Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

domingo, 15 de diciembre de 2013

ARTEMIO

  LOS NIÑOS TRIQUIS DE OAXACA, MÉXICO:CAMPEONES DEL CUARTO FESTIVAL INTERNACIONAL DE MINIBÁSQUETBOL DE CORDOBA, ARGENTINA 2013

No deseo que acabe este año sin escribir algo más. Y esta vez lo quiero hacer sobre los recuerdos, que los sorprendentes niños triquis han traído a mi memoria. Recuerdos que me hacen volar hasta mi barrio y en especial me hacen ver otra vez a Artemio, un niño de la selva peruana que llegó a Chiclayo en la década de los años setenta.
Por aquellos días había terminado el Campeonato Mundial de Fútbol México 70. Perú tenía la mejor selección de su historia y todos los chibolos del barrio cantábamos la maravillosa polka de Felix Figueroa: Perú Campeón. 
 
PERU CAMPEON
(Polka) -
Félix Figueroa

¡Perú Campeón! ¡Perú Campeón!
Es el grito que repite la afición.
¡Perú Campeón! ¡Perú Campeón!
Dice en cada palpitar mi corazón. (bis)

Hay que ir a triunfar al mundial.
Venceremos a todo rival,
con el lema: Perú a campeonar,
siempre arriba, Perú debe ganar. (bis)

Con Rubiños en el arco la defensa es colosal,
González, Orlando La Torre, Nicolás Fuentes y Chumpitaz,
Challe, Mifflin y Cubillas, y el gran Perico León,
Baylón y Alberto Gallardo completan la selección


Esta polka era un himno para nosotros. Perú había quedado en el séptimo lugar y la fiebre futbolera en el barrio, y creo que en todo el país,  estaba en todo su apogeo. 
La mayoría de los chiquillos del barrio teníamos 9 años y sólo queríamos jugar fútbol todo el día. No importaba dónde, ni cómo, ni a qué hora. Las calles eran nuestro mejor espacio para pelotear. Aunque se enojaran las vecinas, aunque nos gritaran los vecinos, aunque nos echaran orines o nos quitaran nuestros balones y los devolvieran agujereados, desinflados o en mil pedazos; sólo queríamos pelotear, sólo queríamos pichanguear, sólo queríamos soñar con ser Cubillas, Perico León, Baylón, Chumpitaz, Rubiños, Mifflin o Alberto Gallardo, los héroes de mi generación.
Y fue durante esos días pletóricos de fiebre futbolera que llegó a nuestro barrio Artemio, un niño selvático, un chunchito del amazonas que apenas medía un metro treinta, apenas hablaba español, nunca había usado zapatos, ni zapatillas y tenía sus pies anchos y cayosos;  pero eso a nadie del barrio le importaba porque,  Artemio, con sus pies descalzos siempre estaba listo para pelotetar.
Artemio cuyos apellidos nunca conocí, había llegado a nuestro barrio para trabajar con la señora Vega, la dueña de la panadería ubicada entre las esquinas de la Av. Balta y la calle de Francisco Cabrera. (Ver poema a doña Vega. Garabatos de un caminate 2 de enero del 2011)
Doña Vega tenía su propio hijo Césitar, pero era el niño engreído, el chocho de su casa; y Artemio era el niño de los mandados. 
Artemio era el chibolo que corría sin zapatos a comprar, en las tiendas del barrio, lo que a doña Vega le hacía falta. 
Luego cuando fue creciendo y haciéndose más fuerte, Artemio, sin tabas,  era quien iba a comprar las ríquismas barras de manjarblanco hasta la fábrica de helados y dulces "La Flor del Norte", ubicada en la cuadra tres de Francisco Cabrera.
Sin embargo, como a todo niño, a Artemio le encantaba el juego y en especial le encataba jugar fútbol, le encataba pelotear y cada vez que doña Vega lo mandaba a comprar algo aprovechaba para pichanguear con todos nosotros.
Allí en medio de la calle, entre chungos y adoquines, entre los carros   estacionados, entre la gente que pasaba; con zapatos o sin zapatos, con zapatillas o sin zapatillas, con ropa de calle, jeans o pantalones vaqueros estábamos listos para pelotear.
No importaba si vestíamos con ropa de marca, no importaba si teníamos zapatillas de marca; no importaba si la pelota era de plástico, de jebe, de trapo o de cuero; no importaba si nos íbamos a ensuciar, o si luego nos iban a reñir o pegar... Sólo nos interesaba pelotear, como si se tratara del último partido de nuestras pequeñas vidas. Jugabamos. Sí, jugabamos con pasión, con entrega, con determinación, con fuerza y Artemio jugaba así, jugaba con fuerza, con mucha garra y con la cabeza baja avanzaba como un toro en busca del arco contrario para meter su gol y gritar sin frenos, como un loco que gana el campeonato mundial.
No era técnico, pero era fuerte, impetuoso, marcaba con vehemencia y con tanta vehemencia corria sin zapatos sobre los adoquines, sobre las piedras o chungos que alguien del barrio le llamó: "Mono loco".
No me acuerdo quien le puso ese apodo, mas no importa en el barrio todos teníamos apodos; pero Artemio era así como un mono corriendo, como un toro arremetiendo y como un loco gritando cuando anotaba un gol.
A él no le importaba jugar sin zapatos, no le importaba jugar sin zapatillas, no le importaba protegerse los pies, pues no faltaban quienes le pisaban los dedos con fuerza para detenerlo, para ablandarlo, para achicarlo, para bajarle la moral; mas nadie lo lograba porque Artemio era un niño fuerte con ganas de jugar aunque después doña Vega lo riñera, lo regañara por tardarse tanto en regresar a la panadería con el mandado.
Doña Vega le gritaba: -Muchacho malcriado te voy a regresar a la selva-; pero eso no le importaba. Artemio había jugado, se había divertido,  había recibido patadas, empujones,  duros pisotones; pero jamás se quejaba, jamás lloraba y no faltaba quien comentara: -Ese chuncho está bien cruzate-.
En todo ese tiempo sólo una vez lo vi llorar, sólo una vez lo vi sentarse al filo de la vereda y agarrarse el dedo gordo de su pie derecho con el cual solía meter sus goles. 
Esa mañana, Artemio quiso darle un horquetaso a la pelota, pero algo le salió mal. Sólo escuchamos un golpe seco. Un fuerte golpe y un grito de dolor. Artemio le había pegado con sus dedos desnudos a un chungo y no al balón. Le había pegado tan fuerte que removió al chungo de su lugar y desprendió su uña de la base de su dedo gordo del pie derecho. La pelota se detuvo. Todos nos quedamos inmóviles viendo como Artemio brincando con el pie izquierdo avanzaba hacia la vereda. El dolor era tan fuerte que le arrancaron un chorro de lágrimas, que bañaron rapidamente su rostro cobrizo quemado por el sol. 
Nunca antes lo había visto lagrimear, nunca antes lo había visto llorar, ni cuando lo pateaban, ni cuando lo empujaban, ni cuando le daban duros pisotones, ni cuando lo barrían y lo tiraban sobre los adoquines y se paraba con el pantalón todo roto y las piernas, y las rodillas, y los codos y los brazos todos raspados. Sin embargo, esa mañana no era igual a las otras. Artemio ahora si estaba sufriendo, ahora si sentía un profundo dolor y por más que se aguantaba las lágrimas le seguían brotando, como la sangre que salía de su dedo gordo del pie derecho. Fue entonces en ese instante que todos los chibolos del barrio nos dimos cuenta que Artemio, el "mono loco", el "chuncho", el niño de la selva no era de acero, era como nosotros y como nosotros lloraba;  pero, era más valiente que nosotros, él lloraba en silencio, aguantando con mucha fortaleza el dolor, que creo que yo nunca lo hubiese soportado así. Sentado al filo de la vereda y en medio de todos nosotros lloraba en silencio y sólo repetía: -Ahora si me saqué la mierda, ahora si me cagué mi dedo, ahora si me va a pegar doña Vega-.
Días después con el dedo vendado y sin zapatos volvió a la calle, volvió a salir y nos contó que lo habían curado en la asistencia pública y ahora sólo estaba esperando que la uña le volviera a crecer para seguir jugando.
Pero ese día ya no volvió, Doña Vega al descubrir que su único hijo era adicto decidió traspasar su negocio, irse a Lima para rehabilitar a César y así nunca más supe de ellos. 
Artemio, el niño de la selva, el chuncho, el "mono loco"  quedó grabado para siempre en mi memoria y ahora me siento orgulloso de haberlo conocido, de haber peloteado con él, de haber caminado sin zapatos como él por las calles de Chiclayo, aunque mi papá y mi mamá se enojaran.
Como decía un viejo amigo, Jaime Cabrera:-Caminar sin zapatos es tener una relación íntima con la tierra, es la relación más íntima con la naturaleza-.  Y creo que esto es lo que sienten los niños triquis, los niños que como Artemio nos dan y particularmente me dan una lección de vida.








sábado, 6 de abril de 2013

ADIOS DON RAFAEL ESTARTÚS TOBELLA

Don Rafael Estartús Tobella un hombre sabio que nos enseñó a estudiar y reír

El pasado 24 de marzo, en la ciudad de Piura falleció don Rafael Estartús Tobella a quien tuve el gratísimo honor de conocer y tratar cuando era estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Piura.
Aunque don Rafa, como todos le decíamos de cariño, era catedrático de la facultad de Ingeniería Industrial, siempre estaba al pendiente de todos los alumnos de la Udep. No importaba si éramos estudiantes de administración, ingeniería industrial o comunicaciones. Él siempre estaba al pendiente de cada uno de nosotros.
Creo que para él éramos como sus hijos. Siempre estuvo preocupado y ocupado por mejorar la formación humana y académica de cada uno de los alumnos, de cada uno de los udepinos.
Recuerdo que en el 80, una vez me preguntó: ¿Por qué el Salvador está en guerra civil?. Como estudiante de periodismo tenía que estar enterado y darle una respuesta clara, rotunda y concisa; pero hice todo lo contario. Me quedé callado, no supe que decirle, y él tiernamente como un padre, y con su clásica sonrisa abierta y sincera, me dijo: Si vas a ser periodista tienes que leer.
Esas palabras para mí más que un regaño, más que una llamada de atención, fueron un sabio consejo, que me motivo a leer y a saber que es lo que pasaba a mi alrededor y el resto del mundo. Pues ese año recién había ingresado a la facultad de comunicación  y si quería ser periodista, pues simplemente tenía que leer y leer mucho.
Don Rafa, pese a todos sus títulos, era un hombre sencillo, abierto, que sabía reírse de sí mismo. Como aquella vez que nos contó la siguiente anécdota: El narraba que como español lo habían mandado a ser su servicio militar en Marruecos, en el norte de África. Decía que en esa ocasión cuando le tocó hacer guardia, vio a un perro que se le acercaba con cara de pocos amigos.  Comentó que por un momentó pensó que el perro se le acercaba para morderlo, pero al llegar a su lado, el perro simplemente levantó la pata, lo orinó en la pierna y se alejó mirando de cuando en cuando hacia atrás como si se burlara de él.
Don Rafa contaba esta anécdota con tal precisión y con tal mímica que a todos nos hacía reír a carcajadas y mucho más viéndole a él como se reía de lo que le había ocurrido. 
Así era don Rafa un hombre sabio y sencillo. Siempre estaba alegre y parecía que nunca perdía la calma, ni la sonrisa. 
En otra oportunidad nos contó un chiste sobre el papa Pablo VI. Decía que el secretario del estado vaticano se acercó a Pablo VI para decirle: -Su santidad ya llegaron unos greñudos, que dicen venir de Liverpool- . Entonces el papa respondió. - No ves que estoy escribiendo, no tengo tiempo para recibirlos-. Pero el secretatio de estado insistió agregando: - Su santidad esos greñudos acaban de donar un millón de libras esterlinas al vaticano-. En ese momento, don Rafa personificando al papa se ponía de pie, comenzaba a bailar y chasqueando los dedos cantaba: - "No los hagamos esperar, ye..ye..ye..."
Don Rafa era así y así lo recuerdo y lo recordaré siempre como catalán, como un hombre sabio, culto, sencillo, alegre, sin ninguna chispa de soberbia, ni arrogancia. 
Don Rafa amaba su carrera, amaba su universidad y nos enseñó a amar el estudio, amar a nuestra profesión, a amar la vida; nos enseño a reír y a reirnos de nosotros mismos.
En otra ocasión don Rafa a un grupo de estudiantes nos decía que: "Morirse joven es un lujo, que no nos podemos dar". El decía: "Hay que morirse viejos, bien viejos y exprimidos como un limón". 
Y desde acá, desde mi segunda patria, desde mi México querido, pienso que así es como murió él, así exprimido como un limón a sus  82 años de edad. 
Descanse en paz don Rafa, usted vivirá por siempre en nuestros corazones y nuestros recuerdos. Dios lo tenga en su gloria.

LLUEVE EN EL DESIERTO PIURANO

El día martes 2 de abril del presente año cayó una torrencial lluvia sobre la ciudad de  La Plata, Buenos Aires, Argentina, que dejó un saldo de 56 muertos y miles de damnificados.
En ese instante me acordé del fenómeno del niño que casi destruye todo el departamento de Piura el año 83, cuando yo tenía 22 años y era estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Piura (UDEP).
Aún recuerdo con mucha claridad como en los meses de octubre y noviembre del 82, las frías aguas del mar de Pimentel comenzaron a calentarse.
Era increíble sentir  en el cuerpo semidesnudo que el agua fría de Pimentel, bañada por la corriente de Humboldt, estuviera tibia como las aguas del caribe y de Acapulco.
En esos días, a finales del 82, tenía 21 años  y con los amigos de la Obra -cada vez que regresabamos de Piura a Chiclayo, para visitar a nuestros padres-, íbamos a jugar fútbol al balneario más importante del departamento de Lambayeque.
Max Maeda, Toño Onofre, Pitín Onofre, Quique Huidobro, César Tiparra, Carlos Tirado, Heder Huamán, etc. fuímos testigos de como las frías aguas de Pimentel estaban tibias, estaban calientitas; no eran las mismas de siempre y nunca nos imaginamos lo que estaba a punto de ocurrir en el norte de nuestro país.
Las aguas de Pimentel nos estaban avisando que algo muy extraño y catastrófico estaba por ocurrir en la zona desértica del norte peruano; pero nadie supo interpretar lo que el mar de Pimentel nos estaba anunciando. 
Hasta que el 26 de diciembre de 1982 comenzaron a caer las primeras lluvias torrenciales sobre el departamento de Piura.
Apenas había salido de vacaciones. Apenas habia terminado el año universitario y como todos los años había  regresado a Chiclayo a pasar la navidad con mis padres, cuando un día después de la Navidad, los noticieros y los periódicos locales comenzaron a informar sobre las primeras lluvias torrenciales en Piura.

                          
LLOVÍA EN EL DESIERTO 
La verdad, personalmente, no lo podía creer. Nadie lo podía creer. Estaba lloviendo en el desierto piurano. En el desierto piurano, en el desierto del norte del Perú, donde las típicas viviendas son de barro, quincha y adobe.
Una cosa es que lloviera en la sierra, en los andes donde la población andina está acostumbrada a las intensas lluvias con rayos, truenos y relámpagos. Y otra cosa es que lloviera sobre la costa norteña peruana, sobre el desierto piurano, sobre el desierto de Sechura. Y llovía con la misma intensidad con la que llueve en los andes.
Sobre las arenas piuranas caían enormes cantidades de agua, acompañadas de espeluznantes rayos, truenos y centellas que parecía que el cielo se nos venía abajo.
Yo conocía los andes. Había estado en Cajamarca cuando tenía trece años; pero nunca estuve en la sierra en epoca de lluvia. Así que junto a las arenas piuranas conocí, sentí y pude ver por  primera vez un rayo, un trueno, un relámpago y era como si el cielo nos cayera encima, como si el cielo quisiera tragarnos,  como si el cielo cobrara vida y quisiera matarnos de un susto.
No podía creer que en pleno desierto piurano lloviera como en la sierra, la selva o como en cualquier clima tropical.
No podía creer lo que estabamos viendo desde el avión que nos condujo de vuelta de Chiclayo a Piura, cuando en abril del 83 se nos acabaron las vacaciones y tuvimos que retornar a clases en la Universidad de Piura. 
Desde las ventanillas del avión podíamos observar como todo estaba inundado. No existían carretera. El agua se había tragado a la Panamericana norte.  Piura estaba incomunicado. No se podía llegar a la ciudad de don Miguel Grau por tierra. Sólo podíamos llegar a la tierra de los algarrobos por avión.  Desde las ventanillas de la nave aérea podíamos ver como el desierto piurano había perdido su color natural, ahora estaba cubierto de aguas estancadas e inmensas zonas verdosas como un monstruo verde.

LA UDEP EN MEDIO DE UN LAGO
En tanto la UDEP,  edificada en el desierto piurano,  estaba ahora en medio de un lago. 
Uno de los edificios se había ladeado. Se notaba como se había inclinado y entre broma y broma decíamos que si Roma tiene su torre de Pisa, nosotros teníamos nuestro pabellón ladeado.


Uno de los edificios de la UDEP inundado por el meteoro del 83

La UDEP estaba inundada, había agua por todos lados y con el agua estancada llegaron las plagas de grillos, sapos, zancudos, mosquitos, sanguijuelas  y del terrible insecto paederus irritans conocido vulgarmente por los piuranos como latigazo. 

Este el paederus irritans, más conocido como "latigazo" que azotó Piura el año 83 durante el fenomeno del niño
Este insecto atacó a más de un compañero de estudios y a miles de piuranos entre niños, hombres y mujeres,  dejándoles en la piel horribles marcas rojas como si hubieran sido sometidos a una tortura con fuertes latigazos. 



El latigazo quemaba la piel de sus víctimas al caminar sobre ellas.
EL paederus irritans al caminar por sus víctimas va dejando una sustancia toxica llamada pederina que al contacto con la piel produce dermatitis o lesiones necróticas pruriginosas de lenta cicatrización y que a su vez provocan mucha comezón.


Sin embargo y pese a todo, a las intensas lluvias, a las plagas de insectos, de ranas y al terrible latigazo, no perdimos el año universitario. 
Fue un año muy duro. No había mucha comida en Piura, estabamos comunicados con el resto del Perú sólo por vía aérea, pero pese a todo supimos superar al fenómeno del niño y pudimos acabar con éxito ese año en la universidad.

CAMBIO CLIMÁTICO 

PIURA DURANTE EL FENÓMENO DEL NIÑO
Así es, pese a todo las autoridades de la Universidad de Piura, desde el rector de aquel entonces Dr. Víctor Morales Corrales hasta los empleados de limpieza, como don Zoilo y don Agapito,  estuvieron de acuerdo en seguir trabajando y no suspender las clases del año 83.
Ese año estaba cursando el cuarto año de carrera, sólo me faltaba un año para salir de la universidad y creo hasta hoy día que el Dr. Morales tomó la decisión correcta.
Como hoy a mis 51 años también creo que el hombre blanco es el responsable del cambio climático por su desmedida ambición de poder, riqueza y su loco deseo de dominar a la naturaleza. 
Por eso creo que lo ocurrido en Argentina, el  martes 2 de abril del 2013, se puede repetir en cualquier otro momento y en cualquier otro lugar del mundo.
Los seres humanos tenemos que aprender a respetar la naturaleza, si realmente queremos que nuestro planeta siga existiendo,
Pero si queremos ser como dioses, la naturaleza nos seguirá pasando la factura y como siempre los más perjudicados serán los que menos tienen, como siempre las víctimas serán los más pobres, los olvidados del planeta.

El desierto piurano bajo el agua durante el fenómeno del niño de 1982-1983

 

domingo, 9 de diciembre de 2012

MIS ABUELOS MATERNOS

                 Mis abuelos Grimaldo Bocanegra Lozano y Rosa Medina Miranda



                    Descansen en paz
    





      
El 2012 está acabando. Pronto celebraré mi vigésima cuarta navidad en México y hace unos días mi primo, Raphael Bocanegra, me hizo recordar a mis difuntos abuelos.
Raphael nació en los 90 y nunca tuvo la oportunidad de convivir con ellos, tal como lo hice yo aunque sea por un corto tiempo; pues mi abuela Rosa murió un 9 de noviembre de 1969, cuando yo tenía ocho años de edad. 
Era muy pequeño cuando murió mi abuela, pero aún la recuerdo con mucho cariño atendiendo la tienda de abarrotes que tenía en su casa, en la calle 8 de octubre, en el centro de la ciudad Chiclayo.
Aún la recuerdo despachando arroz, azúcar, gaseosas, ron de quemar, querosene, dulces, cigarrillos, chocolates; pero lo que más extraño de ella eran sus cocaditas de leche y chancaca. Cocaditas que acá en la casa de vez en cuando les preparo a mi esposa y mis hijos con leche evaporada, leche condensada o piloncillo.
Son ya poco los recuerdos que tengo de esa mujer de la sierra de Cajamarca, de esa señora de Conchán que un día se casó con mi abuelo y como fruto de su amor tuvieron 7 hijos y adoptaron uno más porque así eran ellos, una pareja con un enorme corazón.
No sé porque Dios se llevó tan rápido a mi abuela, me hubiese gustado conocerla más, me hubiese gustado convivir mucho más con ella; pero asi es el destino, así es la vida, porque después de su muerte mi abuelo Grimaldo se marchó a la capital.
Mi abuelo Grimaldo se fue a vivir a Lima. Mi tío Ulises, su hijo mayor se hizo cargo de él y desde entonces sólo lo veía de vez en cuando. Sólo lo veía en vacaciones o cuando mi papá me llevaba a lima limón, como a mi padre le gustaba decirle a la Ciudad de los Reyes.
Sin embargo, en el verano de 1984, cuando fui a la capital a realizar mis practicas profesionales como periodista en el diario LA PRENSA, sentí la necesidad de escribirle un poema a ese hombre que un día engendró a mi madre, Marina Bocanegra Medina.
Mi abuelo iba de la mano con el siglo. El nació un 7 de marzo de 1900 y en el verano del 84 sentí el deseo de decirle algo y en su honor escribí el siguiente poema al cual titulé: Abuelo

Abuelo
no quiero dejar pasar el tiempo
sin expresarte lo que siento.
Abuelo
eres impetuoso
como el viejo amazonas.
Abuelo
ruges fiero
retando abiertamente a las horas
que con hilos de plata
van adornando
tu desnuda inteligencia.
Abuelo
hombre noble
viejo roble
a todos del inclemente sol nos protejes,
a todos nos das fresca sombra.
Abuelo
creciste con los andes
y a los andes
con paso firme domaste
con paso recio venciste.
Abuelo
Eres un Señor fuerte, duro y macizo
Eres roca del Inca.
Eres base del Sacsahuaman
Cimiento de Machupichu
Hoy
Abuelo
a mi me toca seguir tus derroteros
de victorias y caídas.
Eso abuelo
es mi destino...
¡Abuelo viejo noble, viejo roble!

                    Carlos Cabrejos Bocanegra
                                              Lima 1984



Mas nunca tuve el valor de leérselo, ni tuve el valor de dárselo a conocer a tíos y primos de la familia Bocanegra Medina.
Sin embargo, por asares del destino este poema que tenía oculto en mi anillado poemario, a comienzos de septiembre de 1988, nos salvó la vida a mi amigo Alberto Morales y a mí.
Esa mañana viajabamos en una chalupa por el Golfo de Turbo rumbo a Panamá, cuando la negra Fermina, le ordenó al negro Caícedo y un par más de colombianos, sentados al lado de ella en la popa,  que apagaran el motor de la larguirucha lancha en medio del Caribe colombiano.
En la chalupa viajabamos una peruana, que llevaba un pantalón verde olivo y cuyo nombe no recuerdo, tres colombianos con pinta de malandrines, el negro Caícedo la obesa negra Fermina, Alberto y yo. El motor del largo bote se silenció. Alberto y yo nos sacamos de onda. Nos miramos en silencio y la negra Fermina dirigiendo su astuta mirada hacia nosotros nos preguntó, en medio del silecio del cálido mar colombiano: - Ahora sí, peruchos...díganme ¿a qué se dedican? ¿quiénes son ustedes?.... Aún recuerdo bien cada una de sus palabras, porque Alberto y yo, en ese instante tuvimos mucho miedo de que nos fondeen, de que nos maten arrojándonos en medio de ese desértico mar...Así que antes de que Alberto dijera algo, tomé la batuta y sonriendo expresé: -Somos poetas, somos poetas peruanos... Y ante la mirada inquisidora de la gorda traficante, agregué:- Somos escritores, nos dedicamos a la poesía-. 
Ni loco le podía decir que éramos periodistas, ni mucho menos le íbamos a mostrar nuestros pasaportes que teníamos escondidos entre los huevos.
Así después de se examinados por los ojos escudriñadores de los traficantes colombianos, la negra expresó haciendo reir a sus compinches: -Si son poetas, muéstrenme lo que escriben -.
Esas palabras fueron milagrosas para mí, porque en mi mochila cargaba mi anillado poemario de pastas grises titulado inicialmente "Garabatos de un alma en soledad".
Tal vez la Fermina no esperaba que mi respuesta fuera subitamente positiva y le dije con más seguridad: ¡Claro!... Saqué rapidamente mi libro engargolado y agregué: ¡Aquí está!... Uno de los traficantes lo agarró de mala gana y se lo pasó rapidamente sin abrirlo. Entonces ella abriendo sus enormes ojos negros, cogió mi poemario, comenzó a ojearlo en silencio hasta que gritó:¡PERUCHO ESTE POEMA ME ENCANTA!....¡ME ENCANTA!....
-¿Cúal?: le pregunté.
Y ella abriendo mi poemario repondió: - Este poema...este poema que dice "Abuelo"...Este me encanta...
Así mirándome directamenmte a los ojos manifestó mientras arrancaba la hoja del poema de mi engargolado: Este me lo regalas, perucho...Este poema lo quiero para mi hijo...para que mi hijo se lo lea a su abuelo...
Que podía decir en ese instante. Sólo vi como arrancó la hoja de mi poemario, la dobló, la guardó y gritó: ¡Vámonos!....Y con la cara de alegría y júbilo comenzó a gritar: ¡ME ENCANTA LA BERRAQUERÍA!...¡ME ENCANTA LA BERRAQUERÍA!...¡ME ENCANTA LA BERRAQUERÍA! 
Sus gritos ahogaron el rugido del motor yamaha y rompieron la tranquilidad del Caribe colombiano que ese momento nos veía nacer de nuevo...
A portir de esa fecha nunca más volví a ver a mi abuelo Grimaldo, quien murió en julio de 1998 a los 98 años de edad.


 



sábado, 8 de septiembre de 2012

¡AHI VIENEN...AHÍ VIENEN!...EL RUMOR QUE PARALIZÓ CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL...

Desde la  década de los años 80 no había visto tanto miedo en el rostro de las personas como lo ví y percibí los pasados días 5 y 6 de septiembre del año en curso, en los vecinos de Ciudad Nezahualcóyotl, ubicado en el Estado de México y  vecino al Distrito Federal.
No habia visto tanto terror en los ojos de las personas desde aquella noche cuando un comando del Movimiento Revolucionario "Tupac Amaru", atacó el casino de la Guardia Civil del Perú, en la avenida Garcilaso de la Vega, del centro histórico de Lima.
Esa noche los terroristas mataron de un tiro en la frente a un oficial de policía y a balazos tomaron el local de la policía limeña.
Cientos de estudiantes, de las academias preuniversitarias vecinas fueron desalojados de sus aulas entre balazos, gritos, llanto y nerviosismo extremo.
Los jovencitos entre 17 y 20 años, con los rostros consumidos por el miedo, eran conducidos torpemente a la calle; mientras policías de asalto trataban de ingresar al casino para capturar a los terroristas, que finalmente  lograron darse a la fuga aprovechando el laberinto de miedo y terror que se desató en la antigua avenida Wilson, frente a las viejas instalaciones de los diarios "Correo" y  "Ojo", donde trabajaba como redactor policial.
Esas mismas escenas de espanto, pánico, miedo e histeria colectiva se volvieron a vivir los días miércoles 5 y jueves 6 de septiembre del presente año.
Mas esta vez el escenario era diferente. No estaba en la convulsionada Lima de los 80, sino entre los pujantes municipios de Los Reyes la Paz y Ciudad Nezahualcóyotl.
Para ser exactos, el miércoles 5 desde las tres de la tarde había recorrido, visitando a mis clientes,  las zonas de Ancón y Valle de los Reyes. Luego a eso de las 6 de la tarde estaba en la colonia La Floresta y por último me dirigí a la colonia Reforma. Así llegué hasta la librería y papelería de un antiguo cliente, cuando vimos que la gente del mercado Reforma comenzó a alborotarse y a gritar: ¡Cierren todo, cierren todoo.. Ahí vienen... ahí vienen!...
Eran casi las siete de la tarde-noche cuando una señora que vende comida gritó: ¡Son los de la familia Michoacana!....Son los de la familia que vienen saqueando y robando negocios...
Me acerqué a la señora y le pregunté: ¿Cómo sabe que son los de la familia michoacana?
Respondió:- Son ellos, señor. Ellos andan exotorsionando por todos lados...Por esa razón ya cerraron los que vendían pozole en la avenida 9-... Sin decir más tomó sus cosas y se marchó corriendo, en tanto mi cliente decía: -Ni modo, don Carlos...Voy a cerrar el changarro...Sin protocolos bajó su cortina. Yo monté una vez más mi bicicleta, mientras veía a la gente pasar corriendo gritando presas de miedo: ¡Ahí vienen...Ahí vienen!....
Taqueros, paperos, churreros, vendedores ambulantes, todos corrían con sus mercancías rumbo a sus casas, o a un lugar seguro, mientras el ruido de las cortinas que caían velozmente indicaban el cierre de miles  de negocios.
En tanto observaba como los negocios se iban cerrando uno tras otro y como la gente presa del pánico corría de un lugar a otro, fui hasta la gasolinera que está ubicada entre la calle 9 y la avenida Pantitlán. 
Allí las despachadoras estaban nerviosas viendo como 15 motopatrulleros de la policía de Nezahualcóyolt,  se concentraban en esa transitada esquina para recibir órdenes. 
Con disimulo me acerqué hasta uno de ellos, que tenía una radio en la mano, para cerciorarme de lo que realmente estaba ocurriendo, porque la gente gritaba que estaban saqueando los negocios de la avenida Texcoco, que había balaceras y quema de micros y combis del transpoprte publico en los Reyes. Pero la verdad miraba hacia el cielo de los Reyes para ver si había humo, pero no había nada, no se escuchaba más que los gritos de terror de la gente y el ruido ensordecedor de las patrullas, de las sirenas de las motos, cuando el  policía gritö:¡ Vámonos!... El rugido de 15 motos a la vez y las sirenas a todo volumen aumentó aún más la histeria. Los quince motopatrulleros se dirigieron rumbo a San Agustín Atlapulco.
El caos era enceguecedor, la gente seguía corriendo mientras cientos de negocios cerraban y otros curiosos salían a las puertas de sus casas a ver que estaba ocurriendo, pero no se apreciaba nada. Sólo gente gritando como loca: ¡Ahí vienen...Ahí vienen!... Y otros llenos de terror hablando por su celular.
Entonces decidí regresar a casa, pero cruzando San Agustín Atlapulco por donde se habían ido los motopatrulleros. Y fue, allí en San Agustín Atlapulco, donde oí a  la gente gritar: ¡Ahí vienen...ahí vienen...Los antorchistas!..¡Son los antorchistas!..¡Son los antorchistas!... Ahora ya no decían que era los de la familia michoacana, le echaban la culpa a los antorchistas.
Cruce San Agustín hasta la avenida Chimalhuacán, por el mercadito de Izcalli y la locura y el miedo continuaban. Nadie veía nada, sólo el rumor de ¡Ahí vienen..ahí vienen!...Se extendía como un reguero de pólvora...Se extendía cada vez más rápido y como una ola humana en el estadiol Azteca pronto los negocios quedaron totalmente cerrados y las calles vacías.
Llegué a mi casa, le dije a mi esposa lo que estaba pasando. No había terminando de contarle,  cuando vimos a la señora del pan levantar su puesto y huir corriendo a su casa con el grito en la boca de:¡Ahí vienen...Ahí vienen!...
Entonces le dije a mi esposa van a ser las 8 de la noche, vamos al Chedraui por la leche y de allí vamos a recoger a Carlitos; pero el miedo como una mancha voraz se había apoderado de toda la colonia y, sin exagerar, de todo Nezahualcóyolt. Las tiendas estaban cerradas y los vecinos gritaban: ¡No salgan ahí vienen los antorchistas!... 
Sin pensarlo más mi esposa y yo fuimos a la escuela de mi hijo sobre la avenida Amanecer Ranchero.
Era increíble ver como todas las calles de la colonia Esperanza estaban vacías. Muertas, presas de miedo. Sólo habían padres y madres de familia corriendo con el rostro llenos de terror hacia la escuela secundaria técnica 39.   Entonces, comencé a gritarle a las personas que pasaban por mi lado. ¡No corran!...¡No pasa nada!...Yo vengo de los Reyes, el pedo es allá...¡Aquí no posa nada!...¡Tránquilos..! Pero, nadie me escuhaba sólo un padre de familia con los ojos abiertos de espanto se detuvo y me escuchó, luego se fue mucho más tranquilo con su chiquillo de la mano.
Así tratando de calmar a la gente que pasaba por nuestro lado llegamos a la escuela, donde el director Sergio Villegas y sus profesores trataban de calmar a cientos de alumnos del turno vespertino. Muchas niñas de secundaria estaban llorando, mientrras los niños no sabían que hacer y se juntaron en medio del patio de la escuela.
Hablé con el director Villegas y le dijé;: Soy periodista....No pasa nada...son sólo rumores. El profesor me dio la razón; pero los padres de familia estaban aterrados y entre ellos se empujaban unos contra otros como si fuera el fin del mundo. Más daño se causaron entre ellos, que no lograban razonar ni mantener la calma.
En medio del patio encontré a mi hijo Carlos y le dije que no pasaba nada, que sólo era trerrorismo blanco y que había que mantener la calma. Mi hijo entendió y enseguida fuimos por su amigo Alejandro Bolaños, que estaba en el taller de Electricidad. Hablé con el maestro de electricidad y con los niños de ese taller, quienes después de escucharme se calmaron y comentaron: "Entonces es mentira, que la familia michoacana esté atacando las escuelas". -Así es-,  les confirmé.
Regresamos a casa. Dejé Alejandro con su familia. Hablé con su mamá comprendió la situación y mi esposa y yo esperamos las noticias de las 10.30 de la noche.
En tanto me metí a internet y pude confirmar que todo el laberinto surgió en San Vicente Chicoloapán donde se enfrentaron dos grupos de mototaxistas, por la posición de un lugar. 
Este enfrentamiento dejó un muerto más de 30 heridos y algunos detenidos. 
     
PERIODISMO DOGMÁTICO


Una hora más tarde sintonizamos el "Canal de las Estrellas", para escuchar el noticiero de Joaquín López Doriga. 
Como periodista pensé, y así se lo dije a mi esposa, que lo que estaba ocurriendo en Neza sería noticia de primera plana, que abriría el noticiero nocturno; pero jamás me imaginé que López Doriga no diera nada al respecto. 
Le dio mayor cobertura al ataque a un camarógrafo de televisa que a la noticia del momento:Ciudad Nezahualcóyotl., Los Reyes La Paz y Chimalhucán estaban paralizados por el miedo.
Más de cuatro millones de personas habian sido víctimas del pánico, la histeria, el terror y el miedo surgido por un rumor, que sólo se puede comparar con la histeria que provocó el programa radiofónico de Orson Welles: "La Guerra de los Mundos".
En aquella ocasión (1938), Wells, transmitó su programa como un noticiero de último minuto lo que provocó el miedo y el terror en los ciudadanos de Nueva Jersey y Nueva York, que pensaron que estaban siendo víctimas de una invasión extraterrestre. Finalmente Wells tuvo que ofrecer disculpas publicas para lograr otra vez la aceptación de los radioescuchas.
Sin embargo, Joaquín López doriga sólo se limitó a dar un informe oficial de los voceros de los gobiernos municipales de Neza, del Distrito federal y del gobierno federal; pero, esa mismo noche, no mandó a sus reporteros a cerciorarse de lo que realmente estaba pasando acá en la zona oriente del Distrito Federal. Mi esposa quedó muy decepcionada del noticiero. 
López doriga daba su versión como un dogma de fe y nosotros estábamos viviendo una realidad indescriptible. El miedo se había apoderado de Neza y los municipios vecinos.
                                           
JUEVES 6 DE SETIEMBRE

A la mañana siguiente puse el noticiero de Carmen Aristegui para saber que estaba pasando, pero nada. 
Nadie hablaba realmente lo que los ciudadanos de ciudad Nezahualcóyotl habíamos vivido la noche del miércoles. 
Parecía que los habitantes de esta zona estábamos solos, hundidos en el olvido y víctimas de los rumores que se volvieron a repetir al mediodía del jueves 6 de septiembre.
Así, a la una  treinta de la, cuando me disponía a llevar a mi hijo a su escuela, los vecinos otra vez comenzaron a gritar: ¡Ahí vienen!...¡Ahí vienen!..
Me asomé a mi ventana y vi como la señora de la tortillería a tropezones, cayéndose y levantándose metía a sus hijos de 14 y 12 años a su negocio, mientras le pedía ayuda a don Bernardo, un taxista, para que le socorra y bajé la cortina de su negocio. Ella por los nervios no la podía bajar. 
A lo lejos vi como otra mujer al intentar correr se tropezó y cayó en medio de la calle. Gracias a Dios no pasó ningún coche y fue socorrida por uno de sus vecinos. 
Mi vecino de la tienda de al lado sin pensarlo más bajó su cortina de un solo golpe. Entonces pensé: - Esto no puede estar sucediendo otra vez-. Y le dije a mi hija, Rosi, por si acaso, yo llevaré a Carlitos a la escuela-. Pero al bajar llegó nuestra vecina, que es maestra y entre gritos y llorando me dijo: ¡No, señor!....No lleve a Carlitos a la escuela..... Por un día que falte no va a pasar nada... Esto está bien feo...No lo lleve, por favor!..Al ver a la maestra América, tan angustiada, nerviosa y sollozando, decidí dejar a mi hijo en casa; pero como periodista quería saber la verdad y salí en mi bici a recorrer los alrededores y tomar fotografás.
No había nada. Sólo eran rumores. Fui a la avenidad Kennedy donde decían que había un enfretamiento y no había nada. Fui a la Bamba, no había nada. Me dijeron que en el tianguis de los jueves en la avenida Tepozanes ocurrió una balacera. Fui a confirmar, los tianguistas estaban en sus puestos y los vecinos del mercado me dijeron que el dueño de un comercio ubicado entre la avenida Tepozanes y Amancer Ranchero se espantó ante el grito de la gente y por eso disparó al aire ocasionando una estampida humana.
Pero, por ningún lado habían grupos de delincuentes o grupos de personas saqueando y robando comercios, ni baleando escuelas, ni quemando combis, ni micros, sólo había el rumor de la gente que gritaba: ¡Ahí vienen!...
Rumor que provocó terror en la población del oriente del Distrito Federal y paralizó el comercio y la vida normal  de nuestro municipio, Nezahualcóyotl,  y de los municipios vecinos como los Reyes la Paz,  Chimalhuacán, Chalco y las delegaciones defeñas como Iztapalapa, Iztacalco y Tlahuac.. 

      
¿QUÉ ES EL RUMOR?

Ante este fenómeno social es importante saber qué es un rumor y el poder manipulador que tiene. A continuación pegamos la definición de rumor de acuerdo a wikipedia, definición que se me hace muy interesante conocer, porque el rumor del "Ahí vienen" se difundió a través de las redes sociales, tal como lo demostraron las autoridades locales, del gobierno del D.F. y del Estado Mexicano
Rumor o rumores son especulaciones no confirmadas que se intentan dar por ciertas con un objetivo determinado, y que condicionan el comportamiento de los demás por encima de la información objetiva. Al no ser información contrastada, rara vez se difunde de forma abierta, aunque esto no impide que se extienda de forma rápida. La forma tradicional y más usada de extender un rumor ha sido siempre el "boca a boca", pero con la aparición de internet, la sociedad ha aprovechado el anonimato que da este medio para extender todo tipo de rumores.
Los rumores transmiten con enorme eficiencia la información social ya que tienen un enorme potencial manipulador, porque las personas tendemos a ajustar nuestra propia visión del mundo, a la percepción de éste que tienen los otros.
Ha sido y es usado tanto como herramienta política como comercial, aparte del uso individual que le dan las personas anónimas para aventajar a alguien o a algo, o simplemente dejarle en mal lugar sin beneficio directo para el que inicia el rumor. También hay rumores cuya única finalidad es la diversión, tengan o no efectos negativos. Algunos de estos rumores iniciados como una broma, no tienen posibilidad de ser demostrados como falsos ni como auténticos, y si perduran en el tiempo, acaban convirtiéndose en leyendas urbanas.
El rumor nunca tiene una fuente definida, aunque casi siempre trata de ubicar la fuente de la información lo más cerca posible del objeto sobre el que se informa.
Desde un punto de vista positivo, el rumor se asocia con una medida para conocer la fuerza de la comunicación de una organización o de un tema determinado en los medios de comunicación.
                                            
     Don Javier, herrero de oficio y vecino de la Unidad Habitacional Rey Neza, observa como el centro comercial Plaza Neza esta completamente cerrado el jueves 6 de setiembre a las 2.30 de la tarde por los rumores de los "Ahí vienen!. El pánico paralizó ciudad Neza.




   

viernes, 10 de agosto de 2012

SIERVO DE LA HUMANIDAD

El pasado lunes 6 de agosto del 2012, mi pequeña bebé, mi Belita Bebé, inició su primer día de clases en la facultad de Medicina ubicada en la inmensa ciudad universitaria de la  UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).
Fue muy emocionante verla con su uniforme, con su bata blanca, con el escudo de su facultad y con su hermosa sonrisa en el rostro, que lo decía todo: "Mi sueño se hizo realidad". 
En esos momentos recordé los sueños de mi madre. Ella siempre quiso que fuera médico pediatra, pero yo me incliné siempre más por las letras; mas tampoco estudié lo que mi padre deseaba, el quería que fuera abogado como su hermano; yo simplemente seguí mi vocación. 
Así que frente a su mami, le dije a mi hija: Tú harás realidad los sueños de tu abuela.
Mi hija me dio un beso.  Sin decir más la acompañamos hasta la casa de su amiga Marceci, quien cada mañana, en su carro, la lleva hasta la UNAM; tal como lo hizo cuando eran estudiantes de la prepa 2.
Hoy 10 de agosto del 2012 mi hija al regresar de la universidad, después de darle de comer, me dice: -Papi, lee este volante que nos repartió la doctora Angélica Arce, de Embriología-.
De principio a fin leí el volante. Era la carta de Esculapio a  su hijo que quería ser médico. Comprendí que Esculapio se me adelantó hace más de dos mil años y más que aconsejar a mi hija en cuanto a la labor del galeno, le comenté subiré los consejos de Esculapio a mi blog, para que siempre que desees, o se te bajen las pilas, lo tengas presente; porque un médico es un siervo de la humanidad.

CARTA DE ESCULAPIO A SU HIJO


¿Quieres ser médico, hijo mío? 
Aspiración es ésta de un alma generosa, de un espíritu ávido de ciencia.
¿Deseas que los hombres te tengan por un dios que alivia sus males y aleja su espanto?
¿Has pensado bien en lo qué ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos del infortunio, tu puerta deberá estar abierta a todos. A toda hora del día o de la noche vendrán a tumbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.
Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en casos de urgencia; pero los ricos te tratarán como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión o por un catarro.
 Harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en muchísimo su persona. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.
¿Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas?
En adelante, no podrás desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongarás vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.
¿Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación?
Ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tus ropas, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no usas  barbas,  si no vienes de Asia; si crees en dioses;  si no crees en ellos.
¿Te gusta la sencillez? habrás de adoptar la actitud de un augur.
Eres activo, sabes lo que vale el tiempo, no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arrancan desde el principio de los tiempos para explicar un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.
Sientes placer por la verdad; ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues les molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.
Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.
No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.
Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. Cuanto más codiciosos ellos, más desinteresado ha de ser él, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad confía en él para que remedie los daños que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no sería decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana. Te compadezco si sientes afán por la belleza; verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maltratados.
Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios.
Cuántas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: "Gracias a  Dios he tenido la preocupación de no tirarlo".
Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interese mucho aquella deyección. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por las mañanas desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesarán de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos. Tú carrera será para ti una técnica de Neso.
En la calle, en los banquetes, en los teatros, en tu misma casa los desconocidos, tus amigos, tus allegados te hablarán de sus males para pedirte un remedio. El mundo te parecerá un vasto hospital, una asamblea de individuos que se quejan.
Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.
Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Pero dudarás si es acertado hacer que sigan viviendo hombres atacados por un mal incurable, niños enfermizos que niguna probabilidad tienen de ser felices.
Cuando a costa de mucho esfuerzo has logrado que la existencia de algunos se prolongue, vendrá una guerra que lo destruirá todo.
Piensalo bien mientras estás a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío!

Y como dice el lema del escudo de la Facultad de Medicina de la UNAM:

"Allis Vivere"
Vivir para los demás.





sábado, 4 de agosto de 2012

UN PERIODISTA SIN CORAZÓN, NO ES PERIODISTA.

Diariocrítico de México
Sábado 4 de agosto de 2012 | actualizado a las 18:47 horas
<a href='http://adserver.ozongo.com/openx/www/delivery/ck.php?n=a3732734&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://adserver.ozongo.com/openx/www/delivery/avw.php?zoneid=527&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a3732734' border='0' alt='' /></a>

El periodismo necesita corazón

por el 19/07/2012 a las 11:37 horas
Galería
Autor:
Quizás le interese ...
"El verdadero periodismo es intencional: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente, del buen periodismo". Ryszard Kapu?ci?ski. Declaraciones en un encuentro con Maria Nadotti en Capodarco di Fermo (Apulia-Italia), 27 de noviembre de 1999.

En los últimos tiempos el debate sobre el periodismo se limita a discutir sobre el formato y la presentación. "Sustituyen el problema del contenido por la cuestión de la forma, colocan la técnica en lugar de la filosofía. Sólo hablan de cómo redactar, cómo almacenar, cómo transmitir algo. Pero qué redactar, qué almacenar y qué transmitir, de eso ni una palabra. El punto débil de estas manifestaciones radica en que a través de ellas, en lugar de discusiones sobre el contenido, el espíritu y el sentido de las cosas, no nos enteramos más que de los nuevos y deslumbrantes avances técnicos conseguidos en el terreno de la comunicación" [1]- Así lo percibía Ryzard Kapu?ci?ski hace casi diez años y ahora esa sensación es mucho más evidente.

Hubo un tiempo, allá en el siglo XIX, en el que el periodismo y los periódicos eran, básicamente, pasquines de lucha y combate político. Los periódicos, la radio, la televisión en sus inicios, eran instrumentos de diversos partidos y fuerzas políticas en lucha por sus propios intereses. Así por ejemplo, en Francia, Alemania o Italia, todos los partidos e instituciones relevantes tenían su propia prensa. La información, para esa prensa, no era la búsqueda de la verdad, sino ganar espacio y vencer al enemigo particular. Ese modelo puede ser saludable para la libertad de expresión y el debate de las ideas, pero nadie lo defenderá como el más idóneo para el conocimiento de los hechos. Pero aquello ya forma parte del pasado, y se podría decir que hoy estamos en el polo opuesto, el principal argumento que esgrimen los directivos de los medios de comunicación y los popes de la prensa es que ofrecen información neutral y equilibrada. Sus banderas, dicen, son la objetividad y la imparcialidad.

El culto a la objetividad provoca que los reporteros que presencian tragedias y sufrimientos cuyos responsables están perfectamente identificados vean que sus crónicas terminan llegando al público descafeinadas y desteñidas tras atravesar los filtros de los jefes de redacción y los directivos de despacho. La objetividad se ha convertido en elemento de culto para evitar enfrentarse a verdades desagradables o disgustar a una estructura de poder de la que dependen los medios de información para obtener beneficios o incluso sobrevivir.

Ese culto transforma a los reporteros en observadores neutrales o voyeurs. Si trabajan en televisión prácticamente se han convertido en webcams que no expresan nada, y si escriben se dedican a transmitir fríamente datos y números que no ayudan a comprender los acontecimientos. El periodismo actual destierra la empatía, la pasión y el afán de justicia. A los reporteros se les permite mirar, pero no sentir, ni hablar con su propia voz. Actúan como "profesionales asépticos" y se consideran científicos sociales desapasionados y desinteresados. Los nuevos profesionales tienen pánico a insinuar un mínimo de posicionamiento ante cualquier acontecimiento. O lo que es peor, reproducen las líneas informativas y editoriales señaladas por sus superiores y las agencias para no ser marcados ideológicamente. Así creen ser neutrales, pero no lo son, simplemente se convierten en operarios despersonalizados y desideologizados que abandonan cualquier iniciativa y principios.

Equidistancia... ¿Con respecto a dónde?

Otro pilar en el que se fundamenta el mito actual de la ética periodística es de la equidistancia. Se defiende con el argumento de la necesidad de presentar todas las versiones de un hecho y todas las posiciones ante un acontecimiento. La tópica idea de que, ante un determinado hecho, para realizar una labor exquisita de periodismo objetivo hay que informar de lo que dicen ambos bandos debilita el verdadero periodismo. No es verdad que la verdad se sitúe a mitad de camino de dos puntos de vista contrapuestos.

Hace unos años observé en televisión la noticia sobre un derrame de fuel provocado por un barco encallado en Algeciras [2]. El periodista afirmaba que, según los ecologistas, el crudo estaba sólo a un kilómetro de la costa, y según el gobierno español todavía estaba a tres kilómetros. El informador estaba convencido de que había aplicado un criterio de pluralidad y equilibrio porque recogió la versión de dos partes contrapuestas, y no se daba cuenta de que simplemente incumplió su responsabilidad como periodista, que consistía en comprobar personalmente el derrame e informar a la audiencia de su ubicación en lugar de recoger dos versiones de las que, al menos una, no era verdad. En otras ocasiones asistimos a un periodismo que se limita a recoger una denuncia de corrupción de un político y el desmentido del político acusado. El periodista se presenta así como plural y queda bien con todas las partes: ha recogido la versión de todos. Pero, una vez más, el ciudadano se queda sin saber si hubo corrupción o una acusación injuriosa. Lo único que ha habido es la cobardía de una profesión que no busca la verdad y que, incluso conociéndola, no se atreve a posicionarse.

Según el modelo que se está promoviendo, un refugiado de la Alemania nazi que apareciera en televisión diciendo que en su país están sucediendo monstruosidades debería ir seguido de un portavoz de los nazis afirmando que Adolf Hitler está logrando llevar al país al mayor nivel de desarrollo nunca conocido, escribió el ex columnista de The New York Times Russell Baker. Desde este punto de vista, y en aras del equilibrio, tras una agresión neonazi deberíamos recoger la reacción de las víctimas y también la del grupo neonazi.

Y el día 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia de Género, buscaríamos, junto a los que combaten esa violencia, la opinión de algún asesino de su pareja. Y tras un bombardeo a una población civil, deberíamos presentar con igual extensión y legitimidad los argumentos de los bombardeados y los de quienes los bombardean.

De hecho así se hizo cuando el ejército israelí atacó y asesinó a nueve cooperantes de la Flotilla de la Libertad que transportaba ayuda humanitaria a Gaza en mayo de 2010: los medios dieron la misma legitimidad informativa a las argumentaciones del gobierno de Israel, que acusaba a los cooperantes de defender a terroristas, que a las familias de las víctimas. Se trata de un ejemplo más de la cobardía del periodismo actual ante las presiones de los diferentes grupos de poder.

El redactor adopta la postura de Poncio Pilatos en versión periodística, en lugar de lavarse las manos ante el crimen, reproduce lo que dice el criminal y la víctimas y se queda satisfecho y a cubierto de las críticas. Un periodismo honesto y valiente requiere que el periodista asuma el rechazo seguro que suscitaría en una determinada parte de la población la toma de posición ante un determinado hecho y quizás ignorar a la que intenta justificar un crimen o se funda en un dato falso. Para evitar el esfuerzo o la indignación de una parte del público, si alguien afirma que Hitler es un ogro, nuestro periodista virginal mostrará al instante a otra persona que dice que Hitler es un príncipe. ¿Un hombre dice que una bomba de la OTAN ha asesinado a cincuenta civiles que asistían a una boda en Afganistán? Inmediatamente el medio presentará a un portavoz de la OTAN diciendo que se trataba de talibanes terroristas. Así (pensarán en la dirección del medio)quedarán bien con quienes creen que la OTAN lucha contra el terrorismo en Afganistán y con quienes consideran que está masacrando a la población civil. Eso sí, nadie podrá saber lo que ha sucedido, que es precisamente para lo que se supone que están los medios de comunicación y los periodistas. Lo importante es que el periodista pueda decir que fue imparcial, neutral y equidistante.

Ética o complacencia

El problema es que estamos creando un profesional del periodismo que ya no sabe incorporar principios y valores éticos y culturales a su trabajo. Incluso su vocabulario se limita a la exposición de hechos y no incluye la elaboración de reflexiones complejas o análisis de cuestiones éticas. Como escribió Walter Lippman en su libro Public Opinion, el periodismo no nos señala la verdad porque siempre hay una brecha descomunal entre la verdad y la información. Las cuestiones éticas enfrentan al periodismo al nebuloso mundo de la interpretación y la filosofía, y por eso los periodistas huyen de la indagación ética como un rebaño de corderos atemorizados [3].

Conceptos como neutralidad, objetividad y equidistancia sólo son argumentos empresariales para ganar la credibilidad de los ciudadanos y la complacencia de grupos de poder, anunciantes y publicistas que no quieren un verdadero debate sobre el mundo en el que vivimos. Los periodistas más consagrados de todo el espectro político no han dudado en denunciar el mito de la objetividad. "En cuanto a la objetividad periodística, es tal vez la patraña más grande que me ha tocado oír acerca de nuestro oficio", afirmó el veterano periodista italiano Indro Montanelli [4], un periodista al que no se le podrá acusar de antisistema.

El historiador Paul Preston, que estudió el papel de los corresponsales extranjeros que informaron sobre la Guerra Civil Española en su libro Idealistas bajo las balas [5], afirma que "no puede existir la objetividad o ecuanimidad. No se puede tratar al asesino y al asesinado o al violador y la violada como si fuesen iguales. Cada periodista, como cada historiador, que lo sepa o no, ve las cosas a través del filtro de su sistema moral, ético e ideológico. Esto no quiere decir que no hay que intentar entender las motivaciones de todos los implicados en una situación" [6].

Indignación y denuncia "En América Latina uno se mete de periodista y lo primero que hace es indignarse, la propia realidad te obliga. Si no haces periodismo de denuncia, no sé lo que estás haciendo". Así se expresa la periodista y escritora Elena Poniatowska, quien no concibe el periodismo sin compromiso. Según Robert Fisk, en un mundo laboral dominado por el cinismo el periodismo es un empleo honroso a través del que se puede cambiar la forma en la que la gente ve el mundo [7].

Paul Preston, en Idealistas bajo las balas, recoge el grado de implicación que, inevitablemente, adoptaron algunos de los corresponsales que fueron a España en la Guerra Civil. La mayoría de ellos, a la hora de vivir en primera línea la lucha de un pueblo contra el fascismo y la tragedia del abandono del resto de los países que se negaron a ayudar al gobierno legítimo español, no dudaron en tomar partido, muchas veces enfrentándose a la posición del periódico que les había enviado como corresponsales. Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, John Dos Passos, Mijaíl Koltsov, Louis Fischer, Herbert Southworth, Henry Buckley, W.H. Auden, Arthur Koestler, Cyril Connolly, George Orwell, Kim Philby.... a todos les transformó la guerra. La simpatía hacia el bando republicano español no procedía de corresponsales rusos o de publicaciones marginales de izquierda, el corresponsal estadounidense Louis Fischer afirmó que "muchos de los corresponsales extranjeros que visitaban la zona franquista acababan simpatizando con las tropas republicanas, pero prácticamente todos los innumerables periodistas y visitantes que penetraban en la España leal se transformaban en colaboradores activos de la causa. (...). Sólo un imbécil desalmado podría no haber comprendido y simpatizado" con la República Española [8].

Hemos de reconocer que el tremendo control que los grupos empresariales propietarios de los medios ejercen sobre los profesionales nos lleva a pensar que no son buenos tiempos para un periodismo socialmente comprometido. Por eso mismo, bucear en el periodismo de históricos reporteros como John Reed, Ryzard Kapu?ci?sky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa puede ayudarnos a recuperar la pasión y la fuerza para seguir avanzando contracorriente.

Decía Stefan Zweig que "nuestro tiempo quiere y ama hoy las biografías heroicas, porque dada la pobreza propia en figuras de liderazgo políticamente creativo busca ejemplos mejores en el pasado" y destacaba "el poder de expandir las almas, aumentar las energías, elevar el espíritu de las biografías heroicas. Desde los tiempos de Plutarco, son necesarias para toda estirpe en ascenso y toda juventud".

John Reed fue el cronista de grandes hitos revolucionarios, Ryzard Kapu?ci?sky dedicó su vida a relatarnos los sueños descolonizadores de los países del Tercer Mundo, Edgar Snow acercó la lejana Asia y la revolución china a Occidente, Rodolfo Walsh sentó los principios de un periodismo emparentado con la literatura de no ficción en el marco de una terrible dictadura y Robert Capa fotografió como nadie a los seres humanos que sufrían la guerra. Su trayectoria debe ser para nosotros, los profesionales de la comunicación, un ejemplo de dignidad en estos tiempos en los que las ruedas de prensa, el ordenador con sus innumerables artilugios suplementarios o derivados y las cotizaciones en bolsa de nuestro medio de comunicación parece que se han confabulado para acabar con un periodismo que crea que pueda mejorar el mundo.


*Pascual Serrano es periodista. En 2011 publicó "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapu?ci?sky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa". Editorial Península. Barcelona. Este artículo ha sido publicado en el nº 51 de Pueblos - Revista de Información y Debate - Segundo Trimestre de 2012


[1] Kapu?ci?ski, Ryszard (2003): Lapidarium IV, Barcelona, Anagrama.

[2] Noticia emitida por TVE 2 el 29/01/2007.

[3] Hedges, Chris (2010): "The creed objectivity killed the news". (Disponible en http://www.ufppc.org, febrero de 2010).

[4] Montanelli, Indro (2010): Memorias de un periodista, Barcelona, RBA.

[5] Preston, Paul (2008): Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España, Barcelona, DeBolsillo.

[6] Entrevista con Paul Preston. Julio de 2011.

[7] Siscar, Maria Josep (2010): "El escritor como arma de creación política y social". Diario Público. (Disponible en www. publico.es, 04/12/2010).

[8] Preston, Paul (2008): Op. cit.


Pascual Serrano  


 
ETIQUETAS: Pascual S