTube sobre su vida y su triste infancia, llena de necesidades, sumida en la pobreza y carente de toda riqueza, quiero que conozca la vida de mis abuelos maternos, sus paisanos de Chota, Cajamarca.

Mi abuelo, Grimaldo Bocanegra nació un 7 de marzo del año 1900 en Tacabamba, mi abuela, Rosa Medina, nació un 30 de agosto de 1910 en Conchán, distrito de Cajamarca.

Espero que infiera que por las fechas de sus nacimientos y por la zona donde nacieron, mis abuelos apenas pudieron aprender a leer y escribir.

Sin embargo, las carencias que sufrieron no fueron impedimento para que a base de trabajo y esfuerzo se convirtieran en prósperos comerciantes.

Mi abuelo Grimaldo se daba el lujo, en aquellos años, de ir a Chiclayo, comprar arroz, azúcar, pescado seco y llevarlos en avión hasta Rodríguez de Mendoza, en Chachapoyas.

Y de Rodríguez de Mendoza regresaba a Chiclayo, otras vez en avión, cargado de quintales de café que vendía a los comerciantes de la Capital de la Amistad.

Durante años trabajó así llevando productos costeños a la selva y de la selva a Chiclayo hasta que el precio del café cayó por los suelos y  quebró.

Sin embargo, mi abuelo y mi abuela no se quedaron con los brazos cruzados llorando su pérdida, ni culpando a los ricos, ni al Estado; al contrario con el dinero que les quedaba compraron una casa en Chiclayo, en la calle 8 de Octubre y pusieron una tienda bien surtida que duró hasta el año 1969, año en que fallece la mamá de mi madre y los herederos decidieron vender la casa y llevarse a vivir a mi abuelo a Lima. (La casa tenía 16 habitaciones y el nuevo dueño la convirtió en un pequeño hotel)

Mi tío Ulises Bocanegra Medina, se hizo cargo de su padre, quien estaba acostumbrado a vestir de terno de 4 piezas, saco, pantalón, chaleco y sombrero.

Y aprovecho este instante para comentarle, que mi tío Ulises también nacido en Tacabamba, siguió los pasos de mi abuelo y en Lima se convirtió en un rico comerciante.

Mi tío dejó la casa de su padre a los 14 años, se escapó a Lima, donde con sólo saber leer y escribir empezó a trabajar en un grifo, luego en una tienda de telas, administró Zapaterías Lima ubicadas entre las esquinas de Azángaro y el jirón Huallaga frente al Mercado Central de la capital.

Luego tubo sus propias zapaterías hasta que el terrorismo sacudió el país y se fue a trabajar a Estados Unidos.

Cuando conocí Lima, a mis 11 años, visité a mi abuelo y a mi tío Ulises ambos caminaban de terno, hecho de telas Barrington, por las calles de la capital.

De alguna u otra manera he seguido sus pasos y me vine a México con 80 dólares, la compañía de un gran amigo que hoy vive en Canadá y empecé mi vida en la capital azteca con dos dólares. Un dólar para publicar mis poemas y un dólar para comer. No me hecho millonario, pero le he dado carrera a mis tres hijas y a mi hijo, que es tan velludo como su bisabuelo, Grimaldo Bocanegra.

Así que deduzca la moraleja y permita que nuestra Patria brille bajo un poncho de prosperidad y un sol de Libertad.