Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

viernes, 17 de noviembre de 2017

LA MEJOR COMIDA DEL PERÚ Y DEL MUNDO ESTÁ MI TIERRA: CHICLAYO. LO DICE EL CHEF TIMOUR

ME DUELE MI EXISTIR....

Estoy dolido,
me duele mi existir.
Los atentados de París
demuestran que en nuestro planeta
hay seres humanos de primera
y segunda clase.
Entonces me asusta
pensar que la clasificación de la vida
de Aristòteles está más vigente
que nunca.
El sabio griego,
pese a toda su sabidurìa
definía que la existencia se dividía en:
Cosas, animales, esclavos y hombres.
Sólo los griegos eran hombres libres.
El resto eran esclavos,
esclavos que tenìan que servir a los griegos
para que los griegos disfrutaran de la vida.
¿No es lo mismo que està ocurriendo hoy en dìa?
¿Qué serìa de Estados Unidos sin los migrantes,
sin los braceros que le otorgan mano de obra barata?
¿Qué serìa de Europa sin los migrantes latinos, africanos y àrabes, mano de obra barata?
¿Que serìa de China cuyo estado mantiene a su población sometida
y sin libertades?.
¿Què serìa de los grandes monopolios, sin la materia prima de África, de Medio Oriente y de América Latina?.
La paz del planeta depende de una simple y sencilla palabra:
Respeto.
Es hora de aprender a respetarnos como seres humanos.
No hay que hacer al otro,
lo que nos nos gusta que nos hagan.

jueves, 16 de noviembre de 2017

LA SELECCIÓN PERUANA DE HOY: ES LA SELECCIÓN DE LA HUMILDAD, UNION Y RESPETO.

EL SECRETO DE LA SELECCIÓN ES HUMILDAD Y UNIÓN.
LA UNIDAD HACE LA FUERZA,
LA HUMILDAD VENCE A LA SOBERBIA.
LA HUMILDAD VENCE  AL EGOÍSMO.
LA HUMILDAD TE ENSEÑA A RESPETAR A LOS DEMÁS.
ESA ES LA SELECCIÓN DE HOY: HUMILDAD, UNIÓN: RESPETO.

domingo, 12 de noviembre de 2017

LA CONQUISTA DE AMÉRICA FUE UNA GUERRA BIOLÓGICA

Las plagas de España en América

Estimado lector que rozas una vez más la suave y policromada pluma del Tocororo:
Cuando vemos las imágenes de los astronautas que van al espacio, de las naves no tripuladas o de los satélites orbitales vemos que sus instalaciones parecen quirófanos, hay trajes estériles y mascarillas igual que en los hospitales. Se trata de no enviar gérmenes a un espacio exterior que en principio está exento de ellos.
En 1953 se filmó la famosa película de ciencia ficción “La guerra de los mundos”. Cuando ya todo parecía perdido y la invasión de la Tierra era ya un hecho, todas las naves se estrellaron inexplicablemente. No habían podido resistir los microbios de nuestro planeta.
Las cosas fueron muy parecidas cuando los “descubridores” llegaron a América, o con más precisión, “los españoles” llegaron allá. La diferencia es que en esa época no se sabía nada de microbiología y la gente que se involucró en esos viajes únicamente iba pensando en dos cosas: Enriquecerse rápidamente o librarse de la justicia que en la península reclamaba sus crímenes porque una buena parte de los pasajeros de Indias se iba huyendo de la cárcel. Y como aglutinante de todo eso y como disculpa hipócrita, la conversión de los posibles habitantes que se encontrarían y que no conocían la fe verdadera (que es la católica).poblado
El intercambio biológico entre el Viejo y el Nuevo Mundo empezó con el primer viaje de Colón en 1492, fue bastante complejo y los resultados no fueron necesariamente beneficiosos para los dos pueblos. En América murieron millones de indígenas, algunos grupos sobrevivieron hasta el presente, pero otras etnias desaparecieron completamente.
Cuando Cistóbal Colón desembarcó en la Isla de San Salvador el 12 de Octubre de 1492, América no era un muevo mundo sino un mundo tan antiguo como el viejo continente. A fuerza de costumbre, nos hemos habituado a la falsa síntesis de dos mundos, Europa y América pero la realidad no es esa.Cristobal_Colon
La “Leyenda Negra” culpa a los españoles de esos desastres, con sus armas, sus guerras y con la explotación de los pueblos americanos en trabajos forzosos dentro de las minas o en las plantaciones y haciendas. El impacto de enfermedades como la viruela, el sarampión, el tifus, la peste bubónica, la influenza, la malaria o la fiebre amarilla, en poblaciones no expuestas anteriormente fue enorme.
La conquista de América fue en gran parte posible por el intercambio biológico, más que por las armas de los conquistadores. La población fue debilitada por las oleadas de epidemias, con altas tasas de mortalidad, lo que permitió la dominación de los europeos. Los españoles, sin ser conscientes, llevaban en sí mismos los gérmenes de la destrucción de las civilizaciones americanas.
Solamente unos pocos españoles derrotaron al imperio azteca, muy consolidado y organizado. Lo mismo ocurrió en el resto de América. Los estudios actuales parecen señalar que no fueron tanto las armas las que marcaron la diferencia, sino más bien las enfermedades que diezmaron rápidamente a la población indígena. Hay razones que explican por qué la población indígena no tenía inmunidad para las nuevas enfermedades traídas por los conquistadores.
A menudo se afirma que en los primeros cien años después de la llegada de Colón al Nuevo Mundo fallecieron más indígenas que los que nacieron, debido a enfermedades infecciosas traídas por los conquistadores españoles. Su población se vio diezmada por la viruela, el sarampión, la influenza, la peste bubónica, la difteria, el tifus, la escarlatina, la varicela, la fiebre amarilla y la tos convulsiva. hernán cortés
Todas estas enfermedades eran desconocidas entre los indígenas, nunca habían tenido contacto y por eso no habían tenido la posibilidad de desarrollar inmunidad contra ellas. Tales enfermedades encontraron una población absolutamente virgen para todas estas pestes, que en cambio habían azotado a Europa por varios siglos.
Los aborígenes no tenían ninguna falla en su sistema inmunológico que los hacía más susceptibles a estas enfermedades pero sin embargo muchas enfermedades que eran relativamente benignas entre los europeos tuvieron efectos devastadores en la población indígena.
Todas estas pestes se extendieron muy rápidamente y en todas direcciones, causando gran mortalidad en los indígenas, propagándose incluso antes de que ellos hubieran tomado contacto directo con los conquistadores. La razón era muy simple. La viruela por ejemplo, tiene un período de incubación de 10 a 14 días, y el virus se esparce por la respiración y también por las ropas personales y las sábanas de cama contaminadas. Cuando los primeros síntomas aparecían en algún asentamiento aborigen, ya individuos que aún no habían desarrollado la enfermedad se habían desplazado a otros lugares, llevando con ellos la infección. Es decir, las enfermedades se expandieron más rápido que los mismos conquistadores.viruela
La elevada mortalidad de los indígenas asombraba a los conquistadores y así lo relatan en sus crónicas. La verdad es que muchas de sus conquistas militares fueron en gran parte favorecidas por la ayuda de estos males. Al menos así lo parece cuando Hernán Cortés derrotó tan fácilmente al imperio Azteca. Cuando él volvió a la capital, la ciudad de Tenochtitlán, que había tenido que abandonar para combatir a Pánfilo de Narváez, se encontró con una población a la que sin dificultad dominó con una escasa tropa.
Algunos historiadores atribuyeron la victoria a la superioridad de las armas españolas, a su caballería, al ingenio militar de Cortés o incluso al espíritu misionero que daba especial ánimo y valentía a sus combatientes pero esto no fue realmente así.
Para ese entonces ya la plaga de viruela estaba haciendo estragos tanto en adultos como en niños. El conquistador halló una ciudad enferma, porque de otro modo no se habría podido explicar que llegara a dominar con tan poco obstáculo a una población de millón y medio de habitantes de un imperio tan bien organizado. La conquista, más que una guerra convencional fue una guerra microbiólogica.indigenas saladoides
Para entender por qué los europeos habían adquirido la inmunidad hay que remontarse a miles de años atrás, cuando el hombre dejó de ser cazador y recolector y comenzó a convivir con los animales domésticos. Hasta ese momento tampoco el primitivo hombre europeo tenía inmunidad contra esas enfermedades. Estas enfermedades infecciosas pasaron desde los animales a los hombres, cuando su convivencia se hizo estrecha como consecuencia de la domesticación de los mismos. De este modo, estos virus se introdujeron en sus refugios y al compartir la vida con los animales también compartieron los muchos gérmenes patógenos y parásitos, como piojos gusanos y mosquitos, propios de ellos. También las ratas comenzaron a convivir con el hombre y sirvió de vector de muchas de éstas y otras enfermedades.
Hay antecedentes como para pensar que muchas de ellas eran originarias de otras especies animales y que de alguna manera se adaptaron al hombre. Así por ejemplo, el virus que produce la viruela, corresponde a una mutación de la viruela de la vaca. El del sarampión, el distemper de los perros y el de la influenza, al virus de la peste porcina. Aún hoy en día se están produciendo constantemente mutaciones de numerosos virus, que desde los animales, pasan, se adaptan y producen enfermedades en la especie humana. Tal es el caso, por ejemplo, del SIDA, donde un mutante del virus parece haber pasado de los monos a la especie humana.
Probablemente en aquella época, cuando estas primeras enfermedades comenzaron a aparecer en el hombre, tampoco ellos tenían resistencia y por eso también produjeron grandes estragos. Sin embargo, en función del tiempo, los más susceptibles fallecieron y fueron siendo eliminados de la población, mientras que los sobrevivientes más fuertes llegaron a resistir. Así se va perfeccionando el sistema inmune contra las enfermedades.
Más tarde, los males que en un comienzo afectaban a adultos y niños por igual, debido al rápido y masivo contagio, pasaron a ser enfermedades típicas de niños, ya que ellos se infectaban primero. El niño pequeño se contagiaba ya en los primeros años de vida, con lo que la inmunidad adquirida a esa edad persistía hasta la edad adulta. Ocasionalmente también entraron en escena epidemias espectaculares, como la peste negra en el siglo XIV.
Con la llegada de los españoles, se observó el mismo fenómeno en el Nuevo Mundo, en que las enfermedades que para los europeos eran típicas de niños, también al comienzo afectaban en forma grave a los adultos.
Mientras más convive una sociedad con enfermedades, menos probable es que mueran por ellas y es lo que sucedió con la población europea. Pero no ocurría con los nativos americanos, los cuales al no estar protegidos biológicamente, niños y adultos fueron afectados por igual, con una altísima mortalidad.
El Nuevo Mundo también tenía sus propios males, como la enfermedad de Chagas, la de Carrión, la triquinosis y tal vez la sífilis. No obstante, pocas eran mortales y ninguna repercutía seriamente ni en los conquistadores, ni en los indígenas.narvaez
La enfermedad de Carrión, fiebre de la Oroya o verruga peruana es una enfermedad infecciosa cuyo agente etiológico es la bacteria Bartonella bacilliformis. Se debe su nombre a Daniel Alcides Carrión.
La enfermedad de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana o mal de Chagas-Mazza, es una enfermedad parasitaria tropical, generalmente crónica, causada por el protozoo flagelado Trypanosoma cruzi.
Se considera que la enfermedad de Chagas es endémica de América, distribuyéndose desde México hasta Sudamérica, aunque existen vectores y reservorios incluso en el sur de los Estados Unidos, y en la actualidad se considera una enfermedad, aunque esporádica, con casos identificados en Canadá y EE.UU.Se estima que son infectadas por esta enfermedad entre 15 y 17 millones de personas cada año, de las cuales mueren unas 50.000. La enfermedad tiene mayor prevalencia en las regiones rurales más pobres de América Latina.
Hace 500 años, con la llegada de los españoles a América, se produjo un impacto cultural de gran magnitud en la historia de la humanidad. Como parte de este intercambio, además de las ideas, las costumbres y las leyes, también se vio afectado lo que tiene que ver con el estado de salud de los pobladores del antiguo continente.
El encuentro de estas dos culturas tuvo un efecto inmediato y devastador para los aborígenes. Su aislamiento milenario de otros continentes resultó en la carencia de inmunidad contra las grandes plagas que hasta entonces habían diezmado al mundo.
Los indígenas habían tenido hasta antes de la conquista una excelente salud, carecían sobre todo de enfermedades crónicas, pero padecían de leishmaniasis americana, la tuberculosis, verruga peruana, hiperostosis espongiosa de cráneo, fracturas craneanas curadas y enfermedades mentales.
Los europeos trajeron una enorme carga de epidemias como la viruela, registrada por primera vez en 1518 en Santo Domingo y Cuba. Esta enfermedad provocaba, en todos los casos, la muerte de los nativos que fallecían en tales cantidades que no era posible sepultarlos. El Sucesor de Moctezuma y miles de otros guerreros, por ejemplo, no murieron a causa de heridas de guerra sino por esta epidemia.
No existen datos confiables que permitan cuantificar el impacto de la epidemia pero se calcula que unos tres millones y medio de personas murieron en México, en un período indeterminado de tiempo.
De manera no intencional, la viruela fue el arma más efectiva de la conquista y la colonización de América. Esta epidemia duró varios milenios y afortunadamente es de las pocas enfermedades que la medicina moderna (la medicina, no la homeopatía) erradicó del mundo hace relativamente pocos años hasta el punto de que ya no es necesario vacunar de ella a la población.
El sarampión y el tifus, también hicieron estragos en las poblaciones indígenas. Entre 1537 y 1546, una epidemia, que se cree fue de influenza, mató aproximadamente el 80% de los indios mexicanos, aproximadamente unos 800 mil.
La influenza o gripe es una enfermedad infecciosa de aves y mamíferos causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. Las palabras gripe y gripa proceden de la francesa grippe (procedente del suizo-alemán grupi) (acurrucarse), mientras que influenza procede del italiano.
Las plagas de la época de la conquista se prolongaron a la colonia y de éstas, la más notable fue la malaria. Aunque hay opiniones encontradas, no hay evidencia clara de su existencia en América precolombina.
La meningitis y las enfermedades del sistema nervioso, también estuvieron entre los principales males de la época de la conquista.
La historia de América no debe omitir las graves consecuencias del contacto con los gérmenes que portaban tanto los conquistadores como los esclavos negros. Aunque es falso que las grandes mortandades de los indígenas empezaron después de la conquista de México en 1521. Puesto que hay códices que demuestran la existencia de fuertes crisis anteriores a la llegada de Cortés. Sin embargo las causas antes de la conquista fueron climatológicas.obligando
Todavía no había acabado la conquista cuando apareció la primera gran epidemia, la de la viruela. Fue en el año 1520 cuando en uno de los barcos de Pánfilo de Narváez se encontraba un esclavo negro contagiado con viruela. Al moverlo de pueblo en pueblo iría difundiendo el virus causando la muerte a miles de habitantes, incluyendo a Cuitlahuac, sucesor de Moctezuma quien tan solo duró en el poder unos meses.
La fatalidad de esta epidemia obedeció a que los habitantes no contaban ni con anticuerpos ni con el conocimiento del tratamiento. Está documentado que los indígenas estaban acostumbrados a bañarse a menudo, tanto sanos como enfermos, en baños calientes por lo que se les inflamaban aún más los granos. Otra causa fue la muerte por hambre debido a que no había quedado quien les diese de comer.
Diez años después surgió la segunda epidemia. En 1531 la epidemia del sarampión traído por los españoles volvió a diezmar a la población. El resultado neto fue nuevamente la muerte de miles de indígenas aunque en menor medida que durante la epidemia de viruela. Debido, quizás, a que en esta ocasión se contó con la ayuda eficaz y oportuna de los frailes franciscanos.
En 1545 apareció la tercera. Desconocida tanto por los españoles como por los indígenas, sus síntomas eran arrojar sangre por la nariz con calentura. Los españoles lo identificaron como tabardete o tabardillo y que actualmente se le conoce como tifus exantemático.
El tifus exantemático epidémico es una forma de tifus, llamada así porque la enfermedad a menudo causa epidemias después de guerras y desastres naturales. El agente causal es la bacteria Rickettsia prowazecki, transmitida por el piojo del cuerpo humano (Pediculus humanus corporis).26123-030913024636
En 1576 se produjo la cuarta. Fue una epidemia similar a la anterior con fuertes hemorragias nasales pero ya no identificada como tabardete tampoco como sarampión ni como viruela. Se estima que esta epidemia causó la muerte de dos millones de pobladores.
Casi al finalizar el siglo XVI brotaron dos nuevas epidemias, la de 1588 y la de 1596. Las epidemias anteriores mas las deplorables condiciones de esclavitud y shock cultural, habían provocado ya un enorme descenso de la población indígena. Se ha documentado que debieron morir nueve de cada diez (población “diezmada”) de tal suerte que no había quienes se ocupasen de la producción de alimento ni de la explotación de las minas.
En esas condiciones de falta de alimentos y condiciones de vida insalubres, la quinta y sexta epidemia volvieron a azotar a los conquistados. La última, la de principios de 1596, fue una mezcla de sarampión, paperas y tabardillo. Aunque ya no fueron de la magnitud de las primeras debido a la fundación de un hospital nacional por parte del fraile Juan Baptista y a las acciones del conde de Monterrey a favor del cuidado de los indios.
En total fueron seis epidemias las que surgieron en el siglo de la conquista. El casi exterminio de las etnias ocasionó la falta de mano obra ocasionando la caída de la producción agrícola y minera. En síntesis, el enorme descenso de la población es explicado por las epidemias, las hambrunas, el trauma cultural, la esclavitud y la marginación.
La primera gran epidemia de gripe transmitida por cerdos de la que se tiene noticias se cree que partió de La Gomera en 1493 en el segundo viaje de Cristóbal Colón a América y causó verdaderos estragos entre los indígenas americanos, muchos más que la propia guerra de conquista. Es más, es la única que se puede denominar correctamente gripe porcina (transmisión del cerdo al humano) pues la mal llamada así que amenaza hoy con extenderse por todo el mundo y convertirse en pandemia no se transmitió de los animales a los humanos sino, en cualquier caso, al revés.
Un repaso a la historia del Archipiélago demuestra que las sucesivas epidemias marcaron los acontecimientos y la forma de ser de sus habitantes. Ya no sólo están las ocho cerdas enfermas adquiridas por Colón en la Isla Colombina, sino la tragedia que sólo un año después causó la denominada gripe de la modorra entre los guanches o el hecho de que Charles Darwin no recibiera permiso para atracar en Tenerife en enero de 1832 por el temor de las autoridades a que la tripulación del mítico Beagle portara el cólera.conquista_de_america
Cristóbal Colón, que ha iniciado su segundo viaje a América pertrechado con 17 barcos y 2.000 hombres, hace escala en esta isla canaria. Además de proveerse de agua y víveres, compra en La Gomera ocho cerdas que irán a engrosar el crecido número de animales domésticos que lleva a las Indias. El 10 de diciembre de 1493, dos días después de llegar a la Isabela y de ser desembarcados los caballos, cabras, vacas y cerdas, comienza la epidemia. El mismo Colón llega a enfermar y son muchos los españoles que perecen. Los indios muertos se cuentan por miles; son tantos que llega un momento en que ya no son enterrados. Según las estimaciones de Francisco Guerra, los cadáveres llegan al millón y medio.
Los historiadores habían responsabilizado hasta estas revelaciones a la viruela, junto a la crueldad de algunos conquistadores, de la gran mortalidad entre las poblaciones indígenas tras el Descubrimiento. Pero no fue así. Además, esta gripe porcina pionera fue tan arrasadora por las peculiares características del propio virus de la gripe, que sufre mutaciones o variaciones erráticas en su material genético y son estos mutantes los que provocan epidemias tan graves como ésta. La variedad de la gripe transmitida por el cerdo resultó particularmente maligna para una población americana que no tenía defensas contra esa enfermedad.
Por eso mismo fue tan devastadora entre los guanches otra gripe inmediatamente posterior –aunque no por ello tuviera que estar relacionada con la gripe de Colón–, que había surgido de otra mutación genética. Hablamos de la gripe de la modorra, definida así porque generaba somnolencia.
También denominado moquillo o morriña por quienes la trajeron pero no resultaron afectados, se determinó que era un tipo de gripe pues la sintomatología y los datos epidemiológicos eran concordantes con sus características. Existen evidencias, además, de que la afección se vio agravada por dos de sus más temibles complicaciones: la neumonía y la encefalitis letárgica.

miércoles, 8 de noviembre de 2017