Garabatos de un caminante

Garabatos de un caminante
Apizaco, Tlaxacala, México

lunes, 24 de enero de 2011

Guiñándole al destino

Foto: Alfredo Domíngues (La Jornada)

26 de enero del 2011. Las Fuerzas Armadas patrullan la metrópoli mexicana.
Infantes de marina y soldados del ejército del vigilan las calles defeñas y del Estado de México. México está en guerra contra el narco.
Yo una vez más me lleno de viejos recuerdos, de viejos miedos, de viejos temores que creía ya olvidados.
Y en medio de este nuevo ambiente de miedo y terror recuerdo el viejo poema que escribí en la Morgue de Lima, luego de los violentos enfrentamientos que tuvo la policía con los universitarios de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Marcos, allá por los ochenta.


Guiñándole al destino


Ella...allí.
Yo...aquí.
Ella tendida
sobre la fría piedra.
Yo de pie
en el marco de esta puerta,
parado inmóvil
sobre la helada loceta,
la miró fijamente,
de hito a hito,
intentando descubrir
en cada poro de su cuerpo
el misterio de su inercia.

Ella...
En cambio
en silencio
no puede ver
el color de mis ojos,
de mis ojos llorosos.

Ella...
ya no quiere abrir más sus ojos,
ya no quiere sentir,
ya no quiere verme sufrir
sólo mantiene fija su triste mirada
guiñándole al destino
que la citó con la muerte.

Carlos Cabrejos Bocanegra, Lima 1983









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