Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

martes, 5 de abril de 2011

Mimos mexicanos


El circo callejero en México al estilo francés:

Jóvenes mimos mexicanos cuyo interés es hacernos reir con música, muecas, gestos y balabares.
Estudiantes que sin decir nada, dicen mucho.
Finos soñadores callejeros,
que sin recurrir a la acción grosera y al lenguaje vulgar
nos recuerdan que se vale soñar,
que se vale vivir,
que se vale reir.
Ja..ja..ja...

miércoles, 23 de marzo de 2011

LA FAMILIA

La familia Monster. Como nos divertía cuando éramos niños.

El día de ayer fui a visitar una clienta de la colonia Benito Juárez, en el municipio de Nezahualcóyotol, donde vivo desde hace 20 años y me contó algo muy triste.
La mejor amiga de su única hija de 17 años se cortó la vida hace un par de semanas. Ahora su hija está muy afligida y hasta se siente culpable por el suicidio de su amiga.


Mi clienta me comenta que llevará a su niña con el sicólogo para que supere este hecho tan traumático y se libere de esa carga pesada que en estos instantes la tiene en un estado de pesadumbre y dolor.

Ella, mi clienta, expresa que no entiende porque se mató esa jovencita que era hija de familia y aparentemete todo marchaba de maravilla en su casa.

Luego de escucharla, hablé con ella, le surtí lo que necesitaba y me alejé pensando en lo que me había contado. Comencé a reflexionar y a recordar el viejo poema que escribí sobre la familia a mediados de los '80; cuando, yo también me sentía solo, deprimido y con ganas hasta de quitarme la vida porque sentía que la familia más que una alfombra para caminar suavecito se convertía en loza sobre mi espalda, en un camino de espinas que lo único que hacía era provocarme dolor más que alegría.
Quiero mucho este poema, porque pienso que fue uno de los que salvó mi vida.


LA FAMILIA

La familia...
¿Qué es, Señor, la familia?
Acaso
sólo
es
¿Un clan de gente
qué solo sirve
para maltratarse
moralmente?
O
es
acaso
una celula conflictiva
que dentro de una jungla mayor
con malas caras
malos tratos
buscan pisotear
el alma
de
un
ser
humano.

Qué triste
visión de familia
me enseñan,
Señor,
mis familiares.

Son mi sangre
o
son mi hiel.
Son el oxígeno
que sostiene
mi existencia...
o
el monóxido
que destruye
mis células.

martes, 22 de marzo de 2011

JAPON: UN EJEMPLO DE HUMANIDAD

Japón sinónimo de solidaridad, respeto, compasón y amor.
(Foto: Cadena Ser)

En estos momentos no deseo comentar nada. Sólo quiero escribir un poema que, según mi punto de vista, describe al país que conoce el dolor la desgracia y la tragedia.

Los japoneses
al mundo entero nos dan una gran leccion.
En medio del dolor y la tragedia
nos muestran que tan humanos son.
Mantienen el orden,
no hay saqueos,
no hay robos,
sólo dolor
y
mucha compasión.

Saben ser solidarios
saben sufrir en silencio
y
180 héroes
sacrifican sus vidas por toda la humanidad.
Que gran ejemplo de servicio y amor
en medio
de la tragedia y el dolor.

Aprendamos de nuestros hermanos
de Japón.
Siempre venciendo al dolor,
siempre venciendo a la tragedia.
Son cuatro valores sencillos
solidaridad,
respeto,
compasión
y
amor.








domingo, 6 de marzo de 2011

Lourdes, Alberto y yo: Amigos por siempre

Alberto, Lourdes y yo

Carlitos hoy me diste una gran sopresa. Me paré como siempre a checar los periódicos y mi correo por medio de la red. Estaba dispuesto a subir un poema sobre la familia, que escribí en la década de los 80. Pero al abrir mi correo, leer tu nombre: Carlos Morales; y al leer tu mensaje, las lágrimas corrieron por mi rostro y comencé a llorar como un niño. Maribel, la tercera de mis hijas me abrazó muy fuerte y riendo llena de emoción me dijo: ¡Papi!... ¡Es el hijo de tu amigo Alberto Morales...!. Le respondí llorando: Sí, Belita... Es el hijo de mi viejo amigo Moralitos...Mi hermano del alma, mi viejo compañero de trabajo y de aventuras. De una aventura que nos sacó del país hace más de 22 años y que aún no termina porque ambos estamos vivos y podemos seguir escribiendo un viaje de sueños y esperanzas que empezó un 30 de agosto de 1988.
Sí después de 22 años, Alberto y yo, volvemos a hacer contacto. Yo lo busqué por medio de la red desde hace 8 años y no lo pude encontrar hasta que, hoy 6 de marzo del 2011, su hijo Carlos Morales me encontró a través del facebook.
Hoy es un día muy especial para mí. Es un día de alegría. Mi amigo Alberto Morales y yo hemos hecho contacto. Dios hace milagros, sobretodo porque ayer sábado tuve una experiencia muy dolorosa.
Por mis actividades como editor y escritor, ayer sábado, conocí a un pequeño de Tepito. Un niño menudito, que a simple vista parece tener 9 años, pero está a punto de cumplir 12.
Está un poco raquítico para su edad, pero el ambiente en el cual vive lo ha convertido en un pequeño ladrón.
Conocer su historia me dolió tanto que me metí a un oratorio y de rodillas con la cabeza besando el piso, como un musulman, le pedí a Dios que lo llene de amor. Porque sólo con el amor de Dios ese niño podrá ser un hombre de bien, mañana más tarde. Hoy sólo puedo rezar por él, ver la manera de hacerle llegar las revistas didácticas que publico y no juzgarlo, porque es un pequeño que sufre y que lo único que desea es el cariño de su padre que está en la cárcel y de su madre que lo abandona todo el día para irse a trabajar por un poco de tortilla y pan.
La historia de este niño me duele bastante y ahora (no sé porque Dios hace que las cosas coincidan), Alberto hace contacto conmigo. Me lleno de alegría, me lleno de esperanzas y sobretodo ahora entiendo mucho más porque hay que luchar por nuestra familia.
Tal vez el padre de ese niño no entendió que su egoísmo lo llevaría a la cárcel y a destrozar la vida de su pequeño y de su familia.
Alberto comprendió en su momento que sino tomaba una generosa decisión de alto riesgo, en la cual nos jugabamos la vida, sus hijos no tendrían la fortuna de vivir hoy en Canadá.
Hoy la vida me da una lección, Dios me permite tener estas vivencias para que siga luchando por hacer su voluntad y seguir apoyando a mi prójimo, a otro ser humano.
La vida no tiene sentido cuando somos egoístas, cuando no tenemos amigos, cuando no valoramos a nuestra familia.
Hoy Alberto, mi viejo amigo, hizo contacto conmigo, ayer un pequeño ladrón me dio una hermosa lección. Mañana no sé que pasará, sólo sé que debo agarrarme fuertemente de Dios.









viernes, 25 de febrero de 2011

LA GENTE ES MALA

Como no sé dibujar tomó prestado un dibujo de Quino 1996

Hace unos días cuando iba a la colonia Roma, en la línea 9 del metro de la Ciudad de México, escuché a una señora que le decía a su hijo adolescente: - "la gente de allí es bien mala..."
No escuché más, ni sé de qué más venían platicando, ni a que gente se estaban refiriendo. Pero esas palabras penetraron muy dentro de mí y me hicieron recordar mi niñez, mi adolescencia, mi juventud y toda mi vida pasó frente a mí como una película de horror. Recordé a mi madre aconsejándome contra la gente mala. Recordé a mi padre aconsejándome en contra de los chinos viciosos, de los curas mentirosos, de los limeños elegantes, de los negros con plata, de los cholos con puesto y de los blancos pobres; para él toda esa gente era mala y sólo debía evitarla.
Recordé como en otra ocasión, cuando iba de Zárate al centro de Lima, una señora también le decía a su hijo: -"Esa gente es bien mala"....
En aquella ocasión tenía 24 años cuando, por primera vez, oí en un medio de transporte público decirle una madre a su hijo: "La gente es mala". Hoy por segunda vez, lejos de mi país, pero también en un medio de transporte público, escucho que una madre le dice a su hijo adolescente: -"La gente de allí es bien mala..."

Y hoy como hace 25 años siento la misma necesidad de volver a escribir lo que escribí hace 25 años, unos garabatos que me liberan del peso de los prejuicios sembrados, por mi familia y por mi sociedad, en mi alma:


" LA GENTE ES MALA"

La gente es mala le enseña la madre al hijo.
La gente es mala le enseña el padre al hijo.
La gente es mala repite el hermano a la hermana.
La gente es mala repite la hermana al hermano.
La gente es mala repiten los parientes.
La gente es mala repite el indigente.
La gente es mala repite el poderoso.
La gente es mala repite el ignorante.
La gente es mala repite el ilustrado.
La gente es mala repite el obrero.
La gente es mala repite el profesional.
La gente es mala repiten todos
sin darse por aludidos,
como si fueran extraterrestres
y
no simples seres humanos
con pecado orginal,
con malicia;
pero
también con bondad,
con fuerza,
con la virtud
para vencer al mal..
Porque todos somo gente,
somos la gente,
gente, gente...
Tú y yo somos la gente
por eso no digas que mala es la gente
mejor hay que ser conciente
y
comprensivo
de nuestra naturaleza humana
con tendencias al bien y al mal.

Carlos Enrique Cabrejos Bocanegra, Lima 1985

Como dijo Cristo: "Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra".






jueves, 10 de febrero de 2011

Hoy murió la mamá del ciego, yo me acordé de la mía.

Mi madre siempre vivirá en mí
y
a través de mi poesía.

Hoy murió, la señora Laura, la madre del "Ciego", de un viejo amigo de carrera, un compañero de promoción, un amigo de vocación. Hoy me acordé de mi madre. Hoy te recordé Marina.
Hoy murió su madre y yo me acordé de la mía, de esa serranita hermosa que cuando era un niño pequeño me daba de comer en la boca.
Hoy me acordé de mi madre. De esa mujer maravillosa que con mucha paciencia soportaba mis berrinches y cuando no quería comer jugaba al avioncito para que abriera la boca y comiera la sopa. De esa mujer que invitaba a mi padre a jugar al gato para que abriera la boca y me comiera la chochoca.
De esa mujer tierna que con paciencia en las noches me acostaba, me enseñaba a rezar el Padrenuestro, el ave María, el Angel de la Guarda dulce compañía... Me contaba de Dios, de Jesús, de San José y la Virgen María y me hacía dormir rascándome la cabeza.
Hoy me acordé de mi madre que de la mano me enseñaba a cruzar las calles, para ir a visitar a mi abuela Rosa, su madre, a quien no mucho quería porque era de los últimos nietos y ella ni caso me hacía. Yo quería que siempre me lleven con mi abuela Zoila, porque allí era el mayor de los nietos y todos me cosentían. Pobre mi madre como sufría y para que la acompañara me hacía mil promesas que siempre cumplía. Dios como me quería.
Hoy me acordé de mi madre quien, al estar más grande, a la hora de la comida me contaba historias de su pueblo Tacabamba, en la sierra de Chota, Cajamarca.
Me gustaba comer mientras mi madre me contaba de su abuelita que en la cocina de su casa, sentada en el suelo, juntaba los granitos de arroz y los colocaba unos tras otros formando filas como un batallón listos para ir la guerra.
Mi madre me contaba que su abuelita había peleado en la Guerra contra Chile. Pues los araucanos llegaron hasta Cajamarca, donde perdieron en la Batalla de San Pablo, pero luego se vengaron quemando la ciudad de Chota, sólo se salvó de Milagro la imagen de la Virgen
Inmaculada.
También me encantaba que me contara como mi abuela Rosa enfrentó a un bandolero. Su padre, Grimaldo Bocanegra Lozano era de Tacabamba y mi abuela Rosa Medina Miranda era de Conchán.
Mi mamá me decía que en esa época, Tacabamba y Conchán estaban de pleito, que se andaban matando entre ellos, y que un día un bandolero detuvo el caballo de mi abuela con pistola en mano y le gritó: -Aquí ni los perros de Conchán pasan vivos. Así que regresate por tu camino, mujer, antes de que te mate. Pero, dice que mi abuelita Rosa con mucha valentía, permaneció sentada en su caballo y dijo: - No, señor. Yo sigo mi camino a Tacabamba. Voy a la casa de mi esposo Grimaldo Bocanegra Medina. Y el bandolero la dejó pasar.
Hoy me acordé de mi madre y de cada una de sus historias que con mucho cariño me contaba acariciando mis emociones con cada una de sus palabras.
Hoy me acordé de mi madre con quien en la cocina de mi casa bailaba y un día, cuando tenía, catorce años me enseñó a fumar, porque ella no quería que el vicio lo aprendiera en la calle y se sintió muy orgullosa de mí cuando tuve mi primera enamorada y muy temprano de la cama me levantaba para que lleve a mi Emperatriz al colegio Inmaculada.
Hoy me acordé de mi madre que por mí rezaba para que dejara de tomar, porque me sentía grande y todos en el barrio agarramos la manía de chupar todos los fines de semana.
Hoy me acordé de mi madre que en silencio lloraba cuando me veía pelear con mi padre, porque ya no lo soportaba y quería hacer lo que a mí me daba la gana.
Hoy me acordé de mi madre que en la casa daba clases de Corte y Confección y la gente muy contenta se iba porque en pocas horas aprendía a coser una camisa, un vestido, un pantalón...
Hoy me acordé de mi madre que orgullosa se sentía cuando me fuí a Piura a estudiar.
Hoy me acordé de mi madre que feliz estaba viéndome partir hacia Lima para trabajar.
Hoy me acordé de mi madre a quien dejé sola con mi padre y mis hermanos y nunca más volví a ver porque me enteré muy tarde de su muerte.
Hoy me acordé de mi madre, de sus caricias, de sus palabras, de sus consejos, de su cariño, de sus historias...
Hoy me acordé de mi madre y hoy recordé que ella y yo nunca nos dimos el último Adiós.
Hoy te digo amigo Ciego que Dios te ha dado la dicha de despedirte de tu viejita, de darle el último adiós y la bendición de que seas tú y tus hermanos quienes le dieran cristiana sepultura.
Yo a mi madre sólo le escribí poemas que ella nunca leyó.

La carta de mi madre

En un papel tan blanco
como las nubes del celeste cielo
con cientos de garabatos
que forman letras,
letras que forman palabras,
palabras que forman frases
y
oraciones
llegó su carta un día.

Era un día de fina garúa,
de un gris helado
y
de una noche fría.

Se calmó mi angustia.
Se calmó mi ansiedad.
Se iluminó mi día.
Era su carta,
era su letra,
no había duda,
mi mamá
no estaba muerta.

Era la carta de mi madre santa.
Era la mamma,
la mamaíta,
la dulce vieja
que me escribía,
que contestaba
que me llenaba de alegría.

Era su carta
de la vieja linda
que perdía poco a poco
el color negro de sus cabellos.

Era la carta
de mi vieja madre
que con el tiempo
se fue engordando poco a poco.

Era la carta de mi viejita
de rostro surcado
como el fértil campo
por el duro acero.

Era la carta
de mi tierna mamma
a la que no se olvida
ni en la distancia,
ni en el destierro.
La que no tiene reemplazo
ni en el cielo eterno,
ni en la corta vida
de la que no se es dueño.

Vuelve a reir el hijo,
vuelvo a reir
como un niño,
acariciando la carta,
la carta buena
de mi vieja mamma.

Carlos Enrique Cabrejos Bocanegra. Lima 1985


MAMITA DE AMOR

Mamá, mamita querida
hoy es tu día.
Hoy es el día de todas
las madrecitas del mundo.

Y sabes sobre ti
poetas, cantantes y escritores
recitan miles de versos,
enunciados y canciones.

Pero como no soy poeta,
ni cantante, ni escritor,
sólo quiero decirte
lo que late en mi alma y mi corazón.

Quiero decirte madre mía...
Que..¡Te amo!...¡Te quiero!
¡Qué le doy gracias al Cielo
por ser como eres!:
¡Una mujer bendita por Dios!.


Y sobre todo
porque eres mi madre
mi mamita,
mi mamita de amor.

Carlos Enrique Cabrejos Bocanegra. Cd Nezahualcóyotl 1992, México.


A MI MADRE LE DOY GRACIAS

A mi madre le doy gracias
por darme la oportunidad de vivir,
por compartir conmigo,
libremente,
su tiempo y su espacio,
por cuidarme con pasión
y
placer cuando era un bebé,
por enseñarme a ir al baño,
por consolar mi llanto,
por desvelarse a mi lado,
porque cuando crecí
me enseñó a disfrutar del sol,
de la noche
y
del azul del cielo.
Por llevarme a la escuela de la mano,
por enseñarme a leer
y
a hacer la tarea conmigo.
Porque cuando estuve más grande
soportó mis rebeldías,
porque corrigió mis caprichos
y
tonterías...
Porque siempre me aconsejó
con dulzura,
porque siempre me vió
con ternura...
Porque me dió en silencio
cariño
cuando dejé de ser un niño...
A mi madre le doy gracias
por darme la oportunidad de ser feliz,
por dejarme partir,
por respetar mi libertad
y
enseñarme a amar.

Carlos Enrique Cabrejos Bocanegra. Cd.Nezahualcóyotl 1994, México.











sábado, 5 de febrero de 2011

ENTRE CLAVOS

Jugando a la guerra, el Ejército Mexicano abre sus puertas a la sociedad civil del país. (Foto: La Jornada)

(Foto: Milenio)
La guerra contra el narcotráfico conduce al país hacia una sociedad militarizada.

A finales del siglo pasado los peruanos vivimos una cruenta guerra contra Sendero Luminoso(SL), que duró 12 años, hasta la captura de Abimael Guzmán, su lider y fundador.
En 1981 vivimos la guerra contra el Ecuador durante el conflicto bautizado como "Falso Paquisha". Y en 1995 otra vez contra el Ecuador en la guerra no declarada del Cenepa o Tiwinza.
En la actualidad vivimos en estado de guerra sicológica contra Chile debido a la carrera armamentista que ha iniciado el país sureño desde el inicio del nuevo siglo con la compra de aviones F-16, y que mi país no se queda atrás armándose para equilibrar la balanza bélica.
Los que vivimos la guerra contra sendero sabemos de que estamos hablando, sobretodo cuando entre las víctimas encontramos familiares o amigos de la infancia. Tal como pasó aquella noche, en la cuadra 32 de la avenida Brasil frente al chifa Men Wa, cuando fuimos a cubrir lo que parecía ser una nota más; pero no resultó así. Esa noche un comando de aniquilamiento de SL había atentado contra la vida de un joven cabo de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP), cuando éste se dirigía a comprar su cena en aquel restaurante de comida china.
Los asesinos, como siempre lo hacían, le llegaron por la espalda y de un certero disparo en la cabeza acabaron con la vida de quien cuidaba las celdas en los sótanos de la Dirección Contra el Terrorisno (Dircote), ubicada en la avenida España.
Su muerte fue instantánea, como instantáneo fue el dolor que sentí al ver el rostro ensangrentado de aquel amigo de la infancia. No lo podía creer, había visto tantas muertes, había visto tantas personas baleadas, acuhilladas, atropelladas, quemadas, etc.; pero esta vez no era lo mismo. Allí estaba muerto un amigo, un amigo de la infancia, allí estaba Pichuca, como así le decíamos a ese pata que jugaba pelota con nosotros entre Colón y Tacna frente a la escuela de Artes y Oficios "EL Politécnico", de la ciudad de Chiclayo.
Allí estaba, Pichuca, tirado, sin vida, sin más esperanzas. Y allí en medio de ese dolor sentí que, en el Perú, vivíamos una pesadilla como si estuvieramos durmiendo entre clavos.
Y en medio de ese dolor, una enorme frustración que me llevó a escribir el siguiente poema para sentir que aún estaba vivo al lado de un viejo amigo asesinado.


ENTRE CLAVOS

Quiero patear un carro.
Ensuciarme las manos.
Ver televisión
hasta que sangren mis ojos.
Escuchar la radio
a todo volumen
hasta que sangren mis oídos;
pero
ya no quiero dormir
entre clavos.

Hoy quiero ser
un elefante.
Hormiga.
Naúsea.
Un ser agonizante;
pero ya no quiero
dormir entre clavos.

Carlos Enrique Cabrejos Bocaengra.

Sólo espero que el Estado Mexicano recapacite en su lucha contra el narco. Recuerden que la violencia genera más violencia, más odio, más rencor, mayor resentimiento. La mejor forma de combatir el vicio y la perversión es a través del estudio y la educación. Ojalá que las autoridades mexicanas inviertan más educación, combatan con mayor diligencia el analfabetismo que azota el país y se respete a la sociedad civil.
Hago votos por un México más educado y menos militarizado.