Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

sábado, 5 de febrero de 2011

ENTRE CLAVOS

Jugando a la guerra, el Ejército Mexicano abre sus puertas a la sociedad civil del país. (Foto: La Jornada)

(Foto: Milenio)
La guerra contra el narcotráfico conduce al país hacia una sociedad militarizada.

A finales del siglo pasado los peruanos vivimos una cruenta guerra contra Sendero Luminoso(SL), que duró 12 años, hasta la captura de Abimael Guzmán, su lider y fundador.
En 1981 vivimos la guerra contra el Ecuador durante el conflicto bautizado como "Falso Paquisha". Y en 1995 otra vez contra el Ecuador en la guerra no declarada del Cenepa o Tiwinza.
En la actualidad vivimos en estado de guerra sicológica contra Chile debido a la carrera armamentista que ha iniciado el país sureño desde el inicio del nuevo siglo con la compra de aviones F-16, y que mi país no se queda atrás armándose para equilibrar la balanza bélica.
Los que vivimos la guerra contra sendero sabemos de que estamos hablando, sobretodo cuando entre las víctimas encontramos familiares o amigos de la infancia. Tal como pasó aquella noche, en la cuadra 32 de la avenida Brasil frente al chifa Men Wa, cuando fuimos a cubrir lo que parecía ser una nota más; pero no resultó así. Esa noche un comando de aniquilamiento de SL había atentado contra la vida de un joven cabo de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP), cuando éste se dirigía a comprar su cena en aquel restaurante de comida china.
Los asesinos, como siempre lo hacían, le llegaron por la espalda y de un certero disparo en la cabeza acabaron con la vida de quien cuidaba las celdas en los sótanos de la Dirección Contra el Terrorisno (Dircote), ubicada en la avenida España.
Su muerte fue instantánea, como instantáneo fue el dolor que sentí al ver el rostro ensangrentado de aquel amigo de la infancia. No lo podía creer, había visto tantas muertes, había visto tantas personas baleadas, acuhilladas, atropelladas, quemadas, etc.; pero esta vez no era lo mismo. Allí estaba muerto un amigo, un amigo de la infancia, allí estaba Pichuca, como así le decíamos a ese pata que jugaba pelota con nosotros entre Colón y Tacna frente a la escuela de Artes y Oficios "EL Politécnico", de la ciudad de Chiclayo.
Allí estaba, Pichuca, tirado, sin vida, sin más esperanzas. Y allí en medio de ese dolor sentí que, en el Perú, vivíamos una pesadilla como si estuvieramos durmiendo entre clavos.
Y en medio de ese dolor, una enorme frustración que me llevó a escribir el siguiente poema para sentir que aún estaba vivo al lado de un viejo amigo asesinado.


ENTRE CLAVOS

Quiero patear un carro.
Ensuciarme las manos.
Ver televisión
hasta que sangren mis ojos.
Escuchar la radio
a todo volumen
hasta que sangren mis oídos;
pero
ya no quiero dormir
entre clavos.

Hoy quiero ser
un elefante.
Hormiga.
Naúsea.
Un ser agonizante;
pero ya no quiero
dormir entre clavos.

Carlos Enrique Cabrejos Bocaengra.

Sólo espero que el Estado Mexicano recapacite en su lucha contra el narco. Recuerden que la violencia genera más violencia, más odio, más rencor, mayor resentimiento. La mejor forma de combatir el vicio y la perversión es a través del estudio y la educación. Ojalá que las autoridades mexicanas inviertan más educación, combatan con mayor diligencia el analfabetismo que azota el país y se respete a la sociedad civil.
Hago votos por un México más educado y menos militarizado.















1 comentario:

  1. Muchas veces queremos ver la histaoria del ser humanao como un proceso de evolución para mejorar los ambientes que nos rodean, y muchas veces para lograrlo hemos aplicado la violencia, la guerra, la muerte, etc. Cientos de veces hemos oído hablar de una primer guerra, una segunda guerra, guerrra contra narcos, contra terroristas, contra comunistas, y contra todo tipo de organización o ideología vaya en contra de la voluntad de otros.

    Agradezco verdaderamente no haber nacido en una época donde abundaba el ejercito, las balas y todas las herramientas necesarias para sembrar miedo e impotencia.

    Había escuchado varias anecdotas de tu pasado y de tus vivencias, sin embargo, lo que has escrito aquí me deja impactada, lo he visto por películas, en la televisión, en los periódicos, pero como asimilarlo si lo ves de frente.

    Sé que nuestros tiempos son diferentes y que hay más oportunidades que antes, pero es cierto que en México vivimos una guerra silenciosa, que nos mata y esa es el anafalbetismo, la ignorancia, la desidia, la conformidad y cada uno de nuestros defectos que no nos permiten desarrollarnos al 1000% de nuestra capacidad.

    Sabes que te admiro, y que aprecio que compartas estos poemas, pero aprecio más tenerte vivo a mi lado.

    En nosotros está la tarea de vencer nuestra guerra silenciosa, las armas y la violencia solo se destruyen entre ellos mismos.

    ResponderEliminar