La responsable del hallazgo fue la arqueóloga Ruth Shady y su equipo de trabajo, que una vez más quedaron sorprendidísimos porque la momia estaba en posición fetal, como de rodillas besando el piso y no decúbito supino como hallaron al señor de Sipán, a la señora de Cao y al mismo faraón Tutankamón.
La posición de la mujer de
Caral, es una posición de sumisión y servicio.
La sorpresa fue más grande cuando se dieron cuenta que la momia no estaba acompañada de sirvientes y animales; ni de lujosas prendas de oro y plata, ni de tesoros.
Es un entierro sin pretensiones de dominio y poder.
Fue encontrada en un fardo funerario cubierta por: telas de algodón, esterilla de junco amarradas con soguillas. Estaba cubierta por ceniza y tierra.
En su interior había ofrendas de alimentos, un cuenco de mate con restos de camote, lúcuma y semillas de calabaza; así como: cestas de junco, redes de pesca y herramientas de tejido.
Todos estos elementos de trabajo, es decir, su momia nos grita que está allí para servir y no ser servida.
Se infiere su alto rango porque llevaba un collar de 460 cuentas de conchas de moluscos y un dije de concha spondylus de aguas del extremo norte del Perú y del Ecuador.
Se la bautizó con el nombre de la Dama de los cuatro tupus o cuatro alfileres porque su manto estaba sujetado por cuatro prendedores de distinción, de huesos tallados: dos con figuras de mono aullador y dos de aves costeras.
Es decir, la Dama de los cuatro tupus no estaba acostada como reina, estaba en posición fetal besando al piso, como una religiosa que le dice al ser supremo, cada mañana al despertar: ¡Serviam! ¡Te serviré!
Por eso su posición no es de arrogancia, es de humildad y oficio. La momia de la mujer de Caral dice: Sigo sirviendo.
Por su posición, me hizo recordar a la MadreTeresa de Calcuta que se inclinaba para darle consuelo y cariño a sus enfermos.
Me hizo recordar al Papa Juan Pablo II que en muestra servicio y humildad se inclinaba a besar el piso para saludar a Dios y bendecir a su prójimo.
En la mujer de Caral no veo una mujer de poder. No está con los brazos cruzados como un rey. No tiene un arma en la mano como un guerrero. No tiene una corona que aplasta. No tiene tatuajes como la Señora de Cao. Tiene sus dos manos sosteniendo su manto. Como sostiene una madre a su hijo. Como sostiene una tejedora su tejido. Como sostiene una mujer su casa cuando el viento sopla fuerte. Sus cuatro tupus no son medallas de general. Son cuatro alfileres para sostener. ¿Qué sostenía?
Sostenía cuatro cosas:
1. Sostenía a su familia.
2. Sostenía su trabajo, su tejido.
3. Sostenía su templo, su comunidad.
4. Sostenía su fe, su ser superior.
Los cuatro puntos cardinales que le dan sentido a nuestra vida: Familia. Trabajo. Comunidad. Fe en un ser superior.
Por eso tenía cuatro tupus. Mientras más prestigio tenía, más tenía que sostener. No al revés. Hoy nos han enseñado mal. Hoy el que tiene un poco de poder dice: "ahora ustedes me sostienen a mí, ustedes me sirven". El jefe, el alcalde, el presidente. En Caral era al revés. La Dama nos enseña que, en Caral, el que tenía más prestigio era el que más servía. Serviam: te serviré. No a un rey, no a un partido. A mi pueblo. A mi gente. A mi Ayllu. A mi tierra, a mi pacha.
Por eso cuando murió la enterraron en el centro de la huaca, con su collar de spondylus que venía de Ecuador, con sus tupus, no con grandes ofrendas, sino con cariño. No por miedo. Por agradecimiento. Porque cuando estuvo viva, ella sostuvo a todos, como una verdadera madre.
Como una madre que manda con el ejemplo. Por eso la Dama de Caral no manda, enseña, educa.
La Dama de Caral enseñaba:
1. Astronomía: Sabía cuándo el cielo mandaba al mar y abundaba la pesca: la anchoveta.
2. Tecnóloga: sabía de hilos de algodón, de lana de vicuña, creaban redes que no se pudrían con el salitre y aguantaban toneladas de pescado.
Hacía tejidos que no se deshilachaban. Tejidos para vestir, cargar, pescar, etc.
Transformaban los huesos en botones, agujas, instrumentos musicales.
3. Matemática: porque el trueque no es te doy, me das. Es cuanto algodón por cuanta anchoveta. Es peso, medida, cuenta y palabra. Se intercambiaba con justicia, no con ventaja, no con robo.
4. Medicina: sabía de yerbas, de anatomía, del dolor y el duelo. Y sabía que el entierro en posición fetal es volver a empezar.
5.Sacerdotisa: porque todo lo anterior sólo sirve si unes a la gente. Su templo no tenía murallas, tenía fuego que nunca se apagaba. Ese era tal vez su poder; mantener viva la llama.
Todo ésto se deduce por la forma en que está enterrada y por la ausencia de tesoros y símbolos de poder. Ella sirve.
Y, por tanto, son las verdaderas damas. Las de prestigio. Caral no se cayó por falta de reinas que manden. Se cayó cuando se olvidaron del serviam. Cuando empezaron a querer que les sirvan, en vez de servir.
La mujer de los cuatro tupus ha sorprendido Ruth Shady, a sus colaboradores y al mundo entero porque nos recuerda que el ser humano está hecho para servir y no para ser servido, está hecho para una visión horizontal de la vida, y no vertical donde se impone la fuerza.
La dama de los cuatro tupus nos recuerda que en Caral no hay imposición, sino relación.
La mujer de los cuatro tupus nos grita: ¡Serviam!
Bibliografía:
Shady Solís, R. et al. (2015). La Dama de los Cuatro Tupus, hallazgo en Áspero, ciudad pesquera de Caral.
PEACS. Informe del entierro y su posición. Shady Solís, R. (2017).
"El rol de la mujer en la civilización Caral". Revista de la Universidad de San Marcos.
Sobre el prestigio femenino no basado en guerra. Haas, J. & Creamer, W. (2006).
"Crucible of Andean Civilization". Current Anthropology. Confirma que el poder en Caral era corporativo y de servicio ritual, no coercitivo.
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