LA HISTORIA DE LA FILIGRANA
ES LA HISTORIA DEL MESTIZAJE
LA FILIGRANA: 5000 AÑOS TEJIENDO PUEBLOS.
Tengo el privilegio de viajar desde los 11 años. De haber conocido Monsefú desde los años 70, de haber visitado Catacaos en los 80 y de recorrer Oaxaca desde los 90.
Tres pueblos distantes, los dos primeros en el norte del Perú y el tercero en el suroeste de México; pero con algo en común: su pasión por los metales preciosos, en particular por esos hilos que se tejen y se sueldan formando un increíble encaje de oro o de plata llamado filigrana.
Tres pueblos que se parecen por sus rasgos físicos, su vestimenta, sus trenzas, sus pies descalzos besando piso y su amor por los bordados de oro y plata, por sus textiles, sus tejidos de palma, sus fiestas, su música, su gastronomía y sus tradiciones.
Ya habrá tiempo para escribir sobre el parecido de estas tres comunidades tan separadas geográficamente y tan similares a la vez.
Pero ahora quiero concentrarme en la filigrana que desde su origen ha unido naciones, cruzado continentes y demuestra que el mestizaje es inherente a la historia y la evolución de la humanidad.
El viaje de la filigrana desde su aparición en Medio Oriente demuestra que el comercio une a los pueblos, mientras las ideologías los separan.
La historia de la filigrana demuestra que el mestizaje actúa como el principal motor de innovación, resiliencia y adaptabilidad del ser humano para sobrevivir en cualquier entorno.
Pero ¿qué es la filigrana? que impulsó el desarrollo del ser humano desde los orígenes de la humanidad.
Primero la filigrana deriva de dos voces latinas: filum: que significa hilo. Y granum: que significa grano, pepita, o partícula.
Es decir que filigrana significa "hilo de grano". Por tanto, la filigrana es un hilo que se obtiene a partir de una pepita de oro que se va adelgazando físicamente una y otra vez hasta alcanzar que sea más delgado que un cabello humano.
Esta técnica nació hace 3000 años antes de Cristo (a.C.) en Midyat, un pueblo de la provincia de Mardin, de la antigua Mesopotamia superior, hoy Turquía.
Los turcos le llaman telkari que significa hilos de oro y plata soldados. Y esa es la base de la filigrana: La soldadura. Los hilos se sueldan y los primeros hallazgos fueron hallados en Damasco, Siria, hace 2500 a.C.
LOS FENICIOS
Aquí viene lo hermoso de la filigrana, no por su valor metálico; sino por su aporte cultural y el desarrollo de la migración y el mestizaje.
Es a partir del año 1500 a.C. cuando esta técnica se extiende por todo el Mediterráneo.
Griegos, egipcios y etruscos la usan para convertir granos de oro y plata en finísimos hilos de metal.
Los fenicios, los grandes marineros mercantes del medio oriente, llevan la filigrana hasta la Península Ibérica el año 500 a.C.
Dejan tesoros como El Carambolo en Sevilla con filigrana de alambres retorcidos de calidad insuperable.
Aquí, en España, la filigrana alcanza su máximo esplendor bajo el dominio árabe.
Durante el Califato de Córdoba (929-1031 de la era cristiana), los orfebres locales influenciados por las técnicas moras crean la filigrana cordobesa: trenza de tres hilos, arabescos que vienen de la arquitectura islámica. Hasta la fecha siguen siendo considerados los mejores artífices del telkari.
AMÉRICA
Sin embargo, el arte de la filigrana no se queda inmóvil, tras el descubrimiento de América, este arte llega a México y al Perú.
Ahora en este punto quiero ser muy preciso porque en los andes peruanos trabajar con oro, plata y otros metales no era algo nuevo.
1.- La historia de la metalurgia en el Perú:
La metalurgia en el Perú se descubre 2000 años antes de Cristo cerca del Lago Titicaca y es en Jiskairumoko, Puno, donde se encuentran las primeras cuentas de oro martilladas.
Esta tecnología andina llega a México en el año 875 después de Cristo gracias a los navegantes manteños del Ecuador que unieron América a través del mar siguiendo la "Ruta del Mullu" o de la "Hija del Mar", como a mí me gusta llamarle.
Gracias a los Manta-Huancavilca aparecen los primeros centros metalúrgicos en: Jalisco, Michoacán, Nayarit y Oaxaca.
En Oaxaca los mixtecos a partir del año 900 después de Cristo comienzan a producir los primeros objetos de cobre, bronce y oro.
A partir de entonces los mixtecos se convierten en los maestros del oro por excelencia en el México antiguo y hasta la actualidad son una referencia cuando se habla de la filigrana mexicana.
Así al llegar los españoles a estas tierras, la filigrana encuentra una escuela de orfebres peruanos y mexicanos que ya sabían trabajar el oro y la plata, que ya sabían laminar, sabían hacer hilos de oro y practicaban, lo que los especialistas llaman, la falsa filigrana.
Es decir, que los mixtecos y mochicas (cultura peruana que destaca por su orfebrería) no sabían soldar los hilos de oro como los joyeros de Mesopotamia.
Los orífices de Mesopotamia dominaban la técnica del calado, abierta o al aire; es decir, que no usaban moldes, ni bases para soldar los hilos de oro lo cual le daba mayor dificultad y mayor valor a sus trabajos.
Los mochicas para soldar usaban una base, una lámina de metal y podían corregir cualquier error de soldadura.
La tercera es soldar al aire que usaban los joyeros de Mesopotamia, la misma que los fenicios llevaron al viejo mundo y la misma que llegó a América con el arribo de los españoles.
Hoy estas tres técnicas se siguen usando en el norte del Perú.
En el pueblo piurano de Catacaos; en Monsefú, distrito de Chiclayo conocido por ser la tierra del Papa León XIV;
Y se siguen usando en México, en los pueblos de Oaxaca famoso por su joyería, su gastronomía y tradiciones; y Taxco que tuve la oportunidad de conocer en el 2024 y es platero por excelencia.
Como lo veo hoy, después de tanto caminar, la filigrana no es española, ni peruana, ni mexicana. Es todas a la vez.
Nace en Mesopotamia, se hace arte con los fenicios, se hace geometría sagrada con los árabes, y se hace encaje al aire con las manos de Catacaos y de Oaxaca.
Cada pueblo le agrega un hilo. Si se quita un hilo, se cae, se muere.
Por eso afirmo que el mestizaje no es resta, es suma. 5000 años de historia los demuestran. De Mesopotamia al Perú y de Perú a México demuestran que el comercio, la cultura y la tecnología unen al mundo.
La filigrana es la expresión más profunda del mestizaje porque es literalmente hilos de civilizaciones diferentes soldados punto a punto, sin que se note la soldadura.
Eso es relación pura, como dice la Filosofía de Caral, lo suma la Filosofía Andina, Joseph Estermann lo imprime y el Papa Francisco lo universaliza en su Encíclica Laudate Sí.
El comercio, el intercambio de tecnología, el intercambio de ideas, el intercambio cultural son parte de la ley natural; porque se hacen de una manera pacífica, sin guerras, sin imposiciones, sin ideologías dominantes, se realizan en una atmósfera de libertad
Así lo demuestran Mesopotamia y Caral. Mesopotamia con la ruta de la filigrana, Caral con las Rutas del Algodón y de la Hija del Mar.
El intercambio pacífico crea mucho más que la conquista, las armas y la guerra.
Mesopotamia, Caral, Moche, Mixtecos, Taxco, Catacaos y Monsefú todos unidos por un solo hilo, por un arte la filigrana y cada pueblo tan diverso, tan propio, tan suyo, tan mestizo.




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