Garabatos de un caminante

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Apizaco, Tlaxacala, México

martes, 13 de octubre de 2026

CARAL: EL ENTIERRO SIN MATAR VIVOS, NI ANIMALES PARA QUE LOS MUERTOS VIVAN

Hasta antes del descubrimiento de Caral se sostenía que los sacrificios humanos eran una constante en las civilizaciones prístinas.

Así lo escribe, Yolotl Gonzáles Torres, la gran antropóloga mexicana especializada en el estudio de la cultura azteca.

En su libro, "El sacrificio humano entre los mexicas" (publicado por Fondo de Cultura en 1985), dice: 

"Quienes piensan que el sacrificio humano sólo se practicaba en Mesoamérica por un puñado de salvajes, se equivoca, pues una practica común a la humanidad y que se ha realizado en casi todas las latitudes del mundo...ha tenido una importancia fundamental en las sociedades originarias...como Mesopotamia, Egipto, India, China y no sólo Mesoamérica".

Para ella el sacrificio humano es igual a civilización originaria. Es el peaje para pasar de aldea al Estado. Es dar sangre, corazones, seres humanos para alimentar al sol, a la luna, al río, al rey.

Y aquí, Caral, una vez más demuestra lo contrario. No se necesitaron sacrificios humanos, corazones, ni matar a un ser vivo para darle vida a otro o para darle poder al gobernante.

Aunque en 1970, el arqueólogo norteamericano, Robert A. Feldman, encontró en Áspero entierros humanos con claras evidencias de sacrificios rituales, incluyendo niños con fracturas severas en el cráneo producto de un golpe. 

El lugar donde fueron descubiertos estos cadáveres fue nombrado, por el mismo Feldman, la Huaca de los Sacrificios.

Ruth Shady en 1994 siguiendo los pasos de Max Uhle, que en 1905 inició los primeros trabajos en Áspero; de Paul Kosok y Richard Schaedel que en 1948 descubrieron Chupacigarro y de Robert A. Feldman; confirmó que Caral tiene 5000 años de antigüedad. 

Shady reconoce los sacrificios humanos en Áspero, pero aclara que no se realizaron de la forma sistemática que afirma Yolotl Gonzáles Torres.

Shady cataloga que los sacrificios humanos hallados en Caral eran eventuales y excepcionales, vinculados principalmente a momentos de crisis climático y remodelaciones ceremoniales.

La arqueóloga peruana y su equipo sustenta su teoría basándose en 30 años de excavaciones e investigaciones continuas en el Valle de Supe.

Su argumento se basa en tres pilares fundamentales: 

1.La base bioarqueológica (Evidencia de Campo):

La estudiosa y su equipo con el respaldo del Ministerio de Cultura del Perú afirman que los sacrificios fueron "casos aislados" mediante el principio de la proporcionalidad arqueológica: En miles de años de ocupación continua en la civilización de Caral los entierros con signos de violencia física o ejecución ritual apenas se cuentan con los dedos de las manos. Si la practica hubiese sido institucionalizada o normalizada cotidianamente, los cementerios y rellenos constructivos albergarían cientos o miles de osamentas sacrificadas.

2.El modelo de "Sociedad Pacífica" de Ruth Shady:

La Dra. Shady ha defendido a nivel internacional, ante la UNESCO y la comunidad científica, que Caral se fundó bajo un modelo civilizatorio no militarizado. La catalogación de los sacrificios como hechos estrictamente selectivos y excepcionales se apoya en los siguientes hallazgos de su equipo:

2.1.- Ausencia de armas y murallas: al no haber registros de guerras o ejércitos, no existía un sistema para capturar prisioneros de forma masiva, como si ocurría con aztecas y mochicas.

2.2.- La teoría del pago: 

El arqueólogo jefe, su equipo, especialistas y el Ministerio de Cultura del Perú explican que los pocos menores sacrificados (como el niño hallado bajo la plaza de la Integración) funcionaban como ofrendas de consagración. Eran actos sumamente solemnes dedicados únicamente a hitos monumentales, como enterrar un templo viejo para construir una nueva plataforma.

3.Evidencias de sustitución ritual: 

La prueba definitiva de que la pérdida de vidas humanas era un recurso de última instancia la dio el hallazgo de miles de estatuillas de arcilla no cocida y figuras de madera o hueso. En los informes del Ministerio de Cultura los investigadores como: el arqueólogo Mauro Ordeñez en hallazgos recientes en Peñico y Áspero; demuestra que los habitantes de Caral preferían "sacrificar" figurillas antropomorfas - rompiéndolas o quemándolas ritualmente - para representar a sus autoridades o deidades dejando las vidas humanas sólo para periodos de crisis climáticas extremas.

4. LA DAMA DE LOS CUATRO TUPOS:

Y una prueba más es el hallazgo de la Dama de los Cuatro Tupus, en abril de 2016. 

En este descubrimiento no se encontró ni un sirviente, ni un animal y ningún ser vivo sacrificado. 

La momia de esta mujer de élite, gobernante, fue encontrada con sus instrumentos de trabajo y sus cuatro alfileres que son la representación de los cuatro elementos: Agua, Aire, Fuego y Tierra.

Por lo tanto, esta afirmación es la postura oficial y científica del Estado Peruano, construido por el equipo multidisciplinario de la Dra. Shady.

Recordemos que Ruth Shady define a Caral como una sociedad pacífica basada en la filosofía del sentido común: relacionalidad, reciprocidad, complementariedad y correspondencia. 

Cuatro pilares que valoran la libertad individual y el beneficio social, donde la violencia ritual y la guerra no tienen cabida.

Fuentes Bibliográficas:

Gonzáles Torres, Yolotl. "El sacrificio humano entre los mexicas", publicado en 1985 por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), México.

Shady, Ruth "La Ciudad Sagrada de Caral-Supe", publicado por el Instituto Nacional de Cultura (INC), Perú 2006

Zona Arqueológica de Caral (ZAC) "Objeto Notable del Mes: collar neonato..." Ministerio de Cultura del Perú (2024)

MI CONCLUSIÓN:

Estoy convencido de que cada peruano debe por patriotismo y obligación moral conocer, estudiar y difundir la historia de Caral hasta que llegue a ser materia de estudio en las universidades del Perú y el mundo como estudiamos a las demás culturas prístinas.

Como lo dije en un capítulo anterior Joseph Estermann plasmó la Filosofía Andina, vio el río Caral es el manantial; el Papa Francisco la universalizó en su Enciclica Laudato Sí, y Dinamarca, guardando el tiempo y la distancia, siguiendo el sentido común danés está llevándolo a la praxis.










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